Ya Es Hora, No?

Cuando uno trabaja es esclavo de la rutina, de los horarios, de las órdenes, de las responsabilidades… Se cansa, se agota, sueña con estar un día o dos en casa para descansar, para no hacer nada… Sueña con unos días para uno mismo para irse a algún lado…

Y cuando tenés esos días libres para vos, o sea, cuando dejaste de trabajar para encontrarte a vos misma o para descansar o para parar un poco o para reflexionar, los días pasan lentos y tu visión de la realidad toma otra dimensión.

Tenés otros tipos de urgencias que muchas veces van a contramano de lo que realmente es urgente (Twitter? Blogger? Qué importante se vuelven tus amigos virtuales!)

Porque todas esas estructuras que te contienen mientras trabajás y que ordenan tu vida, de repente no están.

Al principio todo es mucha felicidad pero al poco tiempo empieza a aflorar la frustración porque vos tenés unos horarios y los demás, otros. Vos tenés unas preocupaciones y los demás, otras. Vos tenés otros intereses que se vuelven muy importantes cuando en los demás ocupan una mínima parte de su vida.

Y es entonces cuando sentís que ya es hora de volver al ruedo. De volver a levantarse temprano, de tomar el desayuno, viajar, llegar al trabajo, trabajar, resolver, preocuparse, pensar, razonar, irse, regresar a casa, cocinar, comer y dormir. Y al otro día lo mismo.

Es increíble cómo uno a veces añora aquello que, cuando lo logra, puede llegar a detestar.