Qué Difícil Puede Ser Lo Fácil

Febrero del 2003. Recién traído de La Plata.

A los dos años de haber estado viviendo acá decidí hacer el trámite de cambio de domicilio ante el Consulado Italiano porque toda correspondencia que tuviera que ver con las votaciones de autoridades italianas llegaban a Argentina.

Recuerdo haber ido al Consolato y, como niña buena, haber entregado un formulario y fotocopia de una factura donde constaba mi dirección.

Hace un año y medio más o menos decidí hacer otro cambio de domicilio porque desde hace unos pocos años vivo en otro lugar.

Para ello, decidí hacerlo cómodamente desde casa, por internet. (Aparte porque ahora es la única manera!) Me bajé un formulario, lo imprimí, lo completé, lo firmé, lo escaneé y lo mandé por email.

A los días o al mes (no me acuerdo) me llegó un email confirmando mi cambio de domicilio. OK.

Fácil, no?

Hoy volví al Consolato a renovar mi pasaporte. En realidad se vence en febrero del año que viene pero hace unos meses saqué el turno para hoy porque no sabía cuánto podía tardar el trámite. El turno lo saqué por internet.

Llevé el formulario correspondiente que imprimí en casa y completé, las dos fotos de rigor y el pasaporte viejo.

Cuando lo leen me dicen que ellos no tienen en sus registros la dirección que declaro como la actual. Yo le dije que había hecho el cambio de domicilio por internet. La chica me dice que no fue hecho. Yo le dije que sí, que lo hice. La chica me dice que tengo que hacerlo otra vez. Yo le dije que había recibido confirmación de que el trámite había sido realizado.

La chica me dice tajante pero amable (o eso me pareció!) “Bueno, yo le digo lo que tiene que hacer, después usted haga lo que quiera”. Ok, le dije y le pregunté si el trámite de pasaporte lo podía hacer igual. Me dijo que sí. Imprimió mis datos, me los hizo leer para ver si estaba todo correcto, firmé y me pidió que me sentara que me iban a llamar para pagar.

A los menos de 10 minutos me llaman por el apellido. Pago con tarjeta de débito y veo que la cajera saca de un sobre mi pasaporte nuevo (digitalizado y con chip) y le pega algo y… me lo da! O sea, me lo da en la mano!*

Sentí que había ido al Consulado a comprar un pasaporte!

Estuvo genial! Y a la vuelta, a pesar de mi alegría, reflexionaba cómo algunas cosas que uno puede llegar a rotular como difíciles resultan ser más fáciles y las fáciles, más difíciles!

 Las fotos de ayer y hoy. En la de la izquierda parezco más italiana, no?

*Quisiera aclarar que estoy al tanto de que en Argentina el trámite de pasaporte se ha facilitado mucho, lo he comprobado yo misma esta última vez que estuve y sé también que lo podés sacar en el momento en Ezeiza, aunque ahí sale más caro. (Digo, abro el paraguas por las dudas!)