Los Sueños, Sueños No Son

Nunca me hubiese imaginado ni me imaginé la vida que vivo, cómo la vivo, con quién la vivo y dónde la vivo. Cuando una es una niña y adolescente romántica, tiene sueños de cómo será su vida futura y todo está más o menos estructurado: una casa, un marido (ah, sí, siempre hay un marido) y unos niños. Una vida bastante previsible, parecida a la de los padres.

A los 18 años trabajaba y estudiaba y descubrí que había otras cosas para hacer, más allá de planear casarse: me enteré de que existían los viajes educativos a Londres. Lamentablemente, no podía pagarlos ni mis padres me podían ayudar y quedó como una ilusión, un sueño que no podría cumplir. De todas formas, yo seguí trabajando y estudiando.

Para los 23 años, trabajaba bien en mi casa, tenía muchos alumnos y si quería algún caprichito, me lo compraba pero la mayoría lo ahorraba para comprar libros y materiales para mi lugar de enseñanza. Pero me dí cuenta de que me alcanzaba para pagarme un viaje de estudios a Londres. Y comencé a averiguar.

Ahorré todo ese año y me lo pagué! Mi primer viaje al exterior! Primera vez que me subía a un avión a los 24 años!

Estuve un mes estudiando en un college en Saffron Walden, cerca de Cambridge. Me compraba lo que veía, más que nada material para la enseñanza; a mi hermana menor le compré un sinfín de regalos, al novio de turno también, a mi familia, a su familia… Era como poder acercarles un poquito del lugar maravilloso que estaba visitando y hacerles saber lo feliz que estaba.

1994 en Convent Garden. Allí compré mi primer sombrero.

Al poco tiempo de volver, hubo una fiesta familiar y hablando con el esposo de una prima que viajaba mucho, me preguntó cómo me había ido. Le comenté que genial, que estuvo todo bárbaro y me dijo “Vas a ver que a partir de ahora no vas a parar de viajar” “Noooooo,” respondí incrédula. “No, ya está, ya viajé, ya hice el viaje que quería, ya está…” “No, no. Vas a ver. Una vez que empezás…”

Cuál era mi idea de joven mujer con novio? Próximo paso, casarse. Ya está, ya viajé, ahora a casarse.

Pues no. El marido de la prima tuvo razón.

Ese mismo año la vida como la conocía cambió para siempre: falleció mi hermana, hice un viaje a Brasil con el novio al año siguiente y al otro, todo voló por los aires: chau novio, chau vida previsible, chau cordura.

Y me fui a Estados Unidos un mes,  a pasear. Qué más quedaba hacer si estaba sola, trabajaba y ahorraba y tenía el apoyo moral de mis padres? A viajar!

A partir de allí, se sucedieron los viajes, con novio si lo tuviera, si no, sola; sí, sola, por supuesto, quién lo hubiera imaginado, no? (Aunque sí, alguna vez me parece haberlo imaginado…)

Y cuando menos lo esperaba, conocí a Ale a quien también le gusta viajar y explorar. (Y por suerte no es de los hombres que prefieren estar panza arriba en una playa!)

And the rest is history…

Hay días como hoy en que recuerdo todo lo que yo soñaba y a pesar de que soy más bien pesimista con los pequeños acontecimientos del presente, siempre me imaginé contenta en el futuro.

Y mi presente, este presente que nunca fue un futuro imaginado, me encuentra contenta y satisfecha, a pesar de las pérdidas, a pesar de las ausencias.

(“Crucemos los dedos,” me susurra la fatalista)

Mi Proyecto: La Decoración

Se acuerdan de mi desafío para redecorar la habitación de huéspedes? Bueno, creo por el momento he terminado, lo que no signifique que no le agregue alguna cosita, pero me parece que por ahora, y de acuerdo a mi gusto, está bien.

Cómo organicé mi cabeza teniendo en cuenta que de decoración no sé nada ni se me ocurre nada?

Tenía unos cuantos ítems para devolver a IKEA y eso hice y estando allí me impuse estas premisas:

– Es una habitación de huéspedes; ergo, debe tener algún cuadro o reminiscencias a Londres.

– Si tiene algo de Londres, un color que predomine debe ser el rojo o el azul.

– Me parece que el rojo va bien con el cubre duvet que preferí quedarme.

– Rojo, blanco y negro, entonces.

En un negocio que hay cerca de casa, compramos un súper cuadro súper inglés que te da la bienvenida no bien entrás: es lo primero que llama la atención.

Tower Bridge, una cabina telefónica, un Routemaster.

Y una vez en casa, lo primero que hice fue deshacerme de una cajonera. Decidimos dejar la mesita de luz porque algo tiene que haber al lado de la cama.

Como me quedé con los cuadros con marcos negros, compramos un espejo con marco del mismo color.

Los dibujos me encantaron. Son de diferentes lugares bien londinenses.

Me quedé con la lámpara y fue una gran idea porque difunde muy bien la luz.

De noche, pareciera que el rojo resalta más.

También compramos cubre almohadas negras para hacer un poco de contraste con el cubre duvet que es blanco con rayitas negras.

Tengo que comprar unas almohadas más grandes para que apoyen bien!!

Compré una manta roja para los pies de la cama y es gigante! Mejor, no? Y me gusta que haga juego con las cortinas.

La manta y el espejo.

Queda resolver las pequeñas lámparas, ésas no sé qué color elegir y las que vi en IKEA no me gustaron mucho. Supongo que deben combinar con la lámpara grande.

Por el momento, quedó así. Agregamos una netbook y un secador de pelo que se guarda en la cajonera.

Tal vez viéndolo con su ojo, un profesional pueda decir que es un tanto infantil o básico, pero es lo que me salió. Lo que me sirvió a darme un poquito más de confianza en que en algún futuro me anime a decorar con más ánimo el living o nuestra propia habitación.

Y debo confesar que me entretuvo bastante y fue una actividad muy placentera!

Flaugnarde De Arándanos

Un postre que parece verse en muchos lados es el clafoutis, que consiste en hornear cerezas con sus carozos en una mezcla de huevos, leche y harina, parecida a la de un panqueque.

El clafoutis es clafoutis cuando se hace con cerezas. Si se hace con cualquier otra fruta, estamos hablando de un flaugnarde.

Pues eso hice yo la semana pasada. Cada vez que voy al supermercado no puedo no tentarme con los arándanos; me tienen enamorada, siempre me traigo unas cajitas, todavía están a buen precio.

2 cajas por £4, nada mal, eh?

Al momento de comprar las cajas no sabía bien qué iba a hacer pero las compré justamente para tener una razón para probar algo nuevo.

Este es un postre muy fino y muy fácil de hacer. Les sugiero usar un molde de vidrio de unos 25 cm de diámetro o una fuente de cerámica mona. Como yo no tengo ninguno de ellos, usé ese molde descartable de aluminio pero como el postre lo serví en platos en la mesa, me guardé el secreto!

Igual salió muy rico y, aunque se recomienda comerlo tibio, yo iría por comerlo frío acompañado con crema. Si lo comés tibio, que no sea de postre porque te noquea!

Ingredientes

75g de harina común
1 pizca de sal
75g de azúcar fino
2 huevos medianos
1 clara de huevo
300ml de leche
400g de arándanos

Procedimiento

– Encender el horno a 190°C

– Enmantecar el molde.

– Cernir la harina y la sal en un bowl y agregarle el azúcar.

– Batir aparte los huevos y la clara  luego verterlos en el centro de los ingredientes secos e ir batiendo con cuidado mientras se va incorporando lo de alrededor.

– Lentamente agregar la leche hasta que se obtenga una mezcla suave.

– Desparramar los arándanos en el molde.

– Verter la mezcla líquida sobre los arándanos.

– Una vez que está todo vertido, meter al horno.

Todo listo para ir al horno!

– Hornear por 35 minutos hasta que la mezcla haya levado un poco y esté algo dorada.

Recién sacado del horno.

Me gustó que los arándanos (salvo uno!) conservaran su foma.

Y cuando lo cortás, nada se desparrama.

Tanto el clafoutis como el flaugnarde se completan rociándolos con azúcar impalpable. Yo no lo hice, quería probar el gusto mismo de los arándanos sin que fuera tan dulce. Valió la pena pero va en gustos.

El flaugnarde también se puede hacer con manzanas, peras o ciruelas si no tuvieran arándanos a mano.

Lo harían ustedes? Y con qué fruta?

Con un poquito así quedás satisfecha pero contenta de comer algo rico!

Shoreditch O Un Barrio Cool

El Este de Londres se ha empezado a poner de moda hace unos años. Y cuando digo que se puso de moda, imaginen negocios donde se vende ropa vintage (usada, bah), muchas galerías de arte, pequeños restaurants o cafés y sobre todo, muchos graffiti.

Como suele suceder, en esta ciudad por lo menos, generalmente el barrio que se pone de moda ha sabido ser una zona medio dejada de lado, sucia, descuidada y se comienza con algún negocio que no tiene mucho que ver con donde está y comienzan a aparecer muchos más.

Se empieza a organizar un mercado (o feria) los fines de semana y eso ya es suficiente para que mucha pero mucha gente empiece a visitar esta parte de la ciudad.

Comienzan a abrirse oficinas de empresas y esto trae aparejado pubs y boliches que ponen música fuerte a partir de las 18hs.

Y al afianzarse como un lugar cool o alternativo o hipster (o el adjetivo que le quieras dar) por ser lo último, empiezan a instalarse los negocios de marcas caras o de diseños originales pero caros y todo convive hasta que se empieza a protestar por lo caro que cotizan los alquileres por la zona.

Pero se sigue viviendo ahí y con el tiempo, esa porción de Londres donde era tan barato vivir ya no lo es pero tampoco es un lugar sucio o descuidado.

Se llamará a esto urbanización? evolución? desarrollo? No lo sé; por lo pronto me dediqué a pasear una porción del barrio de Shoreditch y saqué muchas fotos aquel día que fui a buscar los graffiti hechos por argentinos.

Les muestro las curiosidades?

No más salir de la estación Shoreditch High Street y ves este original shopping centre:

Muy original!

Se llama Boxpark y son containers pintados de negro y ubicados arriba y debajo de una plataforma de madera. Cada container es un restaurant, café o negocio de ropa.

Para un día lindo de sol o una noche de verano, es ideal! De día está bastante tranquilo y se llena un poco a la hora en que salen los oficinistas a almorzar. A la tarde casi noche, cada café o restaurant tiene su propio DJ que pasa música mientras la gente come algo o se emborracha mucho.

 La vista desde arriba de Boxpark.

Abajo, hay otros negocios.

 Ves? Acá se ven los caros.

Vista panorámica.

Adentrándote en las calles, los negocios son un poco diferentes.

Se venden objetos antiguos usados. Ideales para las películas de época!

Pueden ser cafés.

Pueden ser galerías de arte.

Pueden ser de objetos que parecen baratijas pero por los precios, sabés que no.
Pueden ser negocios de decoración.

Puede ser un vivero.

Un negocio que vende instalaciones usadas.

Te podés hacer un tatuaje, ya que estás!

Pero todo alrededor, hay graffiti!

Acá hay más!

Este negocio es muy divertido, es una cerrajería y así pintaron sobre la entrada!

Les gustó? Vendrían a pasear a Shoreditch?

De Festejo 10 Años Después

Desde casi principios de este año ya pensaba en querer festejar nuestros 10 años de casados de alguna forma. Se me ocurría una renovación de votos que no fuera en una iglesia o templo. Averigüé cómo es si no es de forma religiosa y, sinceramente, no era el tipo de ceremonia que nos gusta.

Después Ale supo que nos podíamos volver a casar acá por el Registro Civil. Pedí turno y el día de la entrevista para decir qué día queríamos casarnos, nos preguntaron si dudábamos de la validez de nuestro casamiento de Argentina. Dijimos que no, para nada, que era legítimo.

La entrevistadora nos dijo que si uno decide casarse otra vez por civil puede suponer que uno duda del anterior. Como nosotros no dudamos de la legitimidad de nuestro matrimonio, decidimos entonces no casarnos otra vez.

Pues nos quedaba festejar en casa con amigos. Por qué no?

Nuestro aniversario fue el 12 de agosto pero recién este sábado 15 de setiembre pudimos festejar. Agosto es el mes de las vacaciones y fue el de los JJOO, así que eligiendo setiembre, me aseguré de que vinieran todos!

Me acordé de que tenía aquí mi vestido de novia y decidí ponérmelo (por suerte todavía me entra!) y Ale no tiene su ropa original pero igual estuvo bien.

Les confieso que cuando me lo volví a poner, me emocioné un poco, estos 10 años pasaron rápido y vivimos muchas cosas juntos y seguimos juntos y es, por lo menos para nosotros, muy importante.

 Las sandalias las compré acá.

 Así que eso hicimos. Ale me pidió que no cocinara nada, que compráramos el catering así yo también podía disfrutar de la reunión.

Fue una nueva experiencia para mí elegir y comprar el catering por internet. Elegí Waitrose Entertaining, que es una cadena de supermercados de alta calidad y no me defraudó para nada!

Porque lo que compré llega en las mismas condiciones en que aparecen en las fotos. Las tortas, los canapés, los cake pops, todo vino intacto, nada roto ni desprolijo ni chorreado.

Lo pedí para que lo enviaran el mismo día de la reunión y llegaron en estas cajas:

Monas y prolijas.

Les muestro qué comimos? Las fotos son las del website porque yo iba poniendo sobre la mesa y todo iba desapareciendo, cuando quise sacar fotos, siempre faltaba algo! Pero eso era señal de que todo estaba delicioso!

(A mí me encanta todo lo que tiene que ver con catering!) Las fotos muestran una pequeña cantidad de lo que se pidió. Igualmente, no sobró nada!!

Lo salado:

 Vol au vents, gallettes, sandwiches de pescado, carne y vegetarianos, canapés de masa filo, sushi y selección oriental.

Lo dulce:

Cake pops, cheesecake New York style, cheesecake de frutos rojos, panacottas, tarteletas dulces, profiteroles, tarta de limón y torta mousse de chocolate.

Les juro que todo llegó en esas condiciones!

También compramos vinos pero no se tomó mucho porque la mayoría éramos argentinos y algunos de los británicos que vinieron, vinieron en auto así que no podían.

Como nosotros no tomamos, no teníamos ni idea de cuánto se puede consumir. Compramos 12 botellas de vino, 6 tintos, 6 blancos y cervezas Stella Artois, Corona y Sol y seis botellas de Quilmes. Sí! Las venden en el supermercado!

Nuestro amigo Alejandro, feliz!

Sólo se consumieron 3 botellas de vino y cervezas quedaron pocas. Obvio que también hubo gaseosas y agua!

Y nuestros queridos invitados:

Marlon, Pity, Luis, Neil, Tamia, Sergio, Romi, Marta, John, Z, Alejandro, Carlos, Roxana y Brendan.
 
 Los niños Alex y Selene, Luciana, su mamá, en el balcón y Jonathan y Kate.
Tanto Ale como yo disfrutamos mucho de la reunión aunque tal como pasó en la fiesta hace 10 años, no comí casi nada y Pity me juntó unos bocados en un plato antes de que desapareciera todo y de todas formas, no pude comerlo!
 
Pero con lo dulce sí me dí revancha!
Ale y yo 10 años después!

Los Años

Era la primavera del verso pálido…
(Yo Quería Ser Mayor – Roque Narvaja)

Últimamente me escucho decir a cada rato “en mi época”, “cuando yo era joven”, “hace como 20 años…”. Muchas veces lo digo en forma sarcástica, otra veces porque quiero precisar el concepto de “pasado”.

Lo cierto es que estoy empezando a darme cuenta de que, si bien un acontecimiento puede transformar la historia de un país o de un continente o del mundo en general, veo un constante reciclaje en la forma en que se comportan los individuos.

Ahora te toca ser espectadora de aquello que una vivía o hacía o decía y ves ciertos puntos de contacto y es cuando entendés lo que es la experiencia: “esto ya lo vi” “esto ya lo viví”.

Supongo que influye mucho el hecho de que no vivo en mi país, Argentina, y todo lo observo, no estoy en mi contexto pero sigo las noticias, leo los diarios, leo libros, miro la tele y charlamos entre compatriotas.

Siempre vi como positivo que  los jóvenes (ves, me sale otra vez) se manifestaran (políticamente o no) y que en las marchas de cualquier tinte político hubiera familias y gente de todas las edades. Es lo que vi mientras crecía.

Porque alguna vez yo fui adolescente. En 1983 yo tenía 13 años y estaba en primer año. Ese año fue bullicioso verdaderamente, se empezaba a “destapar la olla” con respecto a la dictadura y hubo elecciones por primera vez después de casi 20 años.

Te enterabas de las torturas, de los secuestros y empezabas a leer sobre lo que había estado ocurriendo y no te habías dado cuenta.

Los adolescentes pegábamos posters de políticos en nuestra habitación y preferíamos a tal o cual candidato y nos sorprendía que gente de más de 30 (unos viejos!) votaran por primera vez.

Desde el ’83 hubo un sinfín de marchas organizadas por los diferentes partidos políticos y la gente iba sin que las llevaran. Se hacían discursos y se los escuchaba. Había también, por supuesto, gente que viajaba en grupos grandes organizados y hubo marchas de aliento y marchas de repudio y apolíticas marchas “por la democracia” para enfrentar a aquellos que se alzaron contra el gobierno en el ’87.

O sea, siempre hubo formas de manifestarse y todas han sido por diferentes motivos y algunos estuvieron a favor y otros en contra. Al calor de la inmediatez de los acontecimientos o mientras se van desarrollando, uno se puede ofuscar, calentar, enojar o insultar pero cuando se relaja, se ve todo con más claridad.

Y cuando ves todo desde la distancia de los años te das cuenta de que manifestarse siempre es positivo. Manifestarse a favor, manifestarse en contra, manifestarse porque se dio.

Es un equilibrio delicado (y no estoy diciendo “débil”) la democracia porque se trata de un equilibrio entre quienes, conviviendo, piensan diferente. En un punto tiene que haber un encuentro para seguir para adelante, para evolucionar porque, en definitiva, si vas para adelante, si hay evolución, el bien es para todos. Y todos necesitamos de todos.

The Talking Walls Of Buenos Aires

Gracias a un artículo que leí en el sitio de Ronnie Arias, me entero por ALLÁ que ACÁ hay una muestra de arte urbano de más de 20 graffiteros argentinos. La exhibición (que comenzó el 6 y termina mañana) se llama The Talking Walls Of Buenos Aires y consiste en mostrar el arte de estos chicos en una galería y unos graffiti en algunas paredes de la zona.

Sinceramente, no sabía que el graffiti estaba de vuelta en Buenos Aires y tan colorido, alegre y vivaz. Para los de mi generación, el graffiti es mayormente  asociado con pintadas políticas, con vandalismo o con palabras soeces así que ver que puede ser utilizado para alegrar y dar color a una pared, me parece de lo más loable.

Pues entonces la semana pasada, disfrutando una hermosa mañana soleada, con Sergio nos fuimos para Shoreditch, el barrio donde está la muestra.

Buscamos la calle Redchurch Street y el número 28 que es donde se encuentra la galería de arte.

 Fue fácil darme cuenta dónde estaba, no?

Pero estaba cerrada. Entonces empezamos a buscar las paredes graffiteadas por la zona y nada. De todas formas, sacábamos fotos como locos porque Shoreditch, el barrio, merece un post aparte.

Después de almorzar y de sacar más fotos, Sergio partió para irse de shopping y yo me quise quedar porque TENÍA que encontrar esos graffiti. Volví a pasar por la galería y esta vez la puerta estaba abierta.

Entré, había un mini hall y otra puerta cerrada; la abrí y me encontré con unos chicos relajados, simpáticos y hablamos en inglés de cuándo comenzaba la muestra pero enseguida me dí cuenta de que eran argentinos así que nos pusimos hablar en nuestro idioma!

Me contaron que la muestra comenzaba ese día y era a las 18hs y me invitaron a volver.

Pero antes de irme les pregunté dónde estaban los graffiti callejeros y me señalaron en el mapa Great Eastern Street.

Allí fui.

El detalle de las cuatro obras. Los autores son Poeta, Roma, Mart y Zumi.

 La vista panorámica. Esos trenes de arriba de todo son oficinas!

Volví a casa, me tomé un café, llamé a algunos contactos para invitar (Viste cuando nadie te responde? O todo el mundo está ocupado?) así que le comenté a Ale que iba a ir a una muestra, que sabía que él a esa hora trabajaba pero que si podía venir más tarde, lo esperaba allí.

Me dijo que no iba a poder y que fuera.

Cuando, puntal, llego a la muestra veo mucha gente!

Y no eran sólo argentinos!

Y a quién más me encuentro?

Awwww…

Feliz, entonces, saqué fotos a estas obras que me gustaron todas por sus vibrantes colores, por su energía, porque dicen algo. (Sorry! No soy crítica de arte, yo miro y digo si me gusta o no)

El cuadro de la derecha es el que se usaba en los posters y tarjetas de invitación.

Muchos colores.

Algunas obras se exhibían enmarcadas.

Recuerdo ver por Buenos Aires el stencil de George Bush!

Este cuadro me sorprendió.

 Ale me hizo notar que lo que parece pintado de rayitas blancas…

… es en realidad hilos de metal!

A mí particularmente me gustaban los que tenían estas caritas.

Y en un momento me crucé con uno de los chicos que me habían invitado, nos saludamos, charlamo un shatito y me dijo que él era Mart y el autor de esos cuadros, los que me habían gustado tanto.

Acá estoy con Mart. Qué cholula soy, por favor!

Mart nos contó que ellos son un grupo de artistas que están recorriendo Europa haciendo estas exhibiciones y pintando las paredes de las ciudades que visitan.

Me mostró que también pintó este mural.

Le pregunté si luego, una vez terminada la muestra, iba a ser destruida y asintió. Una pena, no?

Acá hay otros murales.

 Estos son los únicos collages que sé hacer, gracias a Picasa 😉

Pasamos una hora agradable, fue lindo cortar con la rutina y me dí cuenta de que hacía mucho que no iba a una exhibición de arte. Estuvo bueno volver.

Recordar Y Extrañar

No fueron muertes de un día para el otro. Pero claro, no significa que fueron menos dolorosas. El proceso de duelo no fue traumático. Tal vez se manifestó en ciertas actitudes ante la vida, luego de esos dos años que dicen lleva duelar a quien murió.

Creo que debe ser más intenso si una muerte se produce de un día para el otro y de forma inesperada. Pasa entonces, lo típico: ponés sobre la mesa la misma cantidad de platos e inmediatamente te das cuenta de que te sobra uno. O ponés la alarma para despertar al día siguiente a quien ya no despertará jamás.

En mi caso, mi hermana estuvo en coma durante un mes antes de fallecer. Hacía un mes que faltaba en casa y las rutinas habían cambiado. Sin embargo, el primer día que retomé las clases en casa después de su fallecimiento, a la hora en que ella dormía la siesta, yo bajé un poco el volumen del audio, como siempre lo hacía, para que no le molestara. Ahí me dí cuenta de que no iba a hacer falta nunca más. Pero fue raro porque durante ese mes en que ella estuvo convaleciente, nunca lo había hecho.

Con el pasar de los meses y de los años aprendés a no quebrarte por tus viejos. Entonces las cosas se guardan en algún rincón de tu inconsciente y estallan en actitudes negativas, en buscar el sendero más complicado, en auto flagelarse eligiendo mal a propósito…

De mi viejo ya hicieron dos años que falleció y no sé si ayudó el hecho de que yo viviera en otro país, casada, sin ninguna rutina que me lo recordara, salvo la de llamar por teléfono y saber que ya no escucharé su “hasta siempre” como, cada vez que hablábamos, se despedía de mí.

A lo mejor te parecerá una estupidez o algo frívolo, pero yo empecé a darme cuenta de que me falta mi papá desde que salió el iPad. Te da como risa, no? Es que mi viejo, a pesar de su edad, estaba ya pensando en comprarse una computadora y, orgulloso él, no aceptaba de nadie ningún tipo de entrenamiento.

El iPad hubiese sido ideal para él! Lo imagino usando la tableta y es una desolación total la que siento, porque no hay forma de experimentarlo. Pero debe ser porque no hubo rutinas que cambiaron que hicieron que lo extrañe. Y cada campaña publicitaria de un nuevo modelo de iPad o Tablet funciona en mí como un recordatorio de que mi viejo ya no está.

Y ahí me doy cuenta.

Parece una publicidad encubierta, no? Pero no.

Digo Yo

Tengo cuenta en Twitter. La abrí en mayo para ver qué onda y me enganché. Le tomé la mano enseguida y me entretiene muchísimo. Para mí es como estar en una virtual mesa de café con muchos hablando sobre muchísimos temas, pero sobre todo, de las noticias del día, de la tele, de un personaje en particular…

Digamos que en Twitter soy más jugada con lo que opino y a veces sale el Mr Hyde de adentro y escribo sobre lo que me enoja o quién me enoja.

Pero lo tomo como un lugar donde más que debatir, uno charla y lee al otro y a medida que han pasado los meses, he aprendido a que como todo lo virtual, no es para tomárselo como arma para agredir.

Cuando me pasó, me desilusionó un poco. Era muy novata y me llamó la atención que me hicieran retweet de algo que había escrito sobre lo que pensaba de alguien de la política. Quien lo hizo era una persona que no piensa igual y me extrañó porque generalmente uno hace retweet de algo con lo que está de acuerdo.

Luego trató de seguir un mini-debate pero enseguida aclaré que yo tengo una cuenta en Twitter para opinar, no para debatir y menos de política!

Pero ese retweet lo contestó otra persona seguidora de aquélla, indignadísima, y usando unos términos que yo también uso pero que no escribo, twiteó que como yo no vivo en el país (en Argentina) no tengo derecho a opinar…

Sí, lo tengo. Tengo derecho a opinar de cualquier cosa que pase en Argentina, por qué no? Nací ahí, conozco bien su idiosincrasia, la gente, la forma de vivir y de pensar y antes de vivir estos 7 años en Londres, viví 35 en Argentina, trabajando, estudiando y pagando impuestos.

Argentina es mi casa, soy argentina y me encanta opinar! Y si no comparto las ideas políticas de alguien y veo que no es viable un debate (en la vida real, eh, no en Twitter), la corto ahí, sigo mi vida, sigo haciendo mis cosas, y ya.

Es que yo crecí viendo a mi viejo en las reuniones familiares debatir apasionadamente con los demás parientes. Debatir, eh. Jamás ninguna reunión terminó a los gritos, a los insultos o a las piñas. Jamás. En la sobremesa de mi infancia se hablaba de política, de Perón, de los milicos y de las medidas económicas.

Y a mí me encantaba ver y escuchar a mi Súper Papá discurrir con ideas claras, basadas sobre todo en esa lógica y filosofía tan encarnizada que tenía de años de estudio en el colegio pupilo.

Todos lo buscaban para hablar del tema actual que fuera y lo escuchaban y también debatían con él y mi viejo era como un Platón tano, utilizando esas palabras que aparecían en los diarios (en los de antes, cuando se redactaban bien!) y en los libros gordos que leía y gesticulando y hablando en voz alta…

Soy una nena de papá y no puedo contra mi naturaleza: Mi forma de expresarme y la razón para expresarme provienen de mi interior, de mi historia y de sentir que hay alguien más en el más allá virtual.

Y aunque no llegue a nada ni a cambiar el mundo, es una manera de sentirme viva y acompañada: Del otro lado del teclado hay seres humanos también y nos hacemos compañía.

El Parque Olímpico Por Dentro

No hubo forma de que consiguiera entrada para ningún partido de nada durante los JJOO así que decidí comprar para los Paralímpicos. Mi interés siempre se centró en conocer el Parque Olímpico por dentro, después la disciplina que viera no me interesaba en absoluto.

Así que hace varias semanas ya tenía comprada mi entrada a £15 para ver Football 7-a-side, que es fútbol de 7 integrantes cada equipo. La entrada me daba la posibilidad de entrar al Riverbank Arena, que es donde se jugaba el partido, y también a otros estadios como el Copper Box, el Basketball Arena e Eton Manor.

La compré online y la imprimí en casa, así me evitaba de ir a retirarla.

Soy una chica con suerte. El día que me tocó ir, este lunes pasado, fue un glorioso día soleado con temperaturas altas, seco, el cielo celeste, casi ni una nube! Las fotos me salieron fabulosas y recorrí todo lo que pude desde las 12.30 en que llegué hasta las 18hs que me fui.

Se acuerdan que en este post yo había mostrado hasta dónde podías llegar sin entrada? Bueno, ahora se ve que para los Paralímpicos se descomprimió un poco la cosa, ya no había tanta gente y estaba más fácil circular. Pero de todas formas, necesitabas tu entrada.

Entonces, mostrás tu entrada y emprendés la marcha.

 Los voluntarios, ayudando.

Te encontrás con el segundo control, estos chicos que sólo miran que tengas tu entrada.

Y seguís caminando.

Pasaron unos músicos.

Luego pasé por un control como el de los aeropuertos. No se podía ingresar con líquidos salvo en pequeños envases. Pero por ejemplo, una botellita de agua no se podía pasar.

Estaban adentro de estas carpas.

Y la entrada principal! Qué bueno!

El partido era a las 2pm así que me dispuse a caminar y a explorar.

Hay varios puestos con información y donde te regalaban mapas y guías de Londres.

 El estadio y The Orbit.

El Estadio Olímpico.

Caminás muchísimo porque todo queda lejos. Tenés cada tanto algún tipo de señalización que te indica para dónde ir y cuántos minutos de caminata.

Gigante!


Y hay tantas cosas para ver y fotografiar!

 Puestos donde podías comprar el programa oficial.

 El Water Polo Arena.
 Una plaza muy colorida.

Cada tanto encontrabas cantantes. Pero no pedían dinero. Estaban para entretener.

 Un puesto de bebidas y de helados y golosinas. Precios un tanto más altos que lo normal.

 Gloriana! 

Había muchos espacios donde la gente podía descansar, sentarse, hacer picnics.

 Como este rincón.

 Muchas plantas y flores silvestres.

 Desde aquí transmite la tele y la radio.

Mientras caminaba me sentía de tan buen humor! Creo que debe ser esa clase de buena onda que sentís cuando hay mucha gente alrededor que ha venido contenta y para lo mismo!

Ayuda mucho también que cada persona que está allí para guiarte u organizar el tráfico de gente es por demás gentil. Nadie, absolutamente nadie, te atiende sin una sonrisa!

Se estaba haciendo la hora así que me fui para el Riberbank Arena pero mi ticket no decía qué equipos jugaban.

 La cancha.
Y cuando estaba por preguntarle al de al lado, escucho al locutor/animador decir que el partido era Argentina-Irán! Qué suerte!

El locutor.

Al rato entraron los equipos, con música de fondo, la gente festejaba!

Como iban a pasar los himnos de sendos países, pidieron a todos aquellos que se pudieran poner de pie que lo hicieran.

Cantando el himno.

Yo canté el himno y tenía palpitaciones! Qué emoción, creo haber sido casi la única, no vi una sola bandera argentina! Pero no me importó!

Los chicos se preparaban…

Y empezó el partido! A los 6 minutos, los iraníes festejaban EL SEGUNDO gol. Argentina, nada!

A partir de ahí fue una seguidilla de festejo por parte del equipo iraní.

Sin embargo, lo que notaba es que la audiencia no estaba dividida y todos festejábamos cada gol por el hecho mismo del deporte en sí.

Aunque aquí había una “barra bullanguera”. (Qué vieja soy!)

Al lado mío había una chica británica con, supongo yo su novio, in-dig-na-dí-si-ma (se quejaba en voz baja) de ver a un británico abrazado a la bandera británica gritando a cada rato “Come on, Aryentina!” “Go, Aryentina!”.

La chica decía: “Do you think he’s with a girl he’s trying to impress?” (“Creés que está con una chica a la que quiere darle una buena impresión?”). Me fijé pero la que estaba al lado del fanático era británica también!

Se vendía cerveza.

En el entretiempo, regaban la cancha.

Mi atención a todo lo que sea fútbol es muy limitada así que faltando 5 minutos para que finalizara y con un resultado 7-1 a favor de Irán, me fui a recorrer otros lados.

Cuando salía escuché que hicieron otro gol. El partido terminó 8-1 para los iraníes.

De allí me fui para Eton Manor donde, me enteré al llegar, jugaban tenis en sillas de ruedas. Uno de los voluntarios me señaló un lugar buenísimo en primera fila pero no estuve mucho tiempo: Me quedé dos games del partido Alemania-EEUU.

 Había mucha gente.

 Las jugadoras.

A mí me interesaba sacar fotos…

De allí, me fui al Basketball Arena, donde se jugaba basket en sillas de ruedas.

Por afuera.

Por adentro.

Aquí sí fue WOW! El estadio es gigaaanteee y había muchísima gente. Yo entré, saqué unas fotos y ni me senté. Así como entré, me fui.

Por el camino vi otras atracciones.

Había muchísimos puestos de diferentes tipos de comidas y bebidas.

 Y el McDonalds más grande del mundo.

Las empresas tenían lugares interactivos.

Había un escenario donde se hacían recitales.

Y acá se transmitían los partidos que se estuvieran jugando.

A esta altura, ya sabía que al Estadio Olímpico no iba  a poder entrar y el velódromo y el estadio de BMX no estaban abiertos.

 Qué bello el velódromo y al costado se ve apenitas el estadio de BMX.

Me fijé si podía entrar a Copper Box pero ya no había asientos disponibles para quienes, como yo, tenían la entrada-pase del día.

Copper Box.

Así que seguí explorando y decidí subir al Orbit, la torre roja y retorcida tan fea!

Pero de cerca no es tan fea!

Cuando llegué me dijeron que se habían agotado todas las entradas por el día y que fue alrededor de las 3pm que había sucedido.

Meh. Seguí mirando por ahí.

Enfrente del estadio hay un sector precioso, se llama The Great British Garden.

Hermoso!

Ahí se ve un túnel.

En ese túnel los chicos más que nada, han escrito mensajes y los han colgado adentro.

Acá se ve a los niños escribiendo mensajes.

 Aquí se pintaban las caras con la bandera del país que pidieras.

Algunos niños pintados.

La gente haciendo picnics y pasándola bien.

Otra cosa que me llamó la atención fue que la mayoría de los visitantes, diría que en un 90%, eran británicos apoyando al equipo Team Great Britain.

Cuántos!

Me dí cuenta de que estaba muy cansada y medio mareada de tanto calor y tanto sol sobre mi cabeza, no había llevado gorro y me sentía agotada.

Decidí emprender la marcha hacia casa.

 A la vuelta, cada vez más gente! 

Increíble, a eso de las 6pm entraba muchísima más gente que más temprano! Fue difícil volver porque no quería volverme! Me daba lástima pero ya no podía más!

Pero valió la pena, no?

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