Seoul Día 3

Linda Seoul.

Gracias a todos los que comentaron en el post de ayer, algo inusual el número de comentarios porque generalmente el primer día en un lugar suele tener más que el resto, pero parece que la estrella fue José y ésa fue mi intención así que estoy contenta! Les contesto acá que le pregunté a Mr Lee por qué usaba guantes y me dijo que es para que no se le hagan manchitas en las manos, por los rayos ultravioleta. Qué coqueto!

Pero notamos que parece ser una norma bastante aceptada que la gente ande con guantes y me parece que va más allá de no querer tener manchitas: se ve que lo hacen para no ensuciarse mientras trabajan, algunos otros los usarán por el tema de los gérmenes… Es lo que intuyo.
Comencemos ahora con el día 3 en Seoul, un día que empezó tranquilo pero que no terminó tranquilo.
Habíamos quedado con José que lo íbamos a llamar a eso de las 9pm para confirmarle si lo íbamos a necesitar para el día de hoy. Con esto de que me copé escribiendo y Alejandro que se quedó dormido, nos olvidamos así que a la mañana le mandamos un texto disculpándonos que no lo llamamos y que tuviera un lindo día. Nos contestó deseándonos un lindo día  a nosotros también y decidimos empezar el día yendo a desayunar a uno café hermoso, grande, con pastelería francesa deliciosa.
Fuimos caminando por esta avenida que queda cerca de donde nos alojamos.

Esta vez, como no corríamos, saqué fotos a piacere!
A lo largo de esta calle notamos que había muchos postes y cada uno tenía una pantalla grande táctil.

Los postes.

 
La pantalla táctil.

Se podía buscar información sobre lugares, negocios,  y también te podías sacar fotos y filmar. Nosotros hicimos ambas cosas.

Aquí la foto con stickers que podías elegir.
La filmación está en el website pero el video en sí no tiene link directo, está junto a otros varios.

Después del desayuno, tomamos el subte, hicimos los cambios correspondientes con otra línea y cuando llegamos a destino y estábamos por pasar por el molinete, yo estaba mirando para no sé qué lado y escucho que Ale exclama: “Mirá!! José!!”

Efectivamente, pasando el molinete caminando para nuestro lado venía José y nos vio y nos reconoció y se puso a reír con nosotros por lo fortuito del encuentro! Quién lo hubiera pensado, en Seoul, semejante ciudad y volver a encontrarnos sin quererlo!

Nos volvimos a disculpar que no lo habíamos podido llamar la noche anterior y él dijo que no pasaba nada y nos preguntó a dónde íbamos.

Le dijimos que queríamos ir al Noryangjin Fish Market y dijo que muy bien y que después queríamos ir al Cherry Blossom Park y él nos miró raro y dijo que no valía la pena ir al parque, que ya se habían caído todas las hojas pero bueno, que si queríamos, que fuésemos.

Él nos contó que se iba para la biblioteca donde antes estaba la Municipalidad (la que nos mostró ayer) porque se iba a chequear cosas por internet y que cualquier cosa, que lo volvamos a llamar.

Nos despedimos y salimos de la estación y luego de cruzar un puente, llegamos al mercado.

Noryangjin Fish Market es un mercado gigantísimo donde encontrás cualquier clase de pescado, pulpos, calamares, los langostinos  más grandes que he visto en mi vida, cangrejos de todos los tamaños, todos los moluscos habidos y por haber e incluso unos enoooormes de hasta unos 30cm de largo.

Interminable!

Todos te ofrecen amablemente su mercadería pero leímos que a los turistas les cobran mucho más. De todas formas, nosotros fuimos  a curiosear, no a comprar. Ni siquiera todavía teníamos hambre como para almorzar en alguno de los muchos restaurants que hay en el primer y segundo piso.

Escaso ejemplo de tooooodo lo que había.

Caminamos solamente por adelante, no quisimos adentrarnos mucho porque el piso estaba muy mojado y, a pesar de que el olor a pescado no era desagradable, más bien suave, como debe ser. (Claro, si el olor es fuerte, significa que el pescado está podrido). Pero era olor a pescado de todas formas, así que si te mojabas un poco, el olor no te lo sacabas en todo el día!

Divisé a un grupo de trabajadores comiendo y les pregunté si les podía sacar una foto. Uno pensó que le estaba pidiendo de comer, no sé, aunque yo le señalé la cámara. De todas formas, insistió y me dio una cosita de esa montaña que ven en el centro.

Buen provecho!

Lo mordí y no lo tragué porque vi que ellos tampoco lo hacían: Eran las pincitas de los cangrejos chicos embadurnadas en esa salsa roja de chile picante. Así que bueno, más que nada fue chupar salsa picante que a esta altura ya no me hace nada. Para mí comer chile picante (el rojo o el verde) es como sentir que una comida tiene mucha pimienta, no me afecta pero me doy cuenta que está picante!

Nos tomamos otra vez el subte para ir a la isla de Yeouido.

Uno dice Cherry Blossom e imagina esos árboles en flor, tan hermosos como los que se ven en Japón y en Washington.

Pero acá en Seoul nos encontramos con esto:

José tenía razón!!! Se había caído todo ya!

Así que decidimos caminar por ahí, fuimos  a un parque muy lindo llamado Ankara Park en honor a la capital de Turquía, ciudad hermana de Seoul y también porque Turquía colaboró mandando soldados para luchar durante la Guerra de Corea.

Era alrededor del mediodía y me encantó este lugar tan pacífico y tranquilo.

Había muchas máquinas para hacer gimnasia. y se veían jubilados sentados o haciendo gimnasia.

Y de allí caminamos unas calles hasta llegar al 63 Building, un edificio de 249 metros de alto, construido especialmente para los JJOO de 1988. Cuenta con un pequeño shopping, un museo de cera, un acuario y un mirador desde el cual sacamos algunas fotos.

Una pena que hubiera como un poquito de neblina.

De allí quisimos acercarnos a un parque y cruzarlo para llegar a otra estación de subte.

El parque llamado Youido Hangang Park, hermoso como podrán ver, está sobre el río Han y había cantidad de gente de todas las edades:

Adolescentes que habían salido de la escuela. 

Gente haciendo picnics.

Gente andando en bicis. Se podían alquilar ahí.

Ahí se ve el 63 Building.

Los baños públicos.

Cuando llegamos a la estación, tomamos un subte hasta llegar a nuestro barrio, Gangnam porque allí mismo, cerquita de donde nos alojamos se encuentra el famoso Cat’s Café, o como yo lo apodé, Café Gatito.

Cat’s Café es justamente eso, un café donde vos podés tomar algo y ves todos gatos a tu alrededor. Son alrededor de 30 gatos que viven ahí mismo y lejos de lo que te puedas imaginar, NO HAY OLOR A GATO. No, no lo hay. Para nada.

Se encuentra en el 4to piso y cuando llegás, ves esto:

 El pasillo.

Acá tenés que dejar tus zapatos y ponerte ese otro calzado.

Entrás y un chico te recibe detrás de un mostrador. Tenés que pagar una entrada de ₩8,000 y que incluye una consumisión. Y si querés darles de comer a los gatitos, podés comprar un snack.

El café inodoro. (Hagan click en la palabra si pensaron en el baño!)

También nos mostró un cuadrito con las reglas del lugar.

Y nos señaló un gato en particular que tenía un collarcito. A ese gato no había que darle de comer para nada porque todo le caía mal y lo hacía vomitar.

Me sirvieron un café riquísimo y cuando lo empecé a tomar, Ale comenzó a darle de comer a los gatos.

 Y los gatos se acercaban…

Se acercaban…


 
Y lo rodearon!

 
Qué éxito, Ale!

Yo, gatera de ley que soy, comencé a sentirme medio nerviosa con tanto gato incontrolable. Porque yo estoy acostumbrada a un gato por vez, o sea, mi gata o algún gato ajeno que tenés aúpa, acariciás y ya.

Pero que los gatos vengan a vos en bandada… Es un tema.

Me tocaba a mí darle de comer a los gatos y se me ocurrió que qué lindo sería sentarme sobre una alfombrita a darles de comer.

Porque se me estaban por trepar! Noten cómo me mira el del collar!

Vinieron como locos!

Me rodearon!

Me empecé a sentir incómoda porque en vez de estar sacándome fotos, Ale me estaba filmando.

Y sí, así como Flor Peña, yo también tengo mi video prohibido que no les pienso pasar! Porque en eso que les estoy dando de comer, viene el del collarcito y me muerde la manoooooooo!

Me mordió tanto pero tan profundamente y no me largaba y yo grité como loca y me tapé la boca porque, claro, se hizo un silencio, vinieron a ver qué pasaba y encima otro gato empezó a los estornudos y yo me puse a llorar!

Y a todo esto, Ale filmando!!! Comprenden ahora por qué no lo pienso mostrar???

Ale me pedía que me calmara, me calmé, me llamó la atención que no vinieran con un equipo de primeros auxilios y los dos agujeritos que me dejaron los dientes de ese gato empezaron a sangrar pero muy poquito.

Me puse un poco de alcohol de ese que llevo para desifectarme las manos pero me seguía doliendo así que una chica vino y me preguntó si quería una curita.

Le dije que sí, me puso una crema y luego me emparchó la mano.

Dolor.

Bueno, me enculé. Ya no quería saber nada más con Café Gatito y me quería ir. Ale me pidió quedarnos un ratito más y acepté; charlamos un ratito con esa chica que hablaba inglés americano perfecto y me distraje un poco.

Me saqué unas fotos más.

Y nos fuimos de Café Gatito.

Qué experiencia! Toda una aventura tomar un café en Café Gatito!

Este fue mi preferido.

Y esto es un compilado de gatitos para vos, si te gustan.