Capri

Juntos en Capri.

Cara Capri. Cara de querida y cara de “qué caro!”. Pensar en Capri ya es caro. Lo único Capri fácilmente comprable son las vainillas Capri pero hay que estar en Argentina!!!

Por empezar, el alíscafo. Tomamos uno desde Nápoles, nuestra base, y nos costó €19 cada uno LA IDA solamente.

Los negocios y restaurantes no bien bajás.

Me encantaron los taxis!

Después de unos 40 minutos de viaje (este era el rápido) llegamos y por suerte había mucho sol. Nuestro objetivo principal en Capri era visitar la Grotta Azzurra (Gruta Azul) una cueva sobre el mar cuyo interior parece estar iluminado por debajo del agua y todo tiene adentro un color azul por reflejo de la luz del sol que entra.
Para ello tomamos un barco que te hacía un recorrido de una hora alrededor de la isla y si la marea y el tiempo lo permitían, podés entrar a la gruta.

El barco del recorrido.
Cuánto cuesta? Eh…
El paseo fue hermoso porque se podía ver la costa, esos magníficos acantilados y precipicios.
También se podían observar muchas cuevas.
Y el faro de Carena.
Cuando llegamos a la entrada de la Gruta Azul nos enteramos que no podíamos realizar la excursión porque había marea alta, así que seguimos de largo.
Si se hubiera podido, teníamos que tomar otro barquito y pagar aparte. Así que nuestro paseo fue alrededor de la isla y nos quedamos con las ganas. Son cosas que pasan.

La gruta hasta arriba de agua!

Una vez que terminamos el paseo, tomamos el funicular hacia arriba.
No bien bajás, tenés una vista espectacular!
Ahí nomás está  la Piazza Umberto I.
Es una hermosa piazzetta.
Era hora de comer y nos llamó la atención  un restaurant que tenía una mesa en el balcón. Nos fijamos que en nuestra guía estaba como restaurant recomendado y la verdad que para ser Capri, los precios estaban bien.
Así que decidimos almorzar allí.
Placer total.
Capri siempre fue sinónimo de jet set, sobre todo desde los años ’50 y todavía es sinónimo de vacaciones caras. No conozco Punta del Este pero me parece que tiene esa onda.
Hay muchas callejuelas y muchos negocios de marcas caras.
También muchos restaurants mononos exhibiendo algunos, fotos de sus famosos comensales: Vimos fotos de Gerard Butler, Cristiano Ronaldo, Jackie Onassis con Onassis y algunos otros que ya ni me acuerdo y otros que ni conocíamos!!!
Hay lindos negocios de recuerdos también.
También hay muchos senderos para hacer trekking y decidimos seguir uno para llegar a villa Jovis y al Salto de Tiberio. villa Jovis es el nombre que se le da al palacio que tenía allí este emperador romano, quien tenía por costumbre tirar de los acantilados a sus enemigos o amantes que no lo satisfacían.
El sendero fue todo cuesta arriba. Había momentos en que parecía que no podíamos seguir pero le pusimos garra.

Cada tanto parábamos para sacar fotos de rincones preciosos.
O de casas monas.
Cuando llegamos a Villa Jovis, estaban cerrando. La entrada costaba €2 y el señor que estaba allí nos dejó pasar igual, dijo que nos esperaba 20 minutos. Buena onda? Nos cobró la entrada igual que seguro fue a parar a su bolsillo!

Algunos sectores.

De todas formas, aprovechamos y lo recorrimos a toda velocidad y fue impresionante darse cuenta del tamaño de este palacio, dentro de todo, tan bien conservado.

Otro sector.

 El Salto de Tiberio.

Cuando terminamos, agradecimos y nos fuimos por el mismo sendero, esta vez cuesta abajo así que se hizo más llevadero.

Seguimos recorriendo otros sectores hermosos, con callejuelas donde había muchos negocios pequeños pero muy elegantes.

Todo era lindo!

Hasta que decidimos tomar un capuccino y comer algo mientras se hacía la hora de volver a tomar el alíscafo.
Cuando llegamos a la boletería a comprar el ticket, nos enteramos que se habían vendido todos los pasajes y que sólo quedaban para las 20.15pm. Eran recién las 18hs.
Se me ocurrió entonces que tomáramos el ferry de las 18.45 hasta Sorrento y de allí un tren hasta Nápoles.
Calculamos que todo ese periplo nos llevaría alrededor de 1 hora pero no nos importó porque preferimos viajar ese tiempo y no pasar más de dos horas chupando frío (estaba haciendo mucho) hasta que se haga la hora para tomar un alíscafo directo a Nápoles!
Y así fue nuestro día de excursión a Capri, una islita con mucha historia y muchas historias, sobre todo de papparazzi, jet set y escritores con algo que ocultar, que por años dieron rienda suelta a sus pasiones en este discreto lugar.