Momo, De África A Londres

 Bello Momo.


Alguna vez probaste la comida argelina o marroquí? Que cómo es? Es deliciosa! 

Si te gusta la comida turca, árabe o griega, andá sin problemas ni inseguridades. Sobre todo si vas a un lugar que es una preciosura hasta en los mínimos detalles y te tratan como si fueras el único comensal con unos modales por demás impecables.
Detalles.

Gracias a Pity, conocí Momo. Fuimos dos veces, la primera vez (para mí) fuimos las dos solas y la segunda, hace poco con Ale y Marlon y Luis, unos amigos mexicanos.


Momo se encuentra muy escondido al ojo turista y siempre hay gente y al mediodía hay quienes van a almorzar on business y la clientela suele ser de profesionales pero por lo que he visto, los fines de semana suelen ir familias de la comunidad. 
Y si vos ves que un restaurant de comida de un país determinado tiene comensales de ese país, significa que están haciendo las cosas bien.
Como decía, este restaurant está lejos del mundanal ruido de Regent Street, en una especie de callejuela donde hay muchos restaurantes mononos.
Si venís desde Piccadilly Circus, caminando por Regent Street, a tu izquierda verás una callecita llamada Heddon Street, donde se encuentra el ahora llamado The Regent Street Food Quarter.

 Mirando para arriba, lo encontrás!

La calle dobla a la derecha y sobre ella, está Momo. 

Pero no es el restaurante del toldo ni el de enfrente.

Seguí caminando y allí oculto en la hojarasca, lo encontrarás!

Marlon, Pity y Luis a punto de entrar.

A uno y otro lado, encontrás estos cómodos sillones donde muchos aprovechan para fumar lo que fumen o shisha.

A la derecha.

 A la izquierda.

La entrada principal.

Y nos sentamos y todo fue agradable.

Pedimos el menú y mientras decidíamos qué comer, nos trajeron:

Aceitunas.

Pan en monona canastita.

Adoré la cristalería!

Para ir calentando motores, pedimos:

Hummums, por supuesto! Con pedacitos de cordero sautés.

Con (más!) pan!

Berenjenas baby con queso labneh, pesto, habas y hebras de cáscara de limón. 
Briouats, una especie de empanaditas rellenas de queso y menta, de pollo, de pescado.
Bueno, éramos cinco! Compartimos todo así que nos quedó un poquito de lugar para el plato principal!

Pity pidió el “pescado del día”, o “cacho del día” como traduce Ale al “catch of the day”.
Y aparte pidió couscous.

Ale, Luis y yo pedimos un tagine de cordero con salsa charmoula y huevos pochés. Un tagine es una especie de guiso o estafado que se cocina en unos recipientes de barro que se llaman así y consisten en un plato con una tapa de forma cónica.
Así nos lo presentaron y el mozo levantó la tapa y se la llevó.
Y esto fue lo que comimos!
Marlon pidió harira, una tradicional sopa marroquí.

Todos los platos estaban deliciosos y no había nada que no nos gustara. La comida no es picante, por el contrario, es muy sabrosa por las especias y la forma de cocinarlo. Momo cuenta con unos hornos de carbón de leña donde hasta hacen el pan y todo lo que se ofrece en el menú.
Cuando estábamos terminando de comer, Pity me recordó lo bello de los baños así que agarré mi cámara y hacia allá fui.
Había tan poca luz que no pude sacar una foto decente. Pero el encanto reside en que las puertas son bajas y se nota que son antiguas y estoy segura de que han sido adquiridas en algún mercado de antigüedades.

 Se baja por una escalera.

Y en este pasillo, a la derecha están las dos puertas para entrar al baño.

Dónde está el de mujeres? Oh, ahí está el dibujito bien claro!!

Sinceramente, no hubo lugar estomacal para el postre. Así que nos limitamos a seguir hablando, mirando el lugar y sacar más fotos.

Esto fue antes de que se empezara a llenar.
Comodísimo.

Este sector es precioso! Tiene luz natural y está sobre una plataforma.

Cuánto dolió todo esto? La verdad es que es muy conveniente: El Set Menu está a 2 platos por £15.50 o tres platos por £19.50. Si le sumás a eso la experiencia de comer en un lugar tan agradable con una atención, repito, impecable, es una salida que recomiendo totalmente!
Si venís para Londres, donde se prueban los platos de todo el mundo, date una vuelta por acá. Vale la pena!