Mi Organizador De Carteras

Hace unos cuantos años, hojeando durante un vuelo la revista High Life Shop de British Airways, vi que vendían un bag organiser, o sea, un organizador de carteras. Cómo es el concepto? Es una especie de pouch con varios bolsillos, con cierre, con compartimientos, donde vos ponés tus objetos esenciales y sin los cuales no podés salir de tu casa. 
Lo práctico es que vos así cambiás de carteras con facilidad; nada de andar sacando y poniendo cosas y perdiendo el tiempo: sólo tomás el organizador y lo cambiás de cartera y salís. Además de que la cartera te queda “limpia”.
 Ves?
Este concepto que parece una estupidez es de lo más práctico y sólo se nota su importancia cuando lo adoptás: Salís y sabés que no te olvidaste nada.

Este fue el primero que me compré, el VIP (Very Important Pocket) de Tintamar.

Claro, inocente y novata de mí pagué unos £20 si mal no recuerdo. Lo cual, a la distancia, me parece un precio abusivo! De todas formas, este organizador lo uso cuando voy a Argentina. Ya están guardados allí todos mis básicos argentinos: tarjetas, DNI y el chip con mi número para poner en mi celular. No me tengo que preocupar por buscar esto a último momento, viajo tranquila sabiendo que están bien guardados.

Sé todo lo que tengo.

Hace un par de meses, sentí la necesidad de volver a la cartera. Hace más de un año que salgo a la calle con una carterita con un montón de compartimientos monos y practiquísima y me cabe lo esencial a pesar de su tamaño. Me la colgaba de costado y así salía al mundo. Me había hartado de las carteras y que se llenen de cosas.
Para evitar esto, entonces, decidí comprarme otro organizador. Busqué en Amazon, comparé precios, tamaños, etc., y no había nada que me convenciera.
Y hace unas semanas, dando vueltas en Primark con Mechi, le comento que me quería comprar un organizador y ella me cuenta que allí mismo venden uno a £3 o algo así.
Lo vi, no me gustó el color y busqué si había negro por lo menos, pero no. Al final, decidí comprarlo igual! 

Si total va adentro de la cartera!

…No se imaginan! Es lo más práctico, lindo, cómodo… Es genial!

Estas manijitas, por ejemplo!

Porque si querés buscar algo que está muy adentro no tenés que meter la mano hasta bien adeeeeeentro de la cartera!

Y cuáles son mis básicos esenciales?

Estos! Chicles, desodorante, alcohol en gel, manteca de cacao, el cuelga carteras y una lapicera.

Además del celular y del mapa del subte!! Indispensables!

Amén de que agrego otras cosas, por ejemplo, las llaves, el Kindle y algún que otro objeto. Pero mi favorito es el cuelga carteras (así lo llamo yo!). No hay forma de que se caiga y es practiquísimo para cuando salís a tomar o a comer algo, no hay necesidad de apoyar la cartera sobre una silla o en el piso.

Practiquísimo!
Tenés un organizador de carteras? Tendrías uno? Porque si querés consejos, te dí todas las razones para que te lo compres!

Desventuras Con El Sushi

Allá lejos y hace tiempo, más precisamente enero de 1997 en New York, paséabame yo por quién sabe qué sector (habrá sido el día que fui al MET?… Fui al MET?! – En esa época no sacaba tantas fotos y no tengo conmigo mi diario de ese año!) y de repente, el hambre. Me dio hambre.
Pero mucho hambre y no encontraba lugar dónde comer, ni un McDonalds y ni loca me iba a comer un hot dog o un pretzel embadurnados de bacterias varias. Así que caminando y caminando encontré un pequeño lugar con una ventana grande y había gente comiendo adentro. Listo. Voy. Están comiendo con palitos, eh? Qué me importa! Tengo hambre!
Entré y en un freezer había varias bandejitas de unos cositos redondos, negros por afuera, blancos por dentro (eso es arroz, no?) y con algo de color en el centro. Las bandejitas estaban etiquetadas con “salmón” “atún” y pensé que arroz y pescado no es una combinación de lo más común, pero dale, tengo hambre. 
Qué poquito, no? Mejor me pido eso que dice… Pollo teriyaki? Y eso? Bueh, es pollo, pido eso también, tengo hambre.
Me senté y al probar el primer cosito, casi me dan arcadas. Qué es este arroz pegoteado?! Qué es esto!? Pescado crudo!? La gente come esto!? Están locos! Decidí dejar esa bandeja y le entré al pollo teriyaki. 
Qué es esto!?! Pollo con salsa dulce?! NO ME GUSTA LA COMIDA AGRIDULCE! Qué horror, del asco, se me fue el hambre! Me fui pensando en lo que contaría en casa cuando volviera: “Comí una cosa horrible de pescado crudo. Se llama sushi. Y pollo riquísimo (porque el pollo en sí estaba rico, eh) pero con una salsa dulce, como de miel, un asco!”
Y por el año 2000 el sushi apareció por Argentina y todos contentos y yo con una ceja levantada esperando las primeras reacciones populares. Sin embargo, nada pasó, a la gente le gustó y a mucha gente le sigue gustando y todos son felices.
Mirá que yo como de todo eh, pero al sushi no lo paso.
Hace unos años, visitando Argentina, unos primos nos invitaron a comer sushi a un lugar japonés y tradicional. Aceptamos porque hablaban de lo rico que era, a Ale le gusta el sushi y a veces soy demasiado buena y voy con la mayoría. 
Me hicieron probar sashimi. Qué asco, por favor, qué asco… Sin embargo dije que estaba bueno porque no quería andar arruinándoles la velada. Creo que después terminé comiendo lo que comían los hijos de mis primos, no recuerdo qué pero por lo menos era comible.
Bueno y así llego al día de ayer, venía de la casa de una amiga, tenía hambre, sabía que Ale no venía a cenar porque había salido con sus compañeros de trabajo y decidí pasar por un local de Wasabi, una cadena de comida japonesa en la cual siempre compro una sopa de tofu y algas que es rica y con el frío que hacía me compré una y ya que estaba decidí comprar algo más…
Sushi vegetariano. Pensé: “Me gustan las verduras, me gusta el arroz, paso las algas, what’s not to like?!?” Y me compré una bandejita y me fui a casa.
 La bandeja. Prometía.
Noté que había como unas empanaditas y agarré una y vi que no tenía base y encapsulaba arroz.
Le doy un mordisco… Qué diablos es esto!?
A quién se le ocurre envolver arroz con una masa que chorrea almíbar?!? Asco número 1.
Seguí con unos rollitos más pequeños. Meh. Bien.
Vi que tenía una salsa de soja. Me gustan los brotes de soja, me gusta la leche de soja. 
 
A ver…  (Aunque desconfío de toda salsa que parezca Coca Cola)
Mojé un roll y la salsa no será dulce pero era salada, demasiado salada y me pareció horrible! Asco número 2.
Seguí comiendo rolls sin salsa pero ya se me estaba empastando la boca.
Fui a por los otros. Estos se ven buenos.
Al comer el número 3, dije basta. Esto no es lo mío.
Basta, BASTA de darle chances al sushi porque no me gusta, porque no lo paso y porque no lo entiendo! Me pone de mal humor comer algo que no me gusta y peor es la desilusión que te llevás con algo que compraste para comer con HAM-BRE.
Admiro terriblemente a la gente que les gusta el sushi, los felicito, disfrútenlo, sé que es una comida súper sana y con muy bajas calorías pero yo-no-lo-pa-so.
Me dieron unas ganas tremendas de comerme un churrasco!
Y vos, de qué lado estás? Sushi sí o sushi no?

Tener Todo Y No Tener Nada

Creo que la mayoría de nosotros, por más garra que le pongamos, por más dinero que ahorremos, por más ascensos laborales que tengamos, por más billetes de lotería que juguemos, nunca vamos a alcanzar la fortuna heredada que tenía Ricardo Fort.

El detalle es, justamente, éso: Ricardo Fort heredó una cuantiosa fortuna que supo iniciar su abuelo y él la abusó y la disfrutó y la gastó como mejor se le ocurrió o se le venía en gana. 

La diferencia con nosotros es, justamente, que el querer estar mejor, el querer más dinero, el querer ascender laboralmente, son el motor que les da energía y sentido a tu vida. Ambicionás, por lo tanto, existís.

Después hablemos de que está mal o bien ser materialista pero en lo que coincidimos es que ambicionar algo (querer conocer a alguien especial, formar una familia, estar enamorado /a, tener muchos amigos, dinero, autos, casas, vacaciones, viajes…) te hace sentir vivo y te dan ganas para pelear lo que el destino te presente; te fortalece; te hace ser optimista. En definitiva, te hace sentir bien. 
Porque si te falta algo y lo querés, lo buscás. Y te ponés en movimiento. Vivís.

Hay unos que fantasean con tener dinero y darse gustos materiales. Generalmente se dice que una vez que tenés el dinero suficiente para comprarte todo lo que se te antoje, ambicionás poder.

Ricardo Fort ambicionaba fama y querer ser reconocido como persona, como artista, como cantante, como celebrity y creyó que con y por su dinero, lo iba a lograr.

Pero queda claro que el dinero no te compra el talento, no te compra el carisma, no te compra amigos que te quieran de verdad, no te compra la salud…

Sinceramente, me apena que haya muerto tan joven, me apena por sus hijos pequeños y por su mamá. Él ya descansa en paz y no sufre más.Y el dinero, los autos, las casas y su ropa son nada. Adornos. Sólo lujo que no lo ayudó ni le alcanzó para vivir como él hubiese querido.

Naranjas Y Amapolas Sin T.A.C.C.

Cuando era chica y de grande (y todavía ahora cuando encuentro una, ok, desde siempre!) leía la columna de Blanca Cotta en la Revista Clarín que se titulaba “De Aquí, De Allá Y De Mi Abuela También”. En ella, Blanca Cotta escribía sobre alguna reflexión, algún recuerdo y lo terminaba con una receta rapidísima que no tomaba más de un párrafo. Muchas recetas eran “sin T.A.C.C” y, cuando era niña, pensaba que se trataba de un neologismo de Blanca, como que era una receta divertida, fácil, rápida…
Muchos años después supe que “sin T.A.C.C” significa “sin trigo, avena, cebada o centeno”, o sea que era una receta apropiada para celíacos.
Pareciera que de un tiempo  a esta parte la gente ha sabido ser más consciente de lo que implica ser celíaco y ya aquí se han empezado a etiquetar alimentos si son aptos para celíacos, si son aptos para vegetarianos o si son aptos para veganos. Incluso me he cruzado con restaurantes para celíacos.
Por suerte no soy celíaca pero sí estoy tratando de adoptar en lo posible, recetas que no contengan, por lo menos, harina blanca. Y cuando vi cómo se hacía esta torta y que encima era sin gluten, pues no lo pensé dos veces!
No es la primera torta de naranjas y semillas de amapolas que hago pero a esta la quise experimentar porque es súper original en la forma de hacerla. Además que si te gustan las tortas húmedas, es ideal entonces porque se le agrega un almíbar riquísimo. Pero esto es opcional.
Te paso los datos.
Ingredientes
Para la torta
2 naranjas medianas
3 huevos grandes a temperatura ambiente
250g de azúcar negro
290g de almendras molidas
1 cucharadita de polvo de hornear
1 cucharada de semillas de amapolas
    
Para el almíbar
2 naranjas o 4 mandarinas
Jugo de 1 naranja exprimida
150g de golden syrup o miel
Procedimiento
– Colocar las 2 naranjas enteras, con cáscara, con todo, o sea, sin cortar en una cacerola con agua y cuando llegue a punto de ebullición, bajar la llama y dejarlas hasta que con un tenedor te des cuenta de que están súper tiernas. Te lleva alrededor de 30 minutos.
– Cuando estén tiernas, las sumergís en un bowl de agua fría y las sacás al cabo de 5 minutos.
– Las cortás en cuartos, les sacás las semillas.
Las ponés en una procesadora.
Las procesás hasta que se hagan una pulpa muy fina. Reservar.
– Encendés el horno a 180ºC y batís los huevos con el azúcar negro hasta que estén bien mezcladas y un tantito espesas.
Alrededor de 5 minutos.
Con una espátula, despacio, les vas agregando de a poco la harina de almendras.
Y para terminar, el polvo de hornear, las semillas y la pulpa de naranjas.
-Si colocás la mezcla en un molde redondo, tiene que ser de 23 cm. Enmantecar y emparejar.
Yo elegí este molde cuadrado.
– Al horno por 45 o 50 minutos.
– Para preparar el almíbar, cortás las naranjas o mandarinas muy finamente, no como yo.
– En una cacerolita ponés los 150g de syrup o miel y el jugo de la naranja mediana. 
Colocar las rodajas también, hervirlas.
– Luego bajar la llama por 10 o 15 minutos y cuando estén listas, volcar en un bowl.
Desmoldar la torta, pinchar con un tenedor o un palito y volcar de a poco, el almíbar.
Decorar con las naranjas.
Espero que te guste, se la dí a probar a gente que no les gusta mucho las naranjas y les encantó!

5 Discos Que Marcaron Mis ’90s

Se sigue diciendo “disco”? CD? Álbum? Hoy en día hablás de música o de canciones, te podés bajar las que más te gustan y escucharlas en el orden que quieras y las compilás como se te antoje y en un aparato minúsculo tenés almacenadas discografías completas, que antes la gente tardaba años o toda su vida en comprarlas y en escucharlas!
Siempre fui muy musical, tal vez no era de comprarme muchos CDs pero cuando lo hacía los pensaba bien. No quería comprarme por comprar y soy, dentro de todo, bastante amplia con los gustos musicales aunque hay ciertas “fronteras” que no cruzo porque hay músicas que sinceramente no me cuadran y me desagradan al oído. Pero son gustos, no juzgo a nadie que las escuche.
Tal vez porque los ’90s fueron años de mucho cambio interior y exterior, positivos y negativos (estaba en mis 20s y totalmente decidida a vivir mi vida) que hubo momentos en que necesité un poco de apoyo emocional y lo encontré escuchando ciertos CDs, más que nada, por la simbosis que, a mi entender, se dio en cada uno entre música agradable a mis oídos interpretadas por cantantes que me encantan y con letras que de alguna forma, reflejaban lo que me pasaba o que decían lo que yo quería decir y no podía.
Me fue difícil elegir estos 5 y son discos que no necesariamente fueron editados en los ’90s sino los que más escuchaba en esa época. Muchos otros quedaron afuera pero quise seleccionar estos pocos porque si no, el post no termina nunca!
Aquí te los muestro y, brevemente, te explico por qué.
Faith – George Michael
Los temas son geniales, las letras también. Es ecléctico y a la vez uniforme, pensar que George tenía 24 años cuando lo compuso, lo mezcló y lo produjo. Todo él solo. Decime cómo alguien puede componer “Monkey”, “Father Figure” y “Kissing A Fool”, temas tan diversos, tan distintos…? Talentoso. Muy.
 Achtung Baby – U2

Mis psicólogos de cabecera. Me sé de memoria cada uno de los temas y lo escuché hasta el cansancio. No, hasta el cansancio no porque nunca me cansé. Hoy me cuesta escucharlo porque me recuerda la época en que lo necesité. Todos los discos de U2 me gustan pero este está en mi corazón por “One” (ay por favoooor!), “Until The End Of The World”, “Who’s Gonna Ride Your Wild Horses”, “So Cruel”, “Ultraviolet”, “Acrobat” y “Love Is Blindness”. Bono es Freud.

 Jagged Little Pill – Alanis Morisette

Me voló la cabeza con sus letras. Cuándo una mujer escribió canciones que describieran el despecho de esta forma, con malas palabras, con finos y sarcásticos insultos, con crudeza pero también con amor y dulzura?!? A mis 26 años sentí que había una abanderada de mis pensamientos. Y cuando la fui a ver a Obras casi desfallezco viendo que era la única de esa edad! Eran todos adolescentes rindiéndole pleitesía, imitando sus gestos espasmódicos y eso… no me gustó. Prefiero escucharla a verla. “You Oughta Know” (in your face!), “Hand In My Pocket”, “Right Through You”, “You Learn” (si estás depre, te la recomiendo). Encima, garganta potente.

The Hits 1 – Prince

Prince y más allá la inundación. Con este disco confirmé realmente que si él se quiere hacer llamar “The Artist” puede hacerlo porque lo es. Prince y después se transformó Charly García y lo quiso emular. Prince y lo demás es casting. “When Doves Cry”, “I Feel For You”, “Let’s Go Crazy” (Eh… que no lo escuche porque enloquezco, en serio!) “Sign O’ The Times”, “Thieves In The Temple”, “7”. A tus pies.

 Ray Of Light – Madonna

Disfruté muchísimo de escuchar a una Madonna más tierna, más conectada con los sentimientos. Este disco lo sacó después de haber sido madre por primera vez y se nota. Hay mucho amor e insight en las letras y la música. “Drowned World / Substitute For Love”, “Candy Perfume Girl”, “Shanti/ Ashtangi”, “Frozen”, “The Power Of Goodbye”, “Little Star”. Zen.
Coincidís con algunos de mi lista? Cuáles son tus 5 discos que acompañaron alguna época de tu vida o te están acompañando ahora?

Nunca Más Serás La Misma

Ésa es la sensación que tengo, que nunca más una será la misma: la relajada que va de aquí para allá; que se tira en cualquier pileta a chapotear un poco; que toma agua mientras pasea sin calcular o preveer cuándo tendrá ganas o dónde hará; que prueba diferentes productos para la higiene íntima con total liviandad…
Nunca más. 
Porque desde que tenés cistitis por primera vez, la forma de pensar y planear vacaciones o salidas, cambia. Por lo menos me ha sucedido a mí, que cada vez que me pasa, me trauma y me asusta más. Afortunadamente hace un año que no tengo ningún episodio de estos y vengo cruzando los dedos.
No recuerdo específicamente cuándo fue la primera vez que tuve cistitis pero fue hace mucho y me acuerdo que apenas tenía esa molestia que deriba inmediatamente en dolor, iba a la ginecóloga y me daba unos antibióticos que me calmaban enseguida y podía tranquilizarme.
Viviendo aquí tuve un episodio por año, casi, y cada episodio parecía ser más doloroso que el anterior. Incluso tuve dos episodios en un año lo cual me extrañó mucho y le pregunté al médico si eso es normal. Me dijo que hasta 3 veces por año es normal y le faltó agregar: “Así que ajo(derse) y agua(ntarse).”
Le pregunté si una se puede contagiar la cistitis en algún baño público y me dijo que no. Esa vez que había ido a consultarlo le comenté que no sabía cómo me la pude haber agarrado si ya no usaba jabón para higienizarme (ni siquiera el de glicerina) pero soy muy limpia. No podía entender cómo! Recordé que unos dos días antes había tomado un baño de inmersión con sales y me dijo que tal vez ahí estaba la razón.
Descartado otra cosa más, entonces. No a los baños de inmersión.
Acá cuando vas al médico por cistitis, te hace las preguntas de rigor y después te hace ir al baño, te da un tubito y te pide que hagas pis ahí. Después se lo das y el médico introduce en el líquido un pedacito de cartón parecido al Evatest y según con el color que sale, te da un tratamiento o te dice si tenés infección o no.
Si tenés cistitis, te da unos antibióticos para que los tomes por tres días cada ocho horas y ya. Y te recomienda que tomes mucha agua, especialmente mucho jugo de arándanos. Y que si vas al baño que hagas y hagas y vacíes la vejiga. Ya me sé de memoria lo que te piden!
Sinceramente, no sé si es que soy muy miedosa con respecto a los dolores físicos o que me he traumado o es que sufro tanto cuando tengo cistitis que realmente es un tema que tengo en cuenta cada vez que salgo. Si estoy de viaje y paseando afuera por mucho tiempo, tomo agua de a poco si veo que no estoy en un lugar donde haya muchos shoppings o baños públicos para ir. 
Si estoy en una ciudad donde veo que hay muchos baños, entonces tomo agua o líquidos varios tranquila y voy al baño aunque no tenga ganas o crea que me la pueda aguantar. Voy por las dudas, pero voy. Siempre hay algo.
También llevo conmigo unos sobrecitos de un polvito que se disuelve en agua y son esfervescentes con gusto a arándanos que supuestamente te calma el dolor. No lo sé, para mí es un placebo pero con la cistitis no hay placebo que valga: Te duele en serio y hasta las lágrimas!

Cocinera O Artesana?

Yo? Lo primero, lo primero!
Miles de veces he dicho que lo mío no son las artesanías, que me encanta ver cómo otras personas son capaces de crear lindas cosas… A mí me encantaría pintar algo, estampar, decorar… pero no lo disfruto. Lo mío es la cocina. No seré perfecta pero lo disfruto enormemente, aunque tenga que cocinar todos los días. Así esté cansada, la cocina me da la oportunidad de distraerme y disfruto de cada paso, como quien disfruta de cada paso al crear una artesanía.
Esto pensaba el otro día cuando se me ocurrió hacer unas galletitas que requieren un poco más de trabajo manual del que se requiere comúnmente. Porque estas galletitas que hice hace un par de días tienen mucho que ver con cocinar (hornear, específicamente) y hacer artesanías.

Un día descubrí de casualidad el Panda Bread y me propuse hacerlo. Pero como la masa con levadura tiene vida propia, no es tan fácil de predecir un resultado alentador. Entonces decidí hacer Panda Cookies.

Buscando en YouTube encontré cómo hacerlas pero no seguí la receta de la masa que se mostraba ahí.
Me basé en una receta que me saca de apuros siempre por lo rendidora y además porque salen muchas!
Son muy fáciles de hacer y el paso a paso parece complicado pero no lo es para nada.

Paso 1: Pesá la masa y dividila en tres partes iguales.

Paso 2: Dividí por la mitad una de las partes.

Paso 3: Una de esas mitades, partila por la mitad.grandes.

Paso 4: Agregá cada pedacito a los otros dos pedazos grandes.

Te quedan entonces, tres masas, dos grandes y una pequeña. Una de las grandes, la coloreás de verde. La otra grande, dejala sin colorear. La más chiquita, coloreala de marrón o negro. (Yo elegí marrón, todavía no sé por qué!!!)

 Colocarlas cada tanto en la heladera, para trabajarlas mejor.

Masa verde: Dividila en tres. Hacé una masa con 2/3 y el otro tercio, dejalo. O sea, te queda una bola de masa verde grande y otra chica.
Masa sin color: Partila en tres pedazos, dos grandes iguales y uno pequeño.

Masa oscura: Dividila en cuatro partes iguales.

En acción!
Tomar la masa sin color y estirarla como un chorizo y aplastarla un poco. El largo: A ojo. No tiene que quedar una masa muy fina. Vas probando.
Luego tomás dos bolitas oscuras y las estirás como chorizos también y que tengan el mismo largo que la masa que amasaste anteriormente. 
“Pegalas” arriba con leche. Para pegar cada pedazo de masa vas a tener que usar leche.
Siguientes pasos:

Paso a: Tomar una bolita de masa sin colorear, estirarla a lo largo y a lo ancho.

Paso b:Cubrir por encima del choricito oscuro y los costados también, pegando con leche.

Paso c: Hacer lo mismo con la otra masa sin colorear.

Paso d: Así queda todo tapado.

Paso e: Volver a amasar dos choricitos.

Paso f: Pegarlos arriba de la masa.

Pasos finales

Tomá la bolita verde más chica y trabajala de la misma forma que las anteriores y “pegala” a la estructura que armaste antes, colocándola en el medio de los dos “choricitos” de color oscuro.

 Ves?

Luego aplastá con los dedos (tratá de no usar palote) estirando el resto de la masa verde, en lo posible sobre papel manteca, mojarla con leche y colocar la masa trabajada anteriormente sobre este “piso” verde.

 Así.
 El papel manteca ayuda a levantar la masa.

Todo cubierto. Listo!
A la heladera. Yo dejé la masa unos 30 minutos.
 La saqué. La corté.
 Las coloqué sobre una placa.
 Las horneé.

Noté que el color verde se había desparramado sobre los demás pero me dí cuenta que no fue el colorante o la masa en sí sino que la masa no estaba del todo fría cuando la corté.
Aparte los ojitos y orejas no estaban muy parejas. Los choricitos tendrían que haber sido amasado más parejos.
Entonces al otro día decidí hacerlos otra vez y esta vez usé más color verde y colorante negro y traté de trabajar más prolijamente.
Y esta vez metí la masa terminada en el freezer y la dejé… no me acuerdo cuánto!

Pero cuando la saqué estaba bien firme y se cortó de maravillas!

 Y me salieron unos pandas más lindos y limpitos, no? Y los horneé.
Te gustaron estas galletitas? Son tiernas en todo sentido! Si vos sos alguien que gusta de las artesanías, estoy segura de que te saldrán más monas todavía. Te animás este finde? Hacelas y contame!
 Comparando. Supongo que la próxima vez saldrán más prolijas todavía!

Hacerla O No Hacerla: Ésa Es La Cuestión

Te voy a confesar algo: Toda mi vida odié hacer la cama y si podía no hacerla, no la hacía. Y, como cada trauma o neura que uno tiene de grande, todo se remonta a mi niñez.

Mami nos tenía muy mimosas a mi hermana y a mí y nunca nos exigía que hiciéramos lo que nos correspondía hacer, aunque fuéramos niñas: Hacer la cama, barrer la habitación, ordenar, lavarte alguna bombacha. Hasta que un día mi papá se cansó, se hartó o estaba aburrido y nos empezó a exigir que por lo menos el fin de semana, deberíamos hacer la cama. Creo que tenía 8 años. 

Odié.
Odié hacer la cama siempre porque me recordaba esa obligación impartida por mi papá, que no tenía métodos muy didácticos para hacerte entender que es lo que corresponde. 
Y de adolescente, no la hacía nunca, salvo cuando sabía que venía gente a casa y solían dejar sus abrigos en nuestra habitación. 
De adulta: ah, trabajaba, no perdía tiempo con eso. Mami me hacía la cama. Yo cooperaba con alguna que otra tarea en la casa.
De casada? Alguna vez habré hecho la cama? Mmmm, puede ser. Ale tiene la costumbre de estirar las sábanas y frazada y dejarla prolija. Eso sí que no me gusta. O hacés la cama o no la hacés. El gris de dejarla como si estuviera hecha no me va.
Pero hace más o menos un mes, vi un video de mi gurú, guía espiritual e ídola total, Alejandra, donde mostraba cómo hacer una cama.
No es que yo no supiera hacerla. No quería. Pero verla a Alejandra hacer su cama, me convenció de que yo también podía hacerlo, por qué no? Qué habrá sido lo que me convenció? Ver que no es gran cosa, que no es algo usado como excusa para desafiar el mandato paternal? Que es una pavada, que uno tiene que hacerla sin pensar y que no lleva más de 5 minutos?
Eh… yo doblo mejor las sábanas, las pongo bien debajo del colchón…

Entonces, empecé. Todas las mañanas vengo haciendo la cama no bien me levanto. Me despierto, abro la cama, abro la ventana para que se ventile todo, voy al baño, salgo y antes de ir a hacerme el desayuo, hago la cama. Así todos estos santos días. Sin quejarme. Sin creer que estoy esclavizándome. Como si nada.
Lo más grandioso es que me hizo ver las cosas desde otra perspectiva: Realmente, la habitación cambia POR COMPLETO cuando hacés la cama: se ve ordenada! O sea, antes cuando no hacía la cama, mi habitación parecía una batalla campal. Pero ahora no! También, si hacés la cama ves con más claridad qué cosas están fuera de su lugar y las levantás, las ordenás, o las guardás… No cuesta tanto!
Sin embargo, te parecerá tonto o raro, lo que más me hizo sentir fue algo así como que fue un logro, un paso adelante. Sí, claro, para una persona ordenada y que siempre hace su cama, esto es algo que ni se lo plantean. Pero creo que la razón de que muchos somos desordenados no es porque seamos sucios o descuidados (porque en otros aspectos de la vida o con otras cosas no lo somos) sino que es una manifestación de algo sin resolver. Y bueno, algunos atrasaremos 10 años, qué querés que te diga! Nadie es perfecto!
Y con qué noticia me encuentro ayer? Parece ser que hacer la cama no bien te levantás es malo para la salud porque la cama todavía puede estar calentita y húmeda y eso hace que los ácaros se multipliquen. En cambio, si hacés la cama antes de ir a dormir, la cama estará fresca y seca y todos los bichos muertos.
Lo positivo es que esta nota no fue excusa para que dejara de hacerla. Hoy a la mañana me levanté, abrí la cama, abrí la ventana, fui al baño… y fui a la cocina a prepararme el desayuno y mientras tanto escribo esto. La cama se está secando y no bien clickee “Publicar”, me voy a hacerla. Te lo juro! No puedo dejar pasar un día sin hacer la cama!

Vos cómo venís con este tema? La hacés o no la hacés?

La Lista De Ana

Cómo me gustaba cuando Ana, una vez por mes, subía en su antiguo blog, su lista de cosas por hacer y algunas cosas estaban tachadas y las que no, tenían una explicación. Para mí era súper interesante porque era una forma de conocerla un poco aunque más no sea  a través del blog. 
Hoy, mientras hacía el almuerzo, trataba de recordarme qué hacer en la semana porque no uso más agendas de papel y las virtuales no me gustan nada. Me gusta usar resaltador, me gusta escribir, rayar y tachar y justamente, esta última palabra me recordó a la lista de Ana.
Y pensé: Por qué entonces no comenzar con mi propia lista e ir tachándola, achicándola o agrandándola mes a mes, para ver si realmente logro hacer todo? Porque sucede que, por lo menos en mi caso, a las cosas por hacer las enumero mentalmente pero eso no significa que luego las recuerde a todas y en el orden de prioridad.
Pero hoy es 11! Y qué tiene? Tendría que haberlo hecho el 1, al empezar el mes? No creo, no? Cualquier momento es bueno para empezar una lista y a lo mejor es un ejercicio que me puede servir. O no. Será cuestión de probar.
Entonces, queridos, esta es la primera –ever– Lista de Alicia:
(en ningún orden de prioridad)

– Cumplir,  aunque sea tres veces por semana, con los consejos de Alejandra antes de irme a dormir.
– Enviar las tarjetas de felicitaciones!
– Tirar y / o ordenar los papeles que hay en el mueble blanco.
– Comprar lana y ponerme las pilas con el bordado y / o tejido.
– Ir a buscar el DNI que llegó – por fin! – después de un año de espera.
– Hacer esa torta especial a ver cómo sale…
– Hacer ese pan especial a ver cómo sale…
– Terminar de archivar las recetas que andan dando vueltas por toda la casa.
– Fijarme si puedo ordenar las fuentes, tuppers y demás trastos de otra forma, de más fácil acceso.
– Comenzar a hacer el álbum de fotos para mami.

– Ir a ese sitio donde venden productos coreanos a ver si venden el té que me gusta tanto!

–  Ordenar de otra forma los trapos, esponjas y cepillos para la limpieza. (DEBE DE HABER otra forma!)
– Vaciar los cajones del mueble de la cocina y limpiarlos y ordenar todo lo de adentro.
– Ver si consigo cera para el piso o algo parecido, a ver qué onda…
– Devolverle a Alejandro el DVD de Downton Abbey!!!!
– Devolverle a Pity los DVDs que me prestó que ya ni me acuerdo cuáles son. Va a tener que venir a casa y fijarse!
– Devolverle a Jonathan los DVDs que me prestó y que no vi!
– Fijarme si finalmente me voy a deshacer de la mayoría de mis CDs y DVDs y hacerlos CASH! (Oh, yeah, baby! En casa ya está todo digitalizado y ocupan lugar!)
Bueno, suficiente, no? Creo que está más o menos todo. Probablemente me acuerde de otras cosas y las agregaría el mes siguiente.
Empezamos entonces? Es lunes y la semana y la lista, han comenzado! Veremos cuánto tendré tachado dentro de un mes!

(Deséenme suerte!!!)

Comprar Y Pasear En Liberty

La semana pasada te mostré un rinconcito de Londres que no es tan fácil de ver a pesar de estar casi pegado a Oxford Street.

Hoy te muestro una tienda por departamentos bellísima, gigante… y que tampoco se divisa fácilmente cuando caminás por Regent Street, nada menos!
O sí, tal vez se divise fácilmente y tal vez le saquen fotos desde lejos sin saber siquiera qué es. Estoy segura de que muchos turistas asumen que es un restaurant o un museo.
Porque así es lo que ves si mirás desde Regent Street. El precioso y elegante Liberty.
En Liberty podés conseguir todo lo que se consiga en cualquier shopping con la diferencia de que los artículos que se venden son de lujo. Abrió en 1875 por su dueño Arthur Lasenby Liberty y a los 6 meses ya había pagado el préstamo que sacó porque le fue fantásticamente bien. Diez años después compró el lugar que ocupa ahora y construyó el edificio en estilo Tudor.
Al costado hay un puente y un bellísimo reloj.
La veleta!
Consta de 4 niveles y un subsuelo, es re-con-tra-am-plí-si-mo, clásico y muy señorial con ese dejo extravagante que tanto caracteriza el estilo británico.

Así como en Fortnum & Mason, todo está mononamente ordenado y decorado y te prevengo: hay muchísimas fotos que saqué y no publico porque estaría hasta mañana y la página no se cargaría nunca! Pero te voy a mostrar lo más que pueda, por niveles, para que tengas una idea de la hermosa experiencia que es pasear (y si podés, comprar) en Liberty.
Así que si disfrutás de los artículos suntuosos para cualquier momento del día, no sólo la vestimenta… seguime, que no te voy a defraudar!
Esta es una de las entradas, que da a los dulces.
 
Acá, por ejemplo, podés ver los chocolates.
Esto está a nivel de la calle, o sea, el nivel 1 y aquí encontrás, entre otros, pañuelos y chalinas, joyas y accesorios, perfumes, fragancias, maquillaje…
Papelería y tarjetas.
Decidí ir al subsuelo donde está todo para el hombre:
Ropa y accesorios.
Y una sección vintage de marcas premium.
Podés creer la decoración!!!

 
Volví a subir por las bellísimas escaleras.

Me dirigí hasta el nivel 2, que está arriba del nivel ground floor, que es a nivel de la calle.

Aquí está la sección para la mujer: ropa, accesorios, zapatos…

Te gustan estos?

O te gustan estos?

 
Si estás un poco cansada, por qué no tomar un tecito?

En el nivel siguiente, o sea, el 3 encontrás artículos para el baño y también todo para la creatividad, desde lanas, hilos, botones y telas.

Las telas Liberty son muy especiales porque las vende únicamente este lugar y hay una en particular llamada Tana que es de un algodón liviano y se caracteriza por sus estampados de flores y es la tela más vendida en Liberty. 
(Se llama Tana por el Lago Tana que está en Sudán, no por mí, eh?)
Telas Tana, bordados y kit para hacer tu propia bota de Navidad!
Encontrás también la sección para niños.
Y la hermosura de la sección para la cocina!
Subí al último nivel, el 4, el de decoración y si a vos te gusta todo eso, no te vas más, no te vas a querer ir NUNCA y te vas a enloquecer por todo lo que ves, cómo lo ves, cómo está decorado y que hay para todos los gustos!
Una pequeñísima muestra. Hay diferentes tipos de livings decorados en diferentes estilos.

Yo saqué fotos pero en realidad, mi interés iba por visitar la sección Christmas que está en ese mismo nivel.

 
Qué lindo!!

Adornos para el arbolito de todo tipo, color y estilo!

Botas y papeles para envolver regalos que por la calidad, ni loca los usaría para eso!!

Fui algunas veces a Liberty anteriormente pero nunca lo exploré todo como este último día y justamete había ido porque el día anterior habían inaugurado una instalación sobre Matilda, que en forma de comedia musical, se está representando en el teatro y es un éxito descomunal!

En la vidriera ves esto.

 
Pero mirá lo que es adentro!

 
Detalle.

Qué bello lugar es Liberty, no?

Y si lo recomienda Oscar, por algo será!


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