Recordar Y Extrañar

No fueron muertes de un día para el otro. Pero claro, no significa que fueron menos dolorosas. El proceso de duelo no fue traumático. Tal vez se manifestó en ciertas actitudes ante la vida, luego de esos dos años que dicen lleva duelar a quien murió.

Creo que debe ser más intenso si una muerte se produce de un día para el otro y de forma inesperada. Pasa entonces, lo típico: ponés sobre la mesa la misma cantidad de platos e inmediatamente te das cuenta de que te sobra uno. O ponés la alarma para despertar al día siguiente a quien ya no despertará jamás.

En mi caso, mi hermana estuvo en coma durante un mes antes de fallecer. Hacía un mes que faltaba en casa y las rutinas habían cambiado. Sin embargo, el primer día que retomé las clases en casa después de su fallecimiento, a la hora en que ella dormía la siesta, yo bajé un poco el volumen del audio, como siempre lo hacía, para que no le molestara. Ahí me dí cuenta de que no iba a hacer falta nunca más. Pero fue raro porque durante ese mes en que ella estuvo convaleciente, nunca lo había hecho.

Con el pasar de los meses y de los años aprendés a no quebrarte por tus viejos. Entonces las cosas se guardan en algún rincón de tu inconsciente y estallan en actitudes negativas, en buscar el sendero más complicado, en auto flagelarse eligiendo mal a propósito…

De mi viejo ya hicieron dos años que falleció y no sé si ayudó el hecho de que yo viviera en otro país, casada, sin ninguna rutina que me lo recordara, salvo la de llamar por teléfono y saber que ya no escucharé su “hasta siempre” como, cada vez que hablábamos, se despedía de mí.

A lo mejor te parecerá una estupidez o algo frívolo, pero yo empecé a darme cuenta de que me falta mi papá desde que salió el iPad. Te da como risa, no? Es que mi viejo, a pesar de su edad, estaba ya pensando en comprarse una computadora y, orgulloso él, no aceptaba de nadie ningún tipo de entrenamiento.

El iPad hubiese sido ideal para él! Lo imagino usando la tableta y es una desolación total la que siento, porque no hay forma de experimentarlo. Pero debe ser porque no hubo rutinas que cambiaron que hicieron que lo extrañe. Y cada campaña publicitaria de un nuevo modelo de iPad o Tablet funciona en mí como un recordatorio de que mi viejo ya no está.

Y ahí me doy cuenta.

Parece una publicidad encubierta, no? Pero no.