Zona Desmilitarizada

Último día en Corea. Un día intenso, donde vimos muchas cosas interesantes y que impresionaron, sobre todo porque se trata de temas tan sensibles como gobiernos, política, ideología, guerras…
Tuvimos la oportunidad de visitar la zona desmilitarizada de Corea que se encuentra bordeando la frontera y tiene un ancho de 4km todo a lo largo. 
Es una zona donde hay muchos militares americanos y surcoreanos y están constantemente en alerta y patrullando la zona y lo mismo hacen los norcoreanos del otro lado.
Nos levantamos muy temprano para dirigirnos a Camp Kim, una base militar pequeña que hay en Seoul y tuvimos que mostrar nuestro pasaporte para constatar nuestros nombres que ya habían sido previamente enviados cuando reservamos este tour y abordamos un micro.
Éramos alrededor de unas 30 personas, en realidad, el micro iba lleno! Tardamos como 40 minutos en llegar y al ser zona desmilitarizada pero donde hay muchos militares, hubo muchas restricciones para sacar fotos.
Teníamos que esperar a que nos dijeran cuándo sacar fotos.
Lo primero que hicimos fue llegar a la estación de tren Dorasan, una estación enorme que desde donde salía un tren de carga y de pasajeros que cruzaba la frontera hasta llegar a una zona industrializada de Corea del Norte donde, según pudimos entender, trabajaban surcoreanos y norcoreanos.

La estación por afuera.

La estación por adentro.

Pero esto se interrumpió en 2008 cuando el gobierno norcoreano decidió cerrar este cruce de frontera.
Hoy en día podés tomarte el tren para ir para Seoul y tuvimos la oportunidad de verlo, subir y sacar algunas fotos.

 El tren.

De frente.

Adentro.
Las vías.
La parte de la estación que da a las vías.

Así y todo te podías sacar fotos con los militares que se encontraban ahí.

Panel donde figuran quienes colaboraron con la construcción de la estación.

Después abordamos otro micro y nos llevaron a un mini teatro donde un soldado americano nos hizo una presentación de la historia del lugar, de cómo está todo delimitado, incidentes a lo largo de la historia, etc.

Luego fuimos ahí nomás de la frontera. Entramos a una casa donde alguna vez se reunieron los líderes de ambas Coreas para deliberar sobre algún tratado.

Lo loco era que esa “casa” está a ambos lados de la frontera. Nos ubicamos alrededor de la mesa donde se reunieron alguna vez los gobernantes y ahí mismo había dos soldados, que les juro, pensé que eran maniquíes!

La mesa que marca el límite entre las dos Coreas.

Sin querer, me ubiqué justo enfrente del soldado coreano, atrás de la silla cabecera y el soldado americano explicó que esa mesa marcaba el límite entre las dos Coreas y “aparentemente, usted, madam, todavía no se ha decidido” me dijo en chiste!!
Ahí nomás había una puerta y si uno la abría ya estaba en Corea del Norte.

 La puerta. Me gusta mucho la pose de los soldados, con los puños cerrados.
A mí me impresionó el hecho de que todo estuviera tan cerca y a la vez que si te ponés a pensar bien, es peligroso, más con todo lo que estuvo pasando últimamente en Corea del Norte.
Los militares nos dijeron que íbamos a ver a los soldados norcoreanos muy cerca y que nos iban a vigilar pero que no debíamos hacer ningún tipo de gestos ni saludos.
Los soldados surcoreanos se apuestan inmóviles mirando hacia el edificio gris de enfrente donde hay soldados norcoreanos con binoculares y constantemente se están mirando hasta que son relevados por otros y así todo el tiempo.

 El soldado norcoreano con los binoculares.

 El edificio en Corea del Norte.

 Ahí se ve el límite entre los dos países y que divide a esos edificios bajos.

De allí nos llevaron a otro sector de la frontera donde se podía ver a la distancia:

Una bandera de Corea del Norte gigante sobre un mástil altísimo.

Puesto de control #3 y el Puente Sin Retorno.

Demarcación del límite.

Un pueblo fantasma, puesto ahí para simular que vive gente pero en realidad está todo vacío por dentro.

Después de almorzar en un lugar que no supimos bien qué era pero era un hermoso edificio donde también almorzaban otros coreanos, fuimos a ver un túnel.
Se sabe que Norcorea ha cavado 20 túneles para infiltrarse a Corea del Sur desde que terminó la guerra. Hasta ahora se han descubierto cuatro, el primero fue descubierto en 1974 y el último en los ’90.

Monumento a la entrada.

Nosotros visitamos el tercero y caminamos un trayecto de 500 metros, todo el tiempo pendiente para abajo. Nos pusimos un casco y Ale y yo como no somos muy altos no tuvimos problemas en ningún momento pero los altos tenían que caminar encorvados y no me quiero imaginar el dolor de cintura que deben tener hoy!!

Ah, y como habrán notado, no se podía sacar fotos!

El túnel está bloqueado al llegar a la frontera y nos contaron que hay tres muros y un tanque de agua gigante y de intentar derribar un muro, automáticamente se inundaría el túnel del lado norcoreano.

La subida fue trabajosa porque fue muy empinada!

Y volvimos para Seoul!

La yapa, nuestro último día en Seoul.

Todo el día me estuve sintiendo como tristona, nostalgiosa, con pocas ganas de dejar esta ciudad que me gustó tanto y disfruté todo el tiempo.
Nos quedaban unas horas de sol hermoso y aprovechamos para realizar nuestro último paseo, las tumbas reales de la dinastía Joseon.
Habíamos visto unas fotos de las tumbas de forma semicircular rodeadas de esculturas en un muy bello lugar.
Así fue pero lo que no sabíamos es que no se podía acceder a las tumbas en sí y las tumbas junto con las esculturas estaban delimitadas por un cerco y sacamos las fotos como pudimos!

 La tumba del rey.

 La entrada a uno de los templos. 

Hay dos caminos, uno que no se debe pisar, el de la izquierda, por ser sagrado y el otro a la derecha, por donde pasaba el rey, donde sí uno puede pasar.

Aquí hay otro templo.

 No estaba permitido subir por la escalera de la izquierda por ser sagrada. Se podía por la otra.

Aquí se puede apreciar mejor una de las colinas sobre la cual estaba una de las tumbas.
En este predio protegido por la UNESCO, están las tumbas del rey, la reina y el príncipe. Las tres se encuentran cada una sobre una pequeña colina, rodeadas de verde y de las casas de los guardianes.

Había gente paseando, sacando fotos y haciendo picnics.

Y de allí caminamos hacia el World Trade Center de Seoul.

En el camino seguí fascinándome con esta ciudad tan moderna, tan prolija y a la vez tan tranquila! Porque eso sentía todo el tiempo, mucha tranquilidad, todo era agradable a la vista!

Los edificios.

Las esculturas.

El Trade Tower.

Hay un monumento que conmemora el G20 que se realizó en Seoul en 2010 y alrededor de la esfera hay unos postes, cada uno con el nombre, bandera e imagen del presidente de cada país.

Chicos… Estamos en Seoul…

Y constantemente van cambiando de color.

La tarde se fue haciendo noche y fue hora de regresar a hacer las valijas.
Cuesta despegarse de Seoul. Hemos disfrutado a full de un viaje que no nos deparó ningún sobresalto y todo ha sido agradable.
Hay miles de cosas curiosas que vimos y pienso hacerlo en otro post porque son pequeños detalles que nos maravillaban y que de alguna manera le agregaban aún más encanto a esta bella ciudad.
Gracias por seguirnos, leernos y comentar!