Corriendo De Las Excusas

– Pero está nublado…

– Mmm, hace frío…

– Ay, hoy es domingo!

– A ver… No tengo ganas!

– No sé, hoy me siento rara…

– Eh… Eh…

No hubo excusas!

La semana pasada fue mi tercera semana consecutiva de estar corriendo. Me correspondió correr 1′, caminar 2′ y por 21′ en total.
Debo confesar que esta semana me costó. Me costó salir y me costó correr. La primera y segunda semana estuvo todo más o menos normal y estaba muy motivada y contenta.
Pero esta tercera semana que pasó puso a prueba mi fuerza de voluntad. Esta semana se me ocurrían todas las excusas posibles para no salir entonces decidí negociar conmigo misma: intercalar correr con hacer media hora de gimnasia con aerobics por 30′ en casa, siguiendo un video que encontré en YouTube (hay millones, busquen y adopten el que más les guste!)
Lo que noté es que al día siguiente de haber hecho aerobics, cuando me tocaba correr, me sentía más pesada! Me costaba mucho más de lo que me había costado correr las dos semanas anteriores. No se me ocurre por qué.
Sin embargo, no estoy bajando nada de peso: Peso igual que cuando empecé a correr! A pesar de que hay días que bajo algunos gramos y me estoy súper cuidando con lo que como, no consigo bajar!
Peeeero…
Sí noté que el salvavidas está desapareciendo. La panza se está desinflando. Mi derrière… Quiero creer que también.

Insisto: para mí lo curioso es que mi peso no varía.

Con respecto a las excusas y a la fuerza de voluntad, debo reconocer que decidir tener que salir, cuesta. Cuesta sacarse el onesie y cambiarse para enfrentar el frío.

Pero una vez que corrés el primer minuto, ya no lo sentís. Y eso que no salgo muy abrigada: Me pongo calzas de algodón, normales, zoquetes finitos, las zapatillas, por supuesto, una camiseta fina sin mangas y un buzo normal. Y si hace muuucho frío me pongo un pañuelo alrededor del cuello y un par de guantes de algodón y ya.

Otra cosa que noto es que cuando las temperaturas son bastante bajas, me cuesta más respirar y si respiro hondo siento lo mismo que sentís cuando comés una pastilla de eucalipto y después tomás agua: congelamiento interior total!

De todas formas, nada ha sido impedimento para dejar de correr porque lo que se siente una vez que cumplís con vos misma, es insuperable! La sensación de satisfacción, de superación personal (aunque sólo sean más de 20 minutos!) sabiendo que hiciste algo contra tus ganas de quedarte sentada para luego arrepentirte, no tiene comparación!

Y conforme vas corriendo y sosteniendo esta rutina, te das cuenta de que es realmente una tontería dejar de correr un día por el sólo hecho de quedarte sentada mirando tele o… comiendo. Se siente mucho mejor cuando te demostrás que te cuidás. Y más ganas te dan de salir a correr!