Los Años

Era la primavera del verso pálido…
(Yo Quería Ser Mayor – Roque Narvaja)

Últimamente me escucho decir a cada rato “en mi época”, “cuando yo era joven”, “hace como 20 años…”. Muchas veces lo digo en forma sarcástica, otra veces porque quiero precisar el concepto de “pasado”.

Lo cierto es que estoy empezando a darme cuenta de que, si bien un acontecimiento puede transformar la historia de un país o de un continente o del mundo en general, veo un constante reciclaje en la forma en que se comportan los individuos.

Ahora te toca ser espectadora de aquello que una vivía o hacía o decía y ves ciertos puntos de contacto y es cuando entendés lo que es la experiencia: “esto ya lo vi” “esto ya lo viví”.

Supongo que influye mucho el hecho de que no vivo en mi país, Argentina, y todo lo observo, no estoy en mi contexto pero sigo las noticias, leo los diarios, leo libros, miro la tele y charlamos entre compatriotas.

Siempre vi como positivo que  los jóvenes (ves, me sale otra vez) se manifestaran (políticamente o no) y que en las marchas de cualquier tinte político hubiera familias y gente de todas las edades. Es lo que vi mientras crecía.

Porque alguna vez yo fui adolescente. En 1983 yo tenía 13 años y estaba en primer año. Ese año fue bullicioso verdaderamente, se empezaba a “destapar la olla” con respecto a la dictadura y hubo elecciones por primera vez después de casi 20 años.

Te enterabas de las torturas, de los secuestros y empezabas a leer sobre lo que había estado ocurriendo y no te habías dado cuenta.

Los adolescentes pegábamos posters de políticos en nuestra habitación y preferíamos a tal o cual candidato y nos sorprendía que gente de más de 30 (unos viejos!) votaran por primera vez.

Desde el ’83 hubo un sinfín de marchas organizadas por los diferentes partidos políticos y la gente iba sin que las llevaran. Se hacían discursos y se los escuchaba. Había también, por supuesto, gente que viajaba en grupos grandes organizados y hubo marchas de aliento y marchas de repudio y apolíticas marchas “por la democracia” para enfrentar a aquellos que se alzaron contra el gobierno en el ’87.

O sea, siempre hubo formas de manifestarse y todas han sido por diferentes motivos y algunos estuvieron a favor y otros en contra. Al calor de la inmediatez de los acontecimientos o mientras se van desarrollando, uno se puede ofuscar, calentar, enojar o insultar pero cuando se relaja, se ve todo con más claridad.

Y cuando ves todo desde la distancia de los años te das cuenta de que manifestarse siempre es positivo. Manifestarse a favor, manifestarse en contra, manifestarse porque se dio.

Es un equilibrio delicado (y no estoy diciendo “débil”) la democracia porque se trata de un equilibrio entre quienes, conviviendo, piensan diferente. En un punto tiene que haber un encuentro para seguir para adelante, para evolucionar porque, en definitiva, si vas para adelante, si hay evolución, el bien es para todos. Y todos necesitamos de todos.