Voluntad

La semana pasada fue la que nevó y ahí me preocupé: No pude salir a correr con nieve ya que no tengo las zapatillas que, creo, deben existir especialmente. Entonces el lunes, martes y miércoles hice gimnasia en casa.
Por suerte para el jueves ya estaba todo más o menos derretido porque había dejado de nevar el lunes pero el problema es que la nieve da paso al hielo y ahí se torna peligroso.
No fui a correr al parque porque supuse que estaría todo embarrado así que corrí sobre las veredas bordeando las calles donde ya no había restos de nieve o hielo. Por suerte las veredas son lisitas y están hechas de un material que no es asfalto así que creo que el impacto al correr no es tan fuerte. Corrí jueves, viernes y el sábado corrí con Ale, que decidió acompañarme.
Esta semana que pasó la rutina cambió a 1′ corriendo, 2′ caminando por 27 minutos. No me costó más allá de lo que cuesta habitualmente. Sucede que llegás a correr los 20′ casi sin darte cuenta y es ahí cuando comenzás  a pensar “Ay… no doy más… Dejo…?” pero te das cuenta de que falta mucho menos de lo que viniste corriendo y aguantando, así que decidís seguir. 
Es fuerza de voluntad. Estás cansada pero seguís porque sabés que podés aguantar un poco más y estás segura de que LA CULPA que luego podés llegar a sentir por haber abandonado puede ser insoportable, así que mejor cumplir con una misma.
Justamente siento eso: si no sigo el plan es como que me estoy traicionando y no hay excusa que me justifique. Al menos que sientas que te mareás, que te bajó la presión, que… para qué seguir dándote ideas!
Soldier on! Esa es una frase que se usa mucho que significa algo así como “A seguir adelante! A no aflojar!” y de dónde puedas, sacás las fuerzas para no dejar.
Si llegás a esta semana habiendo sido consistente y constante, no le encontrás sentido a quedarte en casa sentada mirando tele o leyendo. A esta altura el cuerpo te pide ir a correr o a hacer actividad física, es como si tuvieras un perrito interior que te ladra a cada rato para salir.
Y cómo no: es temprano o es tarde; es de día o es de noche; estás un poco cansada o con sueño; de malhumor o triste pero igual te vas a tu habitación, te sacás la ropa que tenés puesta y te cambiás especialmente para correr.
“Ay, qué fiaca! Tardo más en desvestirme y vestirme, prepararme y atarme el pelo que lo que tardo en correr!”
Sí. Es así. Y?
Alguna otra excusa para no seguir? Porque la semana que viene… la que se viene!!!