5 Días En Lanzarote

All of nature, wild and free,
This is where I long to be.

(La Isla Bonita – Madonna)

El rojo de la tierra. El negro de la lava petrificada. El blanco de la espuma de mar. La isla de  Lanzarote puede resumirse en estos tres colores.

Pasamos 5 días en esta isla que forma parte de las Islas Canarias, archipiélago que se caracteriza por su temperatura anual promedio de 23°C y muy pocas lluvias pero no bien pusimos un pie en tierra, empezó una tormenta tremenda, que nos acompañó durante el trayecto que hicimos desde el aeropuerto hasta el hotel!

Los días siguientes fueron cálidos, unos 27°C o un poquito más y algo nublados, lo cual para nosotros estuvo bien pero pensábamos que si nos gustara pasar días enteros en el mar tomando sol, nos hubiese agarrado una rabieta de aquéllas.

Así que estuvo bueno para explorarla bastante y disfrutar del paisaje alrededor.

Alquilamos un Mini descapotable, mi primera vez en un auto sin techo!

Llegamos a Costa Teguise y nos alojamos en el Hotel Meliá Salinas, un hotel blanco con mucha naturaleza interior. Al hacer el check-in con el recepcionista, pensábamos que él era chileno pero al hablar con otras personas, comprobamos  que todos hablaban así y notamos que el acento español de aquí no es tan marcado como el que escuchás en Barcelona o Madrid, aquí se pronuncia suavecito.

La entrada al hotel.

 Un cartel para recibirme.

Jardines y murales por César Manrique.

Cuando paró un poco la lluvia, salimos a almorzar y luego sí dormimos algo porque nos habíamos levantado a las 4 de la mañana en Londres ya que el vuelo partía a las 7 de la mañana, más o menos.

Comí  calamar a la plancha, mi plato favorito español con patatas rotas, típicas canarias.

Después de la siesta fuimos a ver la pileta del hotel, que tiene agua salada, no porque lo experimentara, sino porque me lo dijeron.

La pileta o piscina.

Y luego, a cenar.

Qué tramposas son las tapas: uno las ve ahí, en inocentes pequeños platos y poca cantidad y uno pide y pide pensando que no será suficiente pero llenan mucho! Después no sabés cómo terminarlas!

 Perdón Laurita, pero una de esas tapas es conejo.

Al segundo día sí fuimos a conocer las playas de San Juan y Famara. Hacía mucho que no veía el mar azul. Me dí cuenta de que me gusta más mirar el mar que escucharlo. Aunque me mojé un poco los pies

La última foto la elegí porque parezco feliz pero me estoy quejando del frío!!!

Fue muy lindo surcar Lanzerote por sus rutas negras y lisitas. Por cualquier costado que miraras, veías los volcanes, mudos por suerte. La última vez que hubo actividad volcánica en Lanzarote fue en 1824 pero a los pies de ellos encontrás evidencia de los ríos de lava petrificados.

 Hermoso.

 Lo que termina de embellecer el paisaje son las casitas blancas que contrastan tan bien.

Al día siguiente decidimos conocer la obra del artista César Manrique, que es como conocer la isla. La muestra es en donde él vivía, su casa originalmente diseñada y decorada por él. Yo nunca vi algo tan lindo, tan ecológico, tan “naturaleza”, ya que él aprovechó el terreno natural como las cuevas y coladas de lava para construir su morada. Muchos de los ambientes se crearon aprovechando burbujas de lava.

 La entrada.

 Tiene piscina.

Además todos los ambientes tienen luz natural, ya sea por los grandes ventanales o por agujeros que hay en los techos.

Este ventanal se erigió sobre una “lengua” de lava petrificada.

Los livings.

Los pasillos.

Parilla, quincho y pileta: Me mudo hoy.

El patio próximo a la salida.

Todo Lanzarote respira la obra de Manrique. Hizo muchas obras para embellecer su lugar al que él denominaba la isla más linda del mundo. Son famosos sus “juguetes del viento”, esculturas con movimiento.

Los encontrás donde quiera que vayas! Hermosos!

Luego nos dirigimos a Mirador del Río, desde donde se tiene una hermosa vista de los atardeceres.

 Ahí se puede divisar la costa de la isla La Graciosa.

 Atardeceres plateados.

De allí, a los Jameos del Agua.

“Jameo” en Canarias es un nombre que se le da a unas cuevas naturales provocadas por la lava. Estos jameos fueron intervenidos por Manrique y te deja sin palabras, no se puede creer que haya un lugar tan bello!

Se puede tomar o comer algo. Se ve un espejo de agua.

Es un lugar de en-sue-ño!

Pasearlo fue un encanto porque además de estar muy bien ambientado con las luces, la música que se escucha en todo momento es esa música como la que pasan en los spas (no sé cómo se llama ese estilo, perdón!!).

Se suben y bajan muchas escaleras para acceder a diferentes terrazas donde hay restaurants o bares o una exposición de arte. Todo está apenas iluminado pero se siente muy bien.

Otro de los tantos bellos rincones.

Me dio pena ver poca gente. Pensé que a lo mejor es muy visitado durante el día; o que tal vez, como se trataba de un día de la semana, habría pocas… Pensaba que si acá hubiera un lugar así, estaría a full todos los días por la cantidad de eventos que se hacen en Londres!

Al día siguiente visitamos el mercadillo en Teguise. Si no fuera por las casas de alrededor y las callecitas (me recordaban un poco a Colonia, Uruguay), no se distingue mucho de otros mercadillos, a mi entender.

 Lindas callecitas y casas.

Salvo alguna que otra curiosidad:

 Una serenata invertida. 

Un señor que recortaba tu perfil en papel.

El paseo que siguió estuvo genial: Fuimos al Parque Nacional Timanfaya, un parque de origen volcánico. Estuvo muy bueno e interesante el paseo porque son kilómetros y kilómetros, muchas subidas, muchas bajadas y no hay acceso para los autos. Entonces cuando llegás, estacionás y te tomás un micro que te lleva a los lugares de interés.

Se ven los caminos cruzando este desierto de lava petrificada.

Me encantan los colores terrosos!

A la hora de la tarde teníamos hambre y fuimos a otra playa, Playa Blanca. Almorzamos sobre una terraza mirando el mar.

 La playa de Playa Blanca.

Nuestro último día en Lanzarote lo paseamos con más naturaleza: visitamos la Cueva de los Verdes, formada hace unos 5000 años. Aquí te acompaña un guía pero que te indica que la cueva es muy fácil de explorar y que uno la puede hacer a su ritmo pero obviamente tenés que entrar y salir con el mismo guía y nunca hay más de dos grupos visitándola simultáneamente.

 El paseo dura alrededor de una hora. Ni te das cuenta.

Es una cueva muy misteriosa y de allí partís con un secreto. Si quieren saber qué, vayan. Y partirán igual que nosotros, con un secreto…

Para terminar, nos quedaba de paso el pueblo muy apropiadamente llamado Charco del Palo: se trata de un pueblo nudista. Fuimos para la hora de la siesta, vimos el mar que es muy bonito, el día estaba muy ventoso. Es muy surrealista ver caminar por las calles gente desnuda pero, eso sí, con sombrero y anteojos de sol!!!

 Las calles y casas del pueblito.

Una especie de pileta natural.

Este ha sido entonces, nuestro viaje a Lanzarote, la isla bonita de verdad. Les recomiendo visitarla, sobre todo a las personas con inclinación artística, tanta belleza natural inspira verdaderamente.