Washington Día 2

El paseo por DC hoy fue muy entretenido e interesante en cuanto a historia, edificios y monumentos se refiere pero cansador por el calor y por lo mucho que caminamos, a punto tal que para las 7pm, después de haber estado sentados un rato en una plaza, nos levantamos para ir a  cenar y sentíamos a las piernas como entumecidas!
Es que las horas no me alcanzan! Desespero por lo que, yo creo, son pocos días que planeamos para venir a visitar y disfrutar de Washington!
Curioseando en Londres sobre cómo pasear la ciudad y buscando guías escritas online, me encuentro con un website www.freetoursbyfoot.com donde, por lo menos acá en DC, tienen un montón de tours gratuitos por la ciudad. Duran alrededor de 2 horas y al final del tour, uno contribuye con unos $10 dólares por cabeza.
Pues el día de hoy nos tocaba ir a Arlington Cemetery, el famoso cementerio militar donde entierran a aquellos caídos en guerras y aquellas personas que se han seguido una carrera militar. No es obligación ser enterrado allí, depende del deseo de la persona o de su familia. Los presidentes también tienen derecho a ser enterrados aquí pero todo depende de la decisión de la familia o del presidente mismo ya que muchos prefieren ser enterrados en su ciudad de nacimiento.
Pero también Arlington Cemetery es un lugar muy visitado por estar allí la tumba y llama eterna de JFK.

No bien entrás ves las lápidas de mármol blanco.

Perfectamente alineadas desde donde mires.

En un principio, las lápidas no eran tan parejas y más bien, como en todos lados y en muchas instancias, cuanto más adinerada y poderosa la familia, más grande, fastuosa y decorada era la lápida. Hasta que se empezó a regular y en 2001 se decidió que todas fueran blancas, de mármol y del mismo tamaño. 
Por eso las secciones más antiguas no son tan uniformes.
El cementerio se llama así por estar en los terrenos de Arlington House, la casa que pertenecía al General Robert E. Lee. 
Por cuestiones que si están interesados en investigar, ustedes lo harán, el General Lee decidió no volver a su casa y los terrenos fueron aprovechados para enterrar los muertos de la sangrienta Guerra Civil.
Arlington House allá arriba.
A lo largo del camino uno va encontrando, generalmente abajo de algún árbol, placas que conmemoran o recuerdan a personas o grupos varios o aniversarios en particular.
Algunas de las tantas.
Llegamos a las tumbas de JFK. Se encuentra en un monumento sin techo al que accedés subiendo unas poquitas escaleras y primero ves talladas en piedras, algunas frases célebres de sus discursos.
La más famosa.
Luego subís otros escalones y ves la tumba de JFK y al lado, la de Jackie y en el extremo izquierdo, la de Patrick, un bebé de ellos que falleció a los meses de nacer y en el extremo derecho, está enterrada una bebé que no nació con vida.
 Las tumbas y la llama eterna.
Bajando por las escaleras y saliendo del monumento, caminás un poco para la derecha y te encontrás con la tumba de Robert Kennedy.

Muy simple y austera.

Y también hay frases de sus discursos grabadas en piedra.

Un poco más allá, está la de Edward ‘Ted’ Kennedy.

Ya casi se había hecho la hora de ir a ver el cambio de guardia junto a la tumba del Soldado Desconocido.
Por suerte se puede ver muy fácil y cómodamente ya que te podés sentar sobre unos escalones de un monumento.
Lo que vi de diferente esta vez a la otra vez que lo visité fue que antes los soldados no anunciaban qué harían y sí lo hicieron en este caso. En realidad fue uno que muy ceremoniosamente y con voz poderosa nos dijo breve pero enfáticamente que veríamos el cambio de guardia y que nos pusiéramos de pie.
Eso hicimos todos y vimos la ceremonia.
La guía nos dijo que esperáramos un poco más porque casi siempre, después del cambio de guardia, hay un par de ceremonias más.
Y así fue, enseguida llegó un grupo de Boy Scouts y dieron su ofrenda.
Un soldado tocaba la trompeta y los americanos se ponían su mano derecha sobre su corazón.

Al ratito apareció otro grupo, representado por un chico y una nena.

También hicieron su ofrenda al Soldado Desconocido.
Es que cualquier organización puede pedir autorización y ser elegido para honrar al Soldado Desconocido, en este sitio que, justamente, se considera el más sagrado de todo el cementerio.
Un datito que les aporto, no cualquiera puede estar a cargo de la guardia de este monumento y se accede luego de una rigurosa selección.
Pasamos por el anfiteatro y allí nomás hay tres monumentos en honor a los astronautas del Challenger (se acuerdan de ese cohete que explotó en el aire allá por 1986 mientras lo pasaban por la tele?) y de otros más, como eldel Columbia del año 2003. El del extremo izquierdo, sin embargo, es en honor a quienes durante una misión de rescate de secuestrados en Irán en 1980, perdieron la vida.
Los monumentos.
Seguimos caminando, cuesta arriba, ya cansada, con calor y con sed y llegamos a otros monumentos icónicos.
Y sin darnos cuenta, llegamos a Arlington House, la cual se puede visitar pero no teníamos tiempo.
La verdad que de cerca no parece tan impactante. Tal vez porque no la visité por dentro.

Pero qué vista desde esa colina!

La vuelta fue más relajada, fue todo cuesta abajo así que se hizo llevadera y no tan trabajosa!
Vos creés que, a pesar de que me quedaron miles de cosas para señalar y contar de este cementerio, yo ya terminé?

No! Luego de este paseo Ale y yo teníamos planeado qué hacer pero esta vez por separado: Él iría al Air and Space Museum y yo, como ya lo había visitado, preferí ir a conocer un nuevo museo, el Newseum.

Almorzamos y en la esquina de Constitution Avenue SW y 7th Street SW, nos dimos un besito y partimos cada uno por su lado.

Caminando por 7th St crucé el National Mall y tuve una hermosa vista del Capitolio.

Me desvié un poquito cuando crucé Madison Dr NW porque me gustó mucho la National Gallery of Art.

Precioso edificio. Y gigante. Porque sigue a ambos costados.

Retomando la 7th St pasé por el costado del National Archives.

(Hay algún edificio pequeño?!? Pasé por incontables, les saqué fotos y también a monumentos, a rincones… imposible mostrarte todo, tenés que venir!!!)

Y luego sí! Llegué al Newseum.

Se llama así por ser un juego de palabras entre news (noticias) y museum (museo) y de eso se trata, una especie de museo del periodismo y las noticias y, perdón que me repita, pero no se imaginan lo gigante que es este lugar, la cantidad de muestras y cines y exposiciones que tiene, es increíble y muy entretenido!

En la entrada, afuera, se exhiben las tapas del día de los diarios más importantes de cada estado.

La entrada duele $21 pero vale por dos días y comenzás bajando desde la planta baja al concourse. Hay allí exhibiciones temporarias y permanentes.

Hasta el 5 de enero del 2014 está JFK: Creating Camelot. Amé, por supuesto.

Y también hay exhibidos paneles del Muro de Berlin.

Como no tenía mucho tiempo, decidí explorar lo que más me interesaba y tenía esperanzas de poder visitarlo al día siguiente.

Luego del concourse te recomiendan tomar el ascensor hasta la terraza donde tenés una vista excepcional de la ciudad y sus monumentos y las que no vas a poder disfrutar conmigo porque en ese momento la cámara se quedó sin bateríaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Qué bronca! Así que entré, de cada piso recorrí lo que era más afín con mis intereses y saqué algunas fotos con el celular.

En una exhibición sobre el ataque del 11 de setiembre, se encuentra una antena retorcida.

Que estaba arriba de la North Tower del World Trade Center.

Las tapas de los diarios del mundo del 11 de setiembre de 2001.

Después de recorrer el Newseum hasta que cerró a las 5pm, me encontré con Ale y caminamos aún aún más!

Hasta acercamos al Capitolio, al Congreso.

Caminamos poquito más, nos sentamos en esa plaza desde cuyo banco nos costó levantarnos y terminamos cenando en el Cheesecake Factory.

Era tarde ya, muy tarde. Hora de volver. Mañana? Mañana hay más!