Lugares Y Sabores Napolitanos

Alumnos, eduquemos el paladar.
Los temas que se tratarán en el post de hoy:
– Sandwiches con pan con gusto a pan.
– La pasta.
– La pizza.
– La repostería.
– Los helados.
– El café y el café per portare.
– Algo que por ahí no te gusta.
Comencemos:
Me pregunto si en Italia hay algo feo para comer? No! Nada! Todo es sabroso.
Este viaje que hicimos a Nápoles el mes pasado fue grandioso, para mí, en cuanto a la gastronomía, hasta en lo más cotidiano.
Y te voy a explicar por qué: En Londres uno consigue DE TODO pero de todo lo que te imagines para comer. Pero lo que es difícil de conseguir es SABOR. Pequeño detalle, no?
Vos acá podés ponerte una panadería de panes artesanales de lo más posh pero el sabor a levadura fresca de un pan amorfo o de una base de pizza napolitanos, no lo podés igualar. Como pasa con otros ingredientes cotidianos.
Y te voy a mostrar por qué. 
Comencemos con algo tan universal como un sandwich.
Era nuestro primer día y ya habíamos comido en el avión por lo que pasamos la tarde caminando por todos lados y visitando esto y aquello. Pero llegaron las 4pm, ese momento de la tarde en que el estómago empieza a desperazarse y uno comienza a buscar qué degustar. 
Ya veníamos babeando por haber visto tantas panaderías y pastelerías pero cuando casi desfallecemos de éxtasis fue al ver esto.

Pan. Pan con forma de pan. Pan de verdad.
Era la vidriera finita (como parece ser costumbre en muchos negocios) que pertenecía a una fiambrería atendida por un viejito. Además de fiambres vendía auténtica mozzarella di buffala así que no lo pensamos dos veces. Entramos y le preguntamos al señor si nos podía hacer un sandwich con ese pan y con salami y con mozzarella. 
Muy cortésmente se puso manos a la obra y yo lo observaba ponerle tanta dedicación a nuestro sandwich que me parecía que era mi abuelo que me estaba preparando algo rico. Dejamos a criterio del señor la cantidad de los ingredientes, lo terminó, lo cortó al medio y nos presentó questo:

 Mortal!

Casi nos desmayamos por el precio: €3,50! Yo pensaba que mínimo nos iba a salir €5!

Qué sabor!

Una noche veníamos de pasear y pasamos por un almacencito de la cuadra (que a partir de las 8 de la noche se hacía bar de tragos!! Cerraba una puerta para que no se vean las góndolas de comida, se colgaba una bola de espejos y sobre el mostrador el almacenero era el barman!) y Ale quería comprar una Pepsi y al ver los quesos, los jamones, los salames, la delikatessen en general, no pudimos con nuestro genio y compramos pan, manteca, queso, jamón y salame.

 Me gustó que el paquete deja una ventanita de papel transparente para ver lo que hay adentro.

El sandwich que te muestro a continuación lo compré en un negocio de la estación de trenes, un simple sandwich de jamón pero con rúcula y a esto voy cuando recalco la calidad de los ingredientes. Donde quieras que compres algo para comer en Italia, tenés garantizado que vas a saborearlo! 
La rúcula era picante! Qué delicia!
Una yapa:
El sandwich de milanesas con papas fritas de Ale!!
Ahora pasemos a los platos. Capítulo 1, la pasta.
Obviamente que se puede comer cualquier tipo de pasta y es un plato universal y nunca pido este plato si como afuera porque para mí, de última, es pedir fideos. Y si voy a un restaurant prefiero algo más elaborado o aventurero.
Pero esta vez sí quise comer pastas porque estaba en Italia así que me di el gusto. 
Y la pasta al dente que comí me llenó de alegría.
Capítulo 2, la pizza.
Acá va a haber controversia y los argentinos tenemos el diente gastado de comer pizza y de la buena. Porque la pizza en Argentina es LA PIZZA. Claro, para nuestro gusto, saber y entender. Traté de reflexionar y adaptarme en Nápoles. 
Los argentinos nos creemos los reyes de la pizza y, sinceramente, sí, es cierto pero somos los reyes de la pizza como nos gusta a nosotros: con base crocante, a la piedra finita o un poco más gordita. Pero base crocante.
Una pizza napolitana no es así. Es rica, sí, pero si en Argentina abrís un negocio que venda las pizzas como se comen en Nápoles, no sé cuánto tiempo lo podés llegar a tener abierto!
Por empezar, poco queso.
Otro detalle, la base. 
Mirá, parece casi cruda o mal horneada, pero no. 
Comimos pizza dos veces, una que compramos en una pizzería a unos pocos metros de donde nos alojábamos y otra en la famosa Di Matteo.
Pizzeria Di Matteo.
 Yo pedí esta pizza, la margarita, la que dicen que se inventó en Nápoles.
Ale pidió pizza frita. Si!
Consiste en que a una masa de pizza le ponés los ingredientes normales de una pizza pero adentro y luego la freís.
El resultado es esta bola!
 
Ataque!
Y después se desinfla!
Detalle para tener en cuenta: Acá la pizza es grande y es in-di-vi-dual. Obvio que si querés compartir, no hay problemas, pero no es como en Argentina que te traen la pizza cortada en 6 porciones.
Y en Di Matteo no se venden sólo pizzas! Mirá esos precios! Regalados!!
A otro lugar que quisimos ir a comer pero estábamos llenos fue a De Michele, como conté acá: una famosa pizzería pero que se hizo aún más famosa porque ahí comió pizza Julia Roberts en Eat Pray and Love. (Ay a ver, suspiren, suspiren…)
 La pastelería.
Me mudaría a Nápoles por la pastelería.
Cornetto a la mañana. Una medialuna crocante y sequita.
Si no, briochina (izquierda) o pasterina (derecha).
O por qué no la famosa  baba.
(Que me cayó re mal porque estaba mojada con una mezcla de almíbar y algún licor y yo no estoy acostumbrada a tomar alcohol!)
La compré en Capri en un negocio muy mono, eso sí.
También en Capri morí con la torta caprese, típica de allí, claro.
No has estado en Nápoles si no has probado la Sfogliatella, como bien me recomendó María Marta.
 Hermosas!
 La Sfogliatella para mí es una obra de arte. Es un pastel formado por miles de finas capas de masa filo que dan la forma a un caracol y tradicionalmente está rellena de ricotta con pedacitos de cáscara de naranja confitada.
 Ñam!
Comí una cada día! Qué placer para el estómago y los ojos, no?
 Justo se fueron todos! Este lugar estaba llenooooo!
Sin embargo ahí me compré otra cosa rellena de ricotta.
Una frolla mini.
Hay tanto para elegir y tanto que no comí!!!
Me quieren matar!?!?
Los helados.
Sí, son deliciosos. Sin lugar a dudas. No se requiere explicar más porque los argentinos estamos acostumbrados a comer helado delicioso y bien hecho. Helado artesanal. Helado con gusto a lácteo, no las porquerías que salen de una máquina con palanca.

Tengo dos heladerías para recomendar.

Una es esta, muy premiada. Y hay muchas sucursales.

Pasen, sírvanse. Tienen helado caliente también!!

Qué lindo el uniforme del señor!

Otros helados de ensueño fueron los de esta bombonería famosa.

Gay-Odin. Lo que veas ahí adentro y se te antoje, compralo porque es delicioso!

Delicious!

Soy muy cafetera, pero de un café a la tarde, no a la mañana. Sin embargo, aquí quise tomar café con leche porque, chicos, sorry pero Starbucks no hay en ningún lado!!!
Y por qué?
Primera razón es la calidad del café italiano que no se compara con nada y otra por la costumbre que tienen de tomar un cafecito de dorapa, al mostrador. Por eso el concepto de sentirte la Sarah-Jessica Parker caminando por Manhattan con un latte en la mano no se entiende.

Manera de pedirlo, por lo menos en este negocio.

Obvio siempre hay un turista excéntrico que anda pidiendo café per portare y, amorosos, te lo dan así.

Atendeme la tapita!

Tomalo rápido que te quemás las yemas de los dedos!

Apéndice: “Lo que sólo a mí se me ocurre comer.”

Paseando por la tarde en nuestro último día veo a un señor con la mirada perdida, sentado junto a su chiringo.

 Oh… Por algo estaba con la mirada perdida… Nadie le compraba!

Claro, vendía tripe, que por lo que vi se trataba de todo eso que a muchos les da asco comer: ubre, intestinos, mondongo, patitas de chancho, cuero, puaj.

Yo pedí igual! Y la verdad estuvo riquísimo: Le puso sal y un chorro generoso de limón con gusto a limón.

Y a mí me gustó! Lo que no me gustó fue el precio: €5!

Mi recomendación: Un restaurant pequeñísimo llamado Il Garum en Piazza Monteoliveto, atendido por sus dueños, monono, la comida excelente. El dueño es pescador y todas las mañanas sale a pescar y comés fresco. Fuimos dos veces. Una noche llovía a cántaros y había gente esperando afuera igual!!

Qué me contás? Qué te gustó más?