La Vida Con Freezer

Amo congelar, guardar, me encanta porque tengo ese síndrome de que no vaya a ser que quiera comer algo y no encuentre nada!
En casa siempre hubo una heladera Siam con congelador que duró hasta casi mi adultez así que cuando se quemó fue reemplazada por una heladera con freezer pero en casa ni se usaba, salvo para hacer cubitos.
Cuando en algún momento de mi vida me tuve que hacer cargo de todos los gastos de mi casa, o sea, en ese momento, la casa de mis padres, la que hacía las compras en el súper con sumo placer era yo aunque mami igual iba al almacén y la verdulería todos los días. 
Pero yo me daba el gusto de hacer la compra grande en el súper e iba con mi papá, que amaba ir a Coto, a Carrefour, el que fuera con tal de que lo llevara a un hipermercado!
Ahí, queridos, daba rienda suelta al comprar para el “por las dudas” y el freezer se llenaba de pastas frescas (las que vienen en caja de plástico) La Salteña, ravioles, cajota de hamburguesas y no me acuerdo qué más.
Mientras yo viví ahí, todo bien.
Pero ya cuando mudada e igual acompañaba a mi padre a hacer las compras y les llenaba el freezer otra vez, a los pocos días de ir a verlos, veía que, no sé si con cierta desmesura o desesperación, se comían casi todo lo del freezer primero y no les podía hacer entender que eso era por si las moscas! Que nada de eso se iba a pudrir!
Pero qué duros! No se los podía hacer entender!
De casada y ahora, adoro el freezer, me encanta abrir sus cajones (son sólo 3, acá las casas ya vienen así con los muebles de la cocina incorporados además de hornos y heladera!) pero lo quiero, lo lleno, y a veces, si me sobra una comida, la congelo y la recaliento en el microondas.
Pero sé que tengo un defecto: No le pongo fecha a las bolsitas y cuando veo que algo lleva guardado mucho tiempo o no me puedo acordar en qué ocasión lo guardé, lo tiro. Con pena, pero lo tiro.
Hace poco, cuando todavía era verano, había comprado arándanos y se me ocurrió por qué no congelarlos. Se podrá? Averigüé y sí! Descubrí que no sólo las frutas sino los vegetales se pueden congelar y me copé!
Decidí congelar más que nada frutos rojos para tener para el invierno… Bueno, en realidad, para experimentar porque aquí se consigue cualquier tipo de frutos durante el año aunque, claro, que el precio varía.
El resultado:
Frutillas congeladas.
Las lavás, les sacás el cabito, las ponés paraditas y separadas sobre papel manteca y sobre una asadera, las ponés en el freezer y cuando están congeladas las ponés en una bolsa. Es como si guardaras bolitas.
Frambuesas congeladas.
Seguís el mismo procedimiento que con las frutillas.
Bastoncitos de zanahoria congelados.
Acá se requiere más preparación porque hay que tenerlas un determinado tiempo en agua hirviendo, luego en agua helada (dependiendo de la forma de la zanahoria, el tiempo) y recién ahí las embolsás.
No te puedo mostrar los arándanos porque ya los comí todos!
Lo que me gustó es que no se pega ninguna fruta, salvo, claro, las zanahorias!!
No seguí congelado porque no voy a tener espacio para poner los demás productos pero haber congelado los frutos está buenísimo porque los tengo a mano por si tengo que hornear algo o cuando desayuno, que los agrego al porridge y luego de dos minutos en el microondas, tengo un desayuno más que sano.
Y vos cómo te llevás con el freezer? Lo amás o lo odiás o, como mis padres, le desconfiás?