Seoul Día 5

Cansado él. Cansada yo. Cansados los dos!
No damos más! Venimos de caminar y caminar, de subir y bajar escaleras, de leer esto o aquello, de averiguar cosas, de mirar y curiosear.
Así no hay cuerpo que aguante! Y sin embargo, vamos por más!
Nosotros también… Qué se nos ocurrió?
Llamar a José!!!!
Lo llamamos porque, sinceramente, lo extrañábamos! Seoul no es Seoul sin él llevándonos a las corridas, explicando cosas en su broken English, llevándonos a las corridas con su “walking, walking” y animándonos con sus “easy, easy”.
Quedamos en encontrarnos a la 1 pm, para nosotros fue después de desayunar al mediodía! Y nos estaba esperando en una estación de subtes y contentos Ale y yo casi que tuvimos que frenarnos para darle un abrazo!
José nos preguntó qué queríamos hacer y le dijimos que primero queríamos ir al Monumento al Soldado Caído o War Memorial y después al Namdaemun Market.
Y ahí nomás, dio media vuelta y comenzó la maratón!
Esta vez nos costó muchísimo más seguirle el ritmo! Yo lo veía a Mr Lee caminar y caminar y caminar y no se quedaba sin aliento! Subía esas escaleras interminables que hay en todos los subtes como si nada!
En otro post había comentado que Corea tenía una historia muy sufrida. Y este es el sitio para comprender por qué y para reflexionar. Un país que fue arrasado y devastado durante la Guerra de Corea que se extendió por 3 años; que era una aldea de pobres campesinos, y ahora caminás sus calles y sus parques y paseás y ves esos edificios y ves  a la gente que trabaja, que hay educación, que hay… de todo!
Y no te alcanza la cabeza para comprender algunas otras cosas…
Cuál será el secreto?
El edificio es de una belleza y tamaño que te dejan sin aliento!
Está rodeado por unos cuantos monumentos gigantes.

Lo bien que hizo “José” al cruzarse porque así uno tiene una idea del tamaño de los monumentos.
Y adentro el museo es completísimo, sinceramente, uno de los mejores que he visto!
Esto se ve no bien entrás al hall central.
Lo que tienen exhibiendo dejará más locos a justamente, los locos de la guerra que siempre hay en la familia! Porque para alguien como yo que sólo está interesada en la parte histórica fue interesantísimo, me imagino para aquellos que tienen muchos conocimientos sobre tácticas, etc.
Fíjense. Y esto es un 10% de todo lo que tienen ahí!
Cuando llegamos, José muy amablemente nos buscó un guía voluntario y nos dijo que el señor que nos presentó, hablaba inglés y que nos iba a mostrar las diferentes secciones para darnos una idea general de en qué consistía el museo y aceptamos, por supuesto.
Eso sí, José nos dijo que él nos esperaría en la cafetería y que fuéramos nomás!
El  museo consta de 3 pisos y es el segundo el que está dedicado a la Guerra de Corea, donde no solamente se exhiben las armas y equipo militar como el que mostré sino que cada tantos pasos hay proyecciones de documentales cortos y también de exhibiciones 4D.
El guía, un señor militar retirado, era un amor, una dulzura, PERO NO LE ENTENDÍAMOS NADA! Más o menos inferíamos porque nos explicaba todo mostrándonos datos que había en un mapa, con lo que podíamos leer de lo que estaba exhibido o recordando algo que habíamos leído antes…
Sinceramente, yo no sabía que me iba  a incomodar tanto tener que escuchar hablar a alguien a quien no entendés y encima poner cara de que sí lo entendés! Para peor, el tema nos interesaba sobremanera pero no lo estábamos disfrutando!
De todas formas, lo escuchamos con respeto y creo que por cómo nos miró un par de veces (no mal, sino como que él mismo no entendía nuestra respuesta) me parece que nos hizo una pregunta por algún dato y nosotros le respondimos “yes”.
Al rato, el señor vio que había un chico joven con un grupo pequeño de gente y este chico hablaba PERFECTO inglés americano. Qué alivio! El señor nos ofreció seguir al joven y se despidió y nosotros le agradecimos.
Ahí fue todo más sobre rieles, sentíamos que nos habíamos sacado un peso de encima. Insisto, no es porque el señor nos había caído mal sino que verdaderamente, agota tener que tratar y luchar para entender.
Al poquito rato se terminó el recorrido y nos hubiese encantado seguir pero no teníamos mucho tiempo. Terminamos en un sector bellísimo donde hay un monumento que recuerda a los caídos.
Una fuente enorme y sobre el agua que hay en la superficie se proyecta un rayo de luz que entra por el techo y hace el efecto de que hay como diamantes que se mueven. 
 Es muy bonito.
La luz que entra.
También hay un libro y muchas velas alrededor.
No teníamos más tiempo más que para recorrer lo que se exhibe afuera. Y fuimos al encuentro de Mr Lee y ya que estábamos en la cafetería, lo invitamos a merendar.
Aquí estamos.
Pudimos hablar más con él, esta vez. Le preguntamos si él se acordaba de la guerra, nos dijo que sí y que un hermano suyo era soldado y había muerto peleando, y él y el resto de la familia fueron evacuados hacia el sur. También nos contó de sus viajes y que nunca estuvo en Europa pero sí en Hawaii, Estados Unidos, Japón, China, Singapur, Malasia…
Le dijimos que cuando fuera para Londres que nos avisara así nosotros le mostramos la ciudad a lo cual nos contestó con una linda sonrisa y nos dijo que sí.
Una vez que terminamos de merendar, salimos para ver lo exhibido afuera:
Tanques.
Misiles.
Aviones.
Uno que era monumental!
Por suerte había una escalera hasta llegar a la cabina de mando y de ahí bien arriba pude sacar unas fotos bellas!
Del predio adelante de la entrada.
De lo que se exhibe afuera y de un barco.
Esas marcas rojas es pintura alrededor de las marcas que dejaron balas.
Pero por suerte, no todo era guerra.
Había unos patitos.
Pero los vinieron a buscar!! Los pusieron en una cajita y se los llevaron!
Terminamos nuestro paseo y nos fuimos al mercado.
Namdaemun Market.

Esta pagoda está justo enfrente de la entrada número 1.

La entrada número 1.
Namdaemun Market es un mercado bien organizado porque está dividido en secciones y cada sección tiene cientos de puestos.
Así, por ejemplo, tenés la sección comida, obvio.
Dulces. No me animo a lo frito en la calle.
 Otros snacks: a la izquierda, maníes. A la derecha, gusanos de seda.
También hay de ropa, por supuesto.
Me llamó la atención la cantidad de puestos de pieles y cueros.
Artículos para la cocina.
Librería y juguetería, pescado fresco, carteras, zapatos, ropa militar, ropa para la casa, accesorios, un interminable etcétera!!
Esos paquetitos que parecen tés, son algas saborizadas! Y gingseng, por supuesto!
José nos acompañó y nos iba  aleccionando sobre las comidas y nos alentaba a comprar algas! “Aprovechen, no pesan nada!” Yo lo entiendo. Es como si yo lo arengara a él a que comprara yerba mate. Para qué la querría él!?!?
Compramos algunas cositas y cuando ya íbamos teniendo ganas de volver a casa, quedamos con José que lo acompañaríamos hasta la parada del subte. 
Llegamos y le dijimos que estábamos encantado de conocerlo, que no se olvidara de avisarnos si iba para Londres y él dijo que muy bien, nos deseó buen viaje, nos dijo “goodbye” y así rapidito como llegó, rapidito dio media vuelta y se fue!
Nos quedamos con ganas de darle un abrazo!!
Mañana es nuestro último día y vamos a visitar la zona desmilitarizada y llegaremos hasta la frontera con Corea del Norte.
Gracias por acompañarnos y por leernos y comentar!