Nápoles Día 2

Il cavaliere di Toledo.
Sabíamos que el día no iba a estar tan soleado y que tal vez lloviera un poco, entonces decidimos seguir paseando por Nápoles. 
Tomamos la Via Toledo que en un sector es la calle comercial por excelencia donde se pueden encontrar marcas como H&M, Zara, Benetton y también muchos pero muchos vendedores informales.
No había muchos ambulantes, salvo uno que vendía medias y le estrechó su mano a Ale y le daba conversación pero enseguida seguimos con nuestro camino; sabíamos bien que de macanudo nomás no te daba la mano!
Sí había muchos vendedores con sus mesitas ofreciendo cubre iPhones, anteojos de sol de dudosa calidad, chucherías varias y por supuesto, también estaban los manteros que ofrecen carteras imitación de grandes marcas, como hay en casi toda ciudad europea.

Vendedores varios.

 Hay de todo!
Y como pasa en toda ciudad, también en un momento los ves levantar campamento de repente y desaparecer: comprendés que la policía está cerca y ahí nomás ves acercarse al auto de los carabinieri andando muy muy despacito, por la calle. 
Tomamos un funicular que nos dejó en la Stazione Fuga para desde allí emprender la marcha hasta el castillo Sant’Elmo, desde donde se tiene una espectacular vista de 360°C de todo Nápoles.
 Linda estación del funicular.
De estas máquinas podés comprar el boleto.

 En estas máquinas los validás y te sirven para 1 hora y media.

 En la estación había un funicular antiguo.

 El funicular actual.
Vimos que había un montón de escaleras por subir pero por suerte, al lado, están las escaleras mecánicas, así que subimos en esas.
 Las entradas a las escaleras mecánicas están a la derecha de los escalones.
En el camino le sacamos foto a esto que no podíamos creer que existiera semejante cosa pesada, grande, incómoda…
Una traba de volante! De hierro fundido!
 Y le sacamos foto porque no era el primer auto que veíamos con eso!!!
Cuando llegamos al castillo Sant’Elmo, nos impresionó su tamaño.
También nos impresionó cuánto cuesta entrar y sólo saber que mayormente es una sala de exposiciones y que habíamos desistido de ver Nápoles desde allá arriba ya que hacía mucho frío y había un poquitín de neblina.
Así que seguimos caminando con dirección a una especie de terraza desde donde, de todas formas, a pesar del clima, tuvimos una hermosa vista de la ciudad.
 Hermosa vista.
Pasamos por una casa que antiguamente era un palazzo, muy bonito, se nota. 
Pero miramos un poco por una ventana y nos dio la impresión de estar abandonado o no habitado. 
Ya estaba empezando a llover un poco así que pensamos que era el mejor momento para visitar el Museo Arqueológico.
El Museo Arqueológico.
La primera impresión que tuve fue que era un museo grandísimo y muy despojado, como que era demasiado edificio para unas pocas cosas.
Nada más errado.
Quedamos sorprendidísimos de todo lo que allí había, desde estatuillas romanas varias hasta estatuas gigantes, gigantísimas, cabezas, bustos, escenas, de mármol, una belleza!
Toro Farnesio. Un ejemplo espectacular.
Nike.
Obvio que la gran atracción es todo lo que allí hay sobre Pompeya, los frescos, los mosaicos, objetos cotidianos.
Pero la gran estrella gran es el llamado Cuarto Secreto cuyos contenidos por años y años (hasta muy entrado el siglo XX) estaban vedados al público y prohibidos de exhibición al público.
Esto es porque esta sala contiene frescos, imágenes y objetos varios que muestran diferentes poses amatorias y que te hacen ver los liberales que eran los romanos en ese tiempo.
Ahora se puede entrar pero los niños menores de 12 años tienen prohibida la entrada.
Valió la pena visitar este museo al que recomiendo ir no sólo cuando está lloviendo sino si tienen la posibilidad de venir a Nápoles.
Pero cómo cansa caminar un día nublado y con lluvia!