Controlando La Fiesta

Hace muchos años fuimos invitados a una cena con Ale. Era en la casa de un amigo y como vivía con sus padres, estuvimos con su familia. Éramos como 8 o 10 personas sentados a la mesa, todos amables, charlamos mucho y comimos muy bien.

El papá del chico era un divino con un defecto: era demasiado divino. O sea, se ve que quería que la pasemos tan bien que se pasaba de divino pero todo sin mala intención de su parte. No paraba de ofrecernos comida, de preguntar si queríamos más, se nos acercaba con bandejas de todo, y vuelta a ofrecer de todo para comer…

En el momento no me daba cuenta porque hablaba con otras personas pero claro, cuando volví a casa, estaba agotada! Porque creo que no pude sostener ninguna conversación sin haber sido interrumpida por el señor al cual, quiero aclarar, recuerdo con mucho cariño.

Pero verlo tan fuera de sí por querer agradar y que la pasemos bien me hizo ver que yo también puedo ser tan rompe. Entonces cada vez que organizo una reunión en casa trato de encontrar en mí cierto equilibrio para no molestar mientras los demás comen y hablan: Arrincono la mesa, la agrando y pongo platos y la comida y que cada uno se sirva lo que se le antoje. Y que se sienten donde quieran.

El problema es que siendo anfitriona, irremediablemente tenés que ir y venir de la cocina. Porque siempre hay algo que falta o algo que se necesita y no necesariamente comida: un tenedor o un vaso o sal u otro plato.Por ahí te sentás y al rato te tenés que levantar para no sé qué pueda ser.

De todas formas, no me quejo porque me encanta ofrecer mi casa para reuniones y que todos la pasemos bien y siempre he tenido reuniones agradables gracias a las personas invitadas, por supuesto.

Eso sí: de lo que estoy segura es que nunca más hago un Pizza Party: esa vez no me senté nunca más de 5 minutos seguidos  porque las pizzas serán muy ricas pero requieren que estés todo el tiempo tras ellas. Sacás una o dos del horno, metés otras, cortás las que sacaste y a los segundos no hay más en el plato: Hora de volver a sacar más pizzas del horno y así ad infinitum…

Por eso creo que lo mejor es comer tipo buffett, algo que acá es práctica común, no existe la costumbre de sentarse a la mesa para comer. Aunque ahora que lo recuerdo, en la última reunión que hubo en casa comí parada y sólo me senté cuando se fue la mayoría. Se ve que ya me acostumbré sin darme cuenta!

Y a ustedes cómo les gusta comer en una reunión informal? Se animarían a ofrecer un buffett para Navidad?