“Soy Una Diosa”

A Pity y a mí nos encanta ver a esas chicas que se maquillan maravillosamente. Siempre que vemos a alguna nos miramos y nos preguntamos: “Cómo harán?” Concluimos que lo importante es aprender la técnica y uno después puede jugar con los colores. 
Pero cómo jugar si no nos sabemos las reglas?!

Hace poco Pity encontró en Groupon una oferta de clases de automaquillaje. Me propuso ir juntas y le dije inmediatamente que sí!

Cuando estuvo la compra hecha, le llegó un mensaje a Pity diciendo que teníamos que llevar nuestro maquillaje.

Pensé que era una buena técnica, tal vez la profesora necesitaba ver cómo nos maquillábamos o con qué y a partir de allí aprenderíamos nosotras, sobre nuestros errores.

Allá lejos (en Buenos Aires) y hace tiempo (año 2002) yo hice un curso por dos meses y algo de Maquilladora Profesional. Era verano, estaba de vacaciones y me despertó curiosidad.

El curso era buenísimo y muy completo; lo hice en la sede de Avon y era re profesional todo y el lugar era soñado: un espejo con luces como la de los camarines, uno para cada una. Los maquillajes y pinceles y esponjitas, pasando por las cremas y tónicos, todo era proveído por la empresa.

Las clases de maquillaje para mí fueron como las clases de manejo: Cumplidora, fui a cada una de las lecciones, presté atención, tomaba nota pero al final del curso, no aprendí nada!

No sé maquillar ni sé manejar!

Así que me dije que esta vez como era automaquillaje, no tendría que preocuparme por ver la forma de la cara o de los ojos de otra persona, sólo concentrarme en mí.

Pues llegamos con Pity muy entusiasmadas al encuentro de la instructora y vimos que era en un hotel que de afuera no decía nada pero por adentro era muy mono. Y el lugar donde tendríamos la clase era en un salón que estaba en el piso de  arriba.

Nos llamó la atención que había muchas mesas con sillas y unas hojas blancas y un lápiz acomodado al lado y éramos alrededor de 20 mujeres. Todas cuchicheando y charlando y era la hora de empezar  (4pm) y nada.

Vino una recepcionista del hotel a decir que la instructora llegaría de 5 a 10 minutos tarde.

Al rato volvió a decir lo mismo.

La instructora llegó a las 4.30, con MEDIA HORA de retraso que en estas tierras es una cosa de no creer! Y menos de una instructora, de alguien a quien le estamos pagando y media hora tarde significa que terminaríamos media hora más tarde.

En fin.

Llegó ella como si hubiese bajado de un helicóptero (no por cómo tenía los pelos, sino como si fuera  la Kardashian) y se disculpó y que venía de lejos y que el tráfico, que el puente, y qué blah blah.

Nos mostró una caja grande y nos pidió que sacásemos un espejo cada una. Un espejo que no tenía pie y que como pude apoyé sobre un vaso y frené de que se cayera con mi billetera.

Y ahí comenzó el histrionismo: “Que soy maquilladora internacional, que aprendí de no-sé-quién (yo qué se a quién mencionó pero todas levantaron las cejas) y que yo sé y sé mucho y que también estudié para ser instructora”

Con lo que agregó luego se notó verdaderamente el entrenamiento en pedagogía que tuvo: “Y yo no repito JAMÁS lo que explico porque si tuviera que hacerlo eso quiere decir que ustedes no están prestando atención, así que ya lo saben. Y bueno, soy una Essex Girl, soy así y no pienso repetir nada de lo que explico.”

Ah, pero qué di-vi-na!

Y cómo aprenderíamos? 

Nos ofreció sus maquillajes y esponjitas y unas cremas y tónicos que me hicieron picar la piel y por cuestiones higiénicas Pity y yo preferimos no usar sus pinceles. 
Luego eligió a una chica y comenzó a maquillarla y muchas de nosotras mirando desde lejos, luego nos invitó a acercarnos, dejaba que sacáramos fotos al ojo maquillado, qué se yo…

Una clase magistral de lo que no se debe hacer pedagógicamente!!! Una clase magistral de lo que no debe ser una clase!

En un momento le hice una pregunta (ay, yo también, qué molesta!): “Eso es sombra o delineador?”.

Sé cuál es la diferencia pero este delineador que tenía era redondito y con pincelito, como si fuera una sombra.

Saben cómo me contestó? Haciendo caras y mirando al resto! 

Igualita!
Y yo miré al resto y le dije un poco molesta: “Bueno, perdón por hacer una pregunta” mientras a coro me contestaron “Es delineador”. 
Gracias, chicas.

Bueno, a partir de ahí ya no me importó nada. Ni la clase ni qué diablos y le hice todas las preguntas que se me antojaron y Pity también. Y si le gustaba bien y si no, también, che, para qué estás al frente de una clase si te vas a hacer la canchera?

Encima estuvimos todo el tiempo repasando su gran carrera profesional y su infinito ego.

Yo no digo que ella no supiera porque claramente (bueh, maquilló a una sola) esta mujer sabía lo que hacía o cómo lo hacía pero me pareció muy poco profesional y muy mala instructora.

De todas formas, aprendí cómo maquillarme y la prueba de que lo hice bien fue porque cuando llegué Ale no me dijo lo que me dice siempre cuando me ve maquillada, que parezco más vieja.

La pasamos bien igual, no Pity? 
Entre nosotras, claro!
Esta vez Ale me dijo que estaba bien así que lo que sigue es practicar mucho porque ahora que sé cómo maquillarme, necesito aprender velocidad.

Porque me molesta perder tiempo maquillándome antes de salir! Por eso nunca lo hago. Creo que tengo que también aprender que maquillarse (y saber maquillarse) tiene que ser un paso adicional al vestirse para abrir la puerta para ir a pasear.

Pero dentro de todo puedo sacar algo positivo…
Ustedes alguna vez fueron a alguna clase de maquillaje? O tuvieron una instructora (de lo que sea) tan maravillosa?