Cómo pudo haber pasado?

Este lunes volví de Argentina. Hice una visita relámpago, estuve poquitos días, los necesarios para mimar mucho a mi mamá pero no los suficientes, claro. Me hubiese gustado estar más tiempo, ver más gente y disfrutar más del bello otoño bonaerense pero no se pudo. De todas formas, estoy contenta de poder haber ido.
Sin embargo, ese poco tiempo fue intenso en cuanto a sentimientos porque saber que no tenía muchos días para estar con la familia me ponía un poco ansiosa. Entonces quería disfrutar al mango y al mismo tiempo, era como que me estresaba saber que había llegado hacía poco y dentro de poco me tenía que ir.
Esto devino en que se me hiciera un poco difícil enfrentar el momento de empacar los bolsos porque significaba que había llegado el momento de partir. Y como nunca antes, los dejé para hacer a último momento, a la noche, después de la llegada de una fiesta de cumpleaños. 
Al otro día, a la mañana, me tenía que ir entonces me levanté temprano, vi los bolsos hechos, me senté a tomar mate con mami y de repente vino a mí la imagen de mi billetera. Mi billetera… Dónde está?
No recordaba haberla visto, no recordaba haberla guardado. Me fijé en mi cartera: estaba el pasaporte (alivio!), estaba un monedero con plata argentina pero no estaba la billetera.
Deshice los bolsos dos veces, saqué cada ítem, los volví a poner en su lugar primero, a la segunda vez los hice un bollo: nada.
Mami vio que me puse nerviosa y trataba de ayudarme; prácticamente revolvimos la casa, abrimos todos los cajones, miramos bajo las camas…
Además de la desesperación, se me sumó la incredulidad: Yo puedo tener muchos defectos pero si te puedo reconocer una virtud es que es RARÍSIMO que pierda algo o me lo olvide. Si no lo tengo, lo más probable es que me lo hayan robado.
Y la cabeza me empezó a dar vueltas, buscando en mi memoria la última vez que vi / agarré la billetera, quiénes estuvieron en casa (Horrible! Sabés lo que es empezar a sospechar de gente de confianza?!) y elucubrando las teorías más disparatadas para justificar todo y a la vez, nada…
A todo esto, faltaba media hora para que me viniera a buscar el remise para llevarme al aeropuerto!
Como no quería poner nerviosa a mami que estaba preocupada, me calmé y traté de ver las cosas más objetivamente: OK, no ha habido un accidente, tengo el pasaporte, puedo viajar, tengo el dinero para pagar el remise. Lo que queda es hacer el trámite para reemplazar las tarjetas y listo. Digamos que era algo solucionable.
Como último recurso loco, llamé a Ale acá a Londres para preguntarle si no me la había olvidado allá, algo que me confirmó que no.
Nos sentamos mami y yo a tomar los últimos mates, me vino a buscar el remise, me tomé el avión, llegué a Londres a la mañana, dejé los bolsos como estaban, dormí un poco, fui a la universidad y cuando volví a la noche, Ale me preguntó si había llamado al banco para denunciar las tarjetas.
Le dije que no porque se me había ocurrido que sería una buena idea desarmar los bolsos juntos porque a veces alguien de afuera ve cosas que uno, no.
Me miró con cara de no entender mucho mi estrategia pero asintió y tomé un bolso, lo abrí e inmediatamente dijo: “ahí está”. 
Yo lo miré incrédula y miré adentro del bolso. Efectivamente, ahí estaba la billetera sobre la montaña desordenada de ropa que había dejado cuando revolvía todo. Ahí estaba la billetera, completa, con todas las tarjetas, con ningún faltante.
Quedé sin palabras. Quedé estupefacta. Es al día de hoy que no entiendo CÓMO no pude verla! Quiere decir que todo el tiempo en que revolví los bolsos y saqué sus contenidos, estaba tocando, sacando y poniendo la bendita billetera y yo sin darme cuenta!
Creo que fue por stress. O la ansiedad por tener que irme. O que los años no vienen solos?

Explicámelo!!!!