Hacerla O No Hacerla: Ésa Es La Cuestión

Te voy a confesar algo: Toda mi vida odié hacer la cama y si podía no hacerla, no la hacía. Y, como cada trauma o neura que uno tiene de grande, todo se remonta a mi niñez.

Mami nos tenía muy mimosas a mi hermana y a mí y nunca nos exigía que hiciéramos lo que nos correspondía hacer, aunque fuéramos niñas: Hacer la cama, barrer la habitación, ordenar, lavarte alguna bombacha. Hasta que un día mi papá se cansó, se hartó o estaba aburrido y nos empezó a exigir que por lo menos el fin de semana, deberíamos hacer la cama. Creo que tenía 8 años. 

Odié.
Odié hacer la cama siempre porque me recordaba esa obligación impartida por mi papá, que no tenía métodos muy didácticos para hacerte entender que es lo que corresponde. 
Y de adolescente, no la hacía nunca, salvo cuando sabía que venía gente a casa y solían dejar sus abrigos en nuestra habitación. 
De adulta: ah, trabajaba, no perdía tiempo con eso. Mami me hacía la cama. Yo cooperaba con alguna que otra tarea en la casa.
De casada? Alguna vez habré hecho la cama? Mmmm, puede ser. Ale tiene la costumbre de estirar las sábanas y frazada y dejarla prolija. Eso sí que no me gusta. O hacés la cama o no la hacés. El gris de dejarla como si estuviera hecha no me va.
Pero hace más o menos un mes, vi un video de mi gurú, guía espiritual e ídola total, Alejandra, donde mostraba cómo hacer una cama.
No es que yo no supiera hacerla. No quería. Pero verla a Alejandra hacer su cama, me convenció de que yo también podía hacerlo, por qué no? Qué habrá sido lo que me convenció? Ver que no es gran cosa, que no es algo usado como excusa para desafiar el mandato paternal? Que es una pavada, que uno tiene que hacerla sin pensar y que no lleva más de 5 minutos?
Eh… yo doblo mejor las sábanas, las pongo bien debajo del colchón…

Entonces, empecé. Todas las mañanas vengo haciendo la cama no bien me levanto. Me despierto, abro la cama, abro la ventana para que se ventile todo, voy al baño, salgo y antes de ir a hacerme el desayuo, hago la cama. Así todos estos santos días. Sin quejarme. Sin creer que estoy esclavizándome. Como si nada.
Lo más grandioso es que me hizo ver las cosas desde otra perspectiva: Realmente, la habitación cambia POR COMPLETO cuando hacés la cama: se ve ordenada! O sea, antes cuando no hacía la cama, mi habitación parecía una batalla campal. Pero ahora no! También, si hacés la cama ves con más claridad qué cosas están fuera de su lugar y las levantás, las ordenás, o las guardás… No cuesta tanto!
Sin embargo, te parecerá tonto o raro, lo que más me hizo sentir fue algo así como que fue un logro, un paso adelante. Sí, claro, para una persona ordenada y que siempre hace su cama, esto es algo que ni se lo plantean. Pero creo que la razón de que muchos somos desordenados no es porque seamos sucios o descuidados (porque en otros aspectos de la vida o con otras cosas no lo somos) sino que es una manifestación de algo sin resolver. Y bueno, algunos atrasaremos 10 años, qué querés que te diga! Nadie es perfecto!
Y con qué noticia me encuentro ayer? Parece ser que hacer la cama no bien te levantás es malo para la salud porque la cama todavía puede estar calentita y húmeda y eso hace que los ácaros se multipliquen. En cambio, si hacés la cama antes de ir a dormir, la cama estará fresca y seca y todos los bichos muertos.
Lo positivo es que esta nota no fue excusa para que dejara de hacerla. Hoy a la mañana me levanté, abrí la cama, abrí la ventana, fui al baño… y fui a la cocina a prepararme el desayuno y mientras tanto escribo esto. La cama se está secando y no bien clickee “Publicar”, me voy a hacerla. Te lo juro! No puedo dejar pasar un día sin hacer la cama!

Vos cómo venís con este tema? La hacés o no la hacés?