Subir Un Cambio

Y aquí vamos otra vez…
Es hora de aceptarlo.
Como es de público y privado conocimiento, el cuerpo cambia con los años. Siempre para peor, obvio. Las arrugas no me preocupan (todavía) (demasiado) pero sí la cuestión del peso y  la forma del cuerpo. 
Una cosa que supe, cuando vine a vivir acá a Londres, donde la ropa de cualquier marca tiene talle para todos y todas, es que yo soy talle 8 de UK (4 de USA, 36/38 europeo, de Argentina – quién sabe!). Del ombligo para abajo, talle 8, del ombligo para arriba, talle 6.
Con ese tamaño de prendas, si no me mirás la cara, paso por una chica (ya no me considero una chica) con ropa ajustada. Pero mirándome en el espejo vistiendo ropa de ese talle que todavía me entra pero incluyendo la cara de mujer de 40+ que tengo, me hace dar más años. Sumale las ojeras eternas.
No, no, no.
Ya no somos esas adolescentes ochentosas que nos tirábamos en la cama para subirnos los cierres de los jeans y nos quedaba la panza chatita y como los pantalones eran tiro alto, los rollos ni se veían…
Muy a mi pesar empecé a notar que la ropa talle 10 me queda fantástica! No me ajusta, no me aprieta y hasta me veo más elegante!
Sobre todo con los jeans talle 10 porque te quedan holgados y das la impresión de que estás más flaca. 
Y noté que si uso alguna túnica o remera medio larga o camisa talle 10, me cae todo mejor, me hace sentir más cómoda, no se notan los rollitos y no me siento como me he sentido toda mi vida desde los ’80: Ajustada dentro de la ropa, que las prendas me lleva a mí, más que yo a las prendas.
Lo mejor para mí son los vestidos talle 10 porque no me ajustan ni marcan tanto mi derrière como si fuera el de la Kardashian.
De todas formas, te digo, es difícil reconocer y confesar que voy a cambiar de talle… forever? (Y… sí…). Yo quería que fuese mi secreto pero es desconcertante y todavía nada fácil, comprar ropa de un talle más grande.
Porque, claro, una cosa es ver que la ropa talle 10 te queda bien. Otra cosa es VOS TENER QUE ELEGIR TALLE 10 PARA VOS, PARA PONÉRTELO VOS.
Curiosamente, estando en casa esta última vez, encontré, entre muchos papeles viejos, una planilla de una clase de gimnasia del colegio donde estaba escrito cuánto pesaba a los 14 años: 50 kg. Yo ahora estoy pesando entre 52 y 53, lo cual en casi 30 años es un aumento insignificante.Así que no sé de qué me quejo.
Sin embargo, ves, igual me quejo. Porque siento como si me hubiese fallado a mí misma…
Pero estoy en una edad en que para mí prima lo cómodo. Así que llegó la hora de mirarse en el espejo de otra forma… y con otra forma!