El Té De Los 43

Como es costumbre y tradición desde que vivimos acá, festejo mi cumpleaños yendo a tomar el té a algún lugar monono, con los afectos más cercanos y con quien ande de visita por nuestra casa.

Hace unos años estaba Deborita cuando fuimos a The Connaught, el año pasado estaba Miriam cuando fuimos al Chesterfield Hotel y este año está Laurita, mi sobrina, la más pequeña, la número 6 de la lista de hijos que tuvo mi hermana.

Laurita vive en México y es su primera vez en tierras europeas, así que estaba muy contenta de poder tener la oportunidad de tomar el té comme il faut.

Hay tantos sitios para ir a disfrutar de este ritual que todos los años vamos a uno diferente. Esta vez me decidí por el One Twenty One Two Restaurant que queda en el The Royal Houseguards Hotel.

Este hotel está ubicado muy cerca del London Eye, digamos que está en una callecita entre Whitehall y Victoria Embankment, una zona turística por excelencia pero donde también hay muchos edificios gubernamentales, muy serios y señoriales.

Esta es una foto que le saqué al hotel hace un tiempo, sin saber que luego iría allí!

El té lo tomamos en el Lounge, que estaba decorado Christmas style y estaba hermoso, con tanto colorado, verde y dorado.

Nos habían reservado una mesa para los 4 y estuvimos muy cómodos toda la velada.

El menú ya estaba sobre la mesa cuando llegamos.

Decidimos tomar el The Royal Houseguards Afternoon Tea, que vendría a ser el standard, porque los demás suelen venir con champagne y ninguno de nosotros tomamos alcohol.

Como siempre, yo elijo té negro o English Breakfast que me parece un sabor neutro para poder degustar la pastelería. Sergio, como siempre, pidió Early Grey y Laurita, White Tea. Ale no toma té así que pidió un milkshake de vainilla.

Mientras esperábamos, empezamos a sacarnos fotos con Sergio y Laurita. Estábamos de buen humor y teníamos ganas de pasarla bien.

Hermosa y muy delicada la taza.

Bromeando, levantando el dedo meñique!! (No hagan eso ni en sus casas!)

Yo me colgué el badge que me regalaron el año pasado para que se notara bien que era mi cumpleaños porque cuando eso sucede, en los restaurantes te traen siempre una torta con una velita, te cantan el feliz cumpleaños y, muy distinto a muchas personas que les puede dar timidez, a mí, todo lo contrario! Si me pueden tirar globos, flores, cantos, guitarreadas, yo… todavía más feliz!

Nos trajeron y nos sirvieron los tés, en mononas teteras de plata o alpaca, no las distingo.

Inmediatamente después, lo que comimos.

Finger sandwiches, scones con y sin frutas, clotted cream y mermelada de frambuesas y la pastelería dulce con mousse de vainilla.

Foto y luego, a degustar!!!

Todo estaba delicioso pero lo más rico para mí fue la mermelada de frambuesas, se notaba que era casera, que no tenía aditivos artificiales y tenía el equilibrio perfecto entre ácida y dulce, más dulce, diría yo.

Entre lo mucho que conversamos y lo que comimos, la tarde casi noche pasó muy amena.

La atención de los mozos estuvo bien, correcta pero nos pareció que faltaba un poquito más de… no sé, atención a los detalles: Cuando llegamos, no nos llevaron los abrigos y los dejamos sobre otros sillones.

A lo mejor te sonará muy excéntrico o antipático lo que digo pero no es que exijamos eso cada vez que vamos a comer afuera pero estamos acostumbrados a que a los lugares donde vas a tomar el té sí te llevan el abrigo y ellos se encargan de colgarlos.

Esta vez no fue así y por eso nos llamó la atención que en un lugar de esas características, no lo hayan ofrecido. Y no por eso íbamos a hacer escándalo, tampoco es para tanto.

Una vez que terminamos, decidimos recorrer un poco más el lugar para sacarnos unas fotos, porque estaba todo muy lindo.

 Con el árbol de Navidad.
 Al costado de la chimenea y fíjense qué lindos se ven los edificios desde el ventanal.
Había más chimeneas.
Laurita y Sergio están listos para Caras u Hola!

Y al irnos, nos sacamos fotos en el lobby.

Un sector.

Me encantaron los caballos tallados en el vidrio!

Cuando ya nos estábamos yendo, yo me quejé que no me habían traído algo con una velita (ves, ese es otro detalle) entonces Laurita agarró una velita prendida que estaba sobre la mesa y me la dio para que la soplara.

Qué amorosa mi sobrina! Gracias!

Gracias por este cumpleaños feliz!