Recién Llegada

Llegué ayer!
Estuve en Argentina desde el 11 de febrero a raíz de un impulso y de ver un precio conveniente para viajar a ver a mi mamá así que tras consultarlo con Ale, armé una valijota en tiempo récord y me fui!
Pero aquí estoy nuevamente en Londres!
Volví súper contenta porque la pasé genial en Argentina!
Las razones:
– Ver a mi mamá y a mi familia, eso es obvio, claro. Pero a último momento se decidió el bautismo de una de mis sobrinitas nietitas y tuve la oportunidad de ver a mucha familia en un solo momento. Me encantó ver cómo están creciendo los hijos de mis sobrinos, ya hay cuatro primitos de casi la misma edad así que dentro de un par de años los cumpleaños van a ser parecidos a los que tenía yo de chica: primos correteando y jugando cada vez que se encontraban!
– Llovió sólo un día! En rigor, dos, el primer día, el que llegué, llovía a cántaros y luego nunca más, hasta la noche anterior a que me fuera. Zafé de los calores sofocantes que hubo en enero y los días en febrero fueron por demás agradables: Hizo calor, sí, pero no tanto y hasta hubo algún que otro día fresco y yo veía a todos con saquitos y yo no lo necesitaba!!
– Me encontré con los amigos que pude. Un solo día fui a Palermo, a la (ya legendaria, para nosotros) pizzería de Palermo donde nos encontramos siempre, nuestro punto de referencia y donde nos queda bien a todos! 
Yol, Belu, Gonz, Cinthia!
También me encontré con amigas en Quilmes, colegas y compañeras del secundario y quedaron pendientes otros reencuentros.
– Vine contenta de ver tanto cariño y amor. Vine súper hippie! Esta vez disfruté mucho del calor familiar. Por ejemplo, llené de besitos y mimos a cuanto sobrino nieto pude y me encantó ir a un almuerzo familiar donde había hijos de primos de mi madre y los niñitos, tan amorosos… No sé cómo describirlo pero adoré.
– En cuanto a lo gastronómico, comí carne todos los días, asado en familia no tuve pero eso no quiere decir que no haya  comido rico. Un día me agarró ataque de helado y llevé a mami y dos vecinas a tomarlo! Además, descubrí algo que una vez que las probé, no paré! 
Adictivas!
En resumen, fue el viaje menos programado y uno de los más felices. Ahora estoy en mi casa, tratando de sacarme la sensación de tener un yunque sobre la cabeza y de a poco, volver a acomodarme a mi medio ambiente.
Hola, qué tal? Y vos cómo estás?