Moscú Día 3

I was wandering in the rain,
Mask of life, feelin’ insane.
Swift and sudden fall from grace,
Sunny days seem far away.
Kremlin’s shadow belittlin’ me.
(Stranger In Moscow – Michael Jackson)
Tercer día en Moscú que empezó soleado, continuó con nubarrones y termina con una molesta lluvia finita. Como la vida misma. Como la forma en que la pasamos.
Viajar es energizante pero a la vez, agotador. Por lo menos de la forma en que nosotros lo hacemos que paramos sólo para comer y estamos a toda pata todo el día hasta que no damos más. 
Precisamente, no-da-mos-más y ese cansancio no es sólo corporal sino mental y se traduce en discusiones estúpidas, añejos reclamos fuera de lugar y ganas de revolear el libro-guía al demonio y salir corriendo a los gritos por la Plaza Roja.
Pero una es humana y también ha sido educada y/ o domesticada así que si hay discusiones matrimoniales ñoñas, hay que aguantárselas, tener paciencia y, pese a que en el momento tenés ganas de mandarlo a Siberia, después todo pasa y le das un besito, pero recién después de mucho resoplar y de pensar que, a pesar de todo, es la persona que amás. 
(Increíble que la canción de MJ describa a la perfección este día que pasamos!)
Bueno, después de esta breve confesión que sirve también como descargo, paso a describir el tercer día en esta hermosa ciudad.
El Kremlin. Cuando yo escuchaba esta palabra inmediatamente venía a mi mente la imagen en blanco y negro de esos viejos líderes soviéticos, allá arriba tras unos muros altísimos mirando cómo desfilaban los soldados y cómo pasaban y pasaban los tanques de guerra, los misiles, etc.
Al leer un poco antes de venir aquí, me sorprendió descubrir que el Kremlin es, en realidad, una gran fortaleza que contiene edificios gubernamentales, monumentos y varias catedrales e iglesias, además de parques y plazas.
Una vista tan colorida! Tan alejada de los antiguos soviets!
Así que hoy a la mañana nos levantamos un poco temprano por temor a las largas colas pero el predio es tan vasto que puede haber la cantidad que se quiera de gente que nunca se va  a llenar.
Sacamos la entrada en unos puestos que están, me pareció, temporariamente en el medio de un sector del parque y eso fue alrededor de las 10.30. Vimos que si queríamos sacar entradas para ver la colección de joyas y demás que hay, dependiendo de la hora que iríamos, teníamos que volver a cierta hora también. 
 Entramos por la Trinity Tower.
Guardias.
Nosotros decidimos ir a las 12.00 por lo que tuvimos que volver a las 11.15 a sacar las entradas como estaba estipulado.
En este cartelito.
Sinceramente, los edificios que hay adentro son muy bonitos aunque tal vez por afuera no digan mucho. Las iglesias y las catedrales tienen frescos antiquísimos, tanto adentro como afuera.
 Catedral de la Anunciación.

 La Torre de Iván El Terrible.

 La Catedral Arcángel donde se encuentra (pero no se ve) la tumba de Iván el Terrible. Pero se pueden ver las de otros zares y zarinas.

 La Catedral de la Asunción.

 El Gran Palacio del Kremlin.

Hay una campana gigantesca que pesa 202 toneladas y que se hizo en 1730 para la emperadora Anna Ivanova. Cuando se estaba terminada y enfriándose, tomó contacto con el agua y se rajó y eso causó la rotura de un pedazo que pesa 11 toneladas. Recién cien años después la pusieron en un pedestal.

Tanto trabajo para que la usen los turistas para posar!!
 Aquí se la ve en contexto.
Si seguimos con monstruosidades, también hay un cañón que se realizó en 1586 para el zar Fyodor I. Nunca se disparó y las balas de cañón están ahí de adorno ya que son demasiado grandes para el cañón mismo.
Impresionante!
Volvimos a sacar la entrada para ver lo que yo imaginé iba a ser algo parecido a la exhibición de las joyas de la corona como la que hay en la Torre de Londres.
Pero nada más lejos! Esta colección está en un palacio llamado The Armoury, un edificio grandísimo y con dos pisos donde hay cantidad incontable de todo lo que te puedas imaginar: desde armaduras, joyas, vestimentas y carruajes pasando por vajillas, huevos Fabergé, fuentes, regalos de embajadores… Realmente, hay que ir!
Salís tan extasiada de ver TANTO que te ponés a pensar lo mucho que habrá habido antes del régimen soviético!!!
(Si querés tener una idea – aunque las fotos no hacen justicia con todo lo que hay!- hacé click acá y luego a la derecha y otra vez a la derecha)
Por último paseamos un poco por el jardín desde donde se tiene una muy bella vista del Río Moscú.
Y del helipuerto de Putin que usa a diario.
De allí nos fuimos a almorzar y luego a visitar un mercado, teníamos ganas de comprar algunos souvenirs y nuestro libro Lonely Planet sobre Moscú nos recomendaba ir a Izmaylovo.
La verdad… un fiasco!
Primero que cuando llegamos a la estación Partizanskaya no nos quedaba claro para dónde ir pero enseguida notamos que turistas, casi nada.
El lugar parecía muy lúgubre, con la lluvia finita que empezaba a caer…
... y con la vista de esos edificiotes!
Caminamos un poco y enseguida vimos unas torres blancas y nos dimos cuenta que era en aquella dirección.
Las torres a lo lejos.
Más caminábamos y más me convencía que tal vez el lugar no era como me lo imaginaba: un mercado rebosando de regalos, souvenirs… 
Pues, no! Leímos que había que entrar por un pasillo llamado Vernisage que era allí donde estaban todos los artículos de souvenirs.
La entrada.
Pero eran unos pocos puestitos que vendían ropa o algunos gorros, CDs y películas truchas y no había nadie!!!
Pasamos rápido por ahí porque no había nada con qué entretenerse y seguimos caminando hasta una versión arquitectónica del Kremlin pero más colorida.
Parecía prometer desde ahí. Me hacía acordar a la República de los Niños.

Pero no estaba ni el loro!
Hablando con una pareja de ingleses que me crucé, me dijeron que ellos no tenían idea qué era este lugar y que no sabían qué diablos hacer ahí pero me recomendaron que vaya a comprar vodka a un negocio cercano. Agregó que se enteraron en ese negocio que en este lugar se casan muchas personas y que ya habían visto como tres casamientos.
Este, por ejemplo, es un lugar donde los casan.
Nos encontramos a alguna que otra novia por ahí pero a juzgar por lo que veíamos, la gente que acompañaba a los novios era poca, nadie festejaba nada, estaban todos ahí como mirándose las caras, la verdad, qué cosa tan rara, che!
Vimos tres negocios de souvenirs que no eran tan bonitos como los que vi en el gift shop del Kremlin (compren ahí!), lo único que me gustó y me llamó la atención fue esta chica que en su negocio tallaba velas.
Qué genia!
Qué bellezas!
Este es el website de los productos y hay un video que muestra cómo se hace todo!
Y nada más. A la vuelta vimos que había un lugar que parecía ser un outlet.
Era un shopping de tres pisos.
No compré nada pero lo recomiendo para que se den una vuelta y vean prendas originales y zapatos y botas preciosos y no tan mal de precios.
Y sin más, cerrando un día lúgubre en todo sentido pero con mejor humor, volvimos a hotel y aquí estoy, a punto de descansar para salir mañana otra vez y ver qué nos depara la vida!
Gracias por pasar!