“Cómo Está Londres?”

Llegamos de Canadá un miércoles y el viernes siguiente empezaron los JJOO. Por Twitter, por mails, por chat, casi todos mis conocidos de Argentina me preguntaban cómo se estaba preparando Londres, cómo estaba la gente, cómo nos sentíamos…

Con Ale lo hablábamos porque no sabíamos qué responder. No sentíamos nada. No veíamos por ningún lado ese “espíritu olímpico” más allá de las publicidades en los medios. Gente? Londres SIEMPRE está lleno de gente. Pensábamos que a lo mejor el impacto se sentiría al viajar, sobre todo en horas pico.

El problema sería, obvio, para quienes vivimos acá. Encima, Transport For London hace rato que viene azuzando a los ciudadanos a planear concienzudamente su ruta al trabajo para evitar multitudes…

Una de las tantísimas campañas de TfL.

O sea, veníamos cargaditos con mucha tensión a lo desconocido. En otras palabras, ya estábamos considerando a los JJOO una molestia.

Pero mágicamente todo (por lo menos en mí) comenzó a transformarse con la transmisión de la Ceremonia de Apertura. Fue tanta la emoción, lo que significó… la hicieron bien, eh, te daban ganas de abrir los brazos y gritar “Visitantes, vengan a nos! Vengan a vivir esta maravillosa ciudad!”

Ale comenta que él no tiene ningún problema al viajar a su trabajo, hablé con otro amigo que me contó que él tampoco ni tampoco ve tanta gente más que de costumbre…

Concluímos que como estamos en época de vacaciones, muchos locales no están, quienes visitan regularmente Londres esta vez no hayan venido, entonces estos espacios vacíos se compensan con los que vienen especialmente para los Olimpicos.

Y ayer me lancé yo a vivir el espíritu olímpico. No vivo taaaan lejos de la sede olímpica así que, a pesar de saber que sin un ticket no podés acceder, fui decidida a llegar hasta donde pudiera llegar y ver qué se siente.

Qué se siente? Bullicio tranquilo. Llegué a la estación Stratford y sentía eso. Siempre me llamó la atención que en un día normal de trabajo, cuando la gente va o vuelve del mismo, en las plataformas la gente está en silencio. Si se habla, es un murmullo. Y si se escuchan gritos o gente hablando fuerte, son turistas, más que seguro italianos o argentinos. (Si se escuchan cantos o carcajadas británicas, es después de las 9pm cuando los locales vuelven contentos del pub!)

Llegué alrededor de las 5pm y noté que no había más gente de la que generalmente hay a esa hora PERO la diferencia era la cantidad de familias o de grupos turísticos.

Vi muchos voluntarios ayudando y les juro, todos con una sonrisa!

 
 Acá hay una. 

Primero saqué algunas fotos de la estación.

Acá se ve el DLR, el tren que se maneja solo.

 Acá sí se empieza a ver gente…

Después decidí seguir ese cartel.

Accedés a un túnel por el cual te desviás a las distintas líneas de subtes, al estadio, al shopping Westfield o a la salida.

 “Todos hacemos los juegos”

 Era todo muy fluido.

Cuando salí de la estación, era muy evidente que ya no podía avanzar más y que había mucha pero MUCHA gente!

Sin embargo, le pregunté a un chico hasta dónde más podía avanzar sin ticket, o sea, qué tan cerca podía estar de la villa olímpica y con el dedo rosa de goma espuma y una simpática sonrisa, me señaló el sitio donde estaba.

Me causó mucha gracia y le pregunté si le podía sacar una foto de su dedo.

Me dijo que sí, obvio.

También había gente sobre esas sillas altas con altavoces recordándote que si no tenés tickets, que siguieras por otro camino que para el cual había gente guíandote.

Con gentileza, chistecitos; a nadie se le ocurre gritar!

Quisiera resaltar esto: no había un sólo voluntario, un sólo policía con cara enojada ni contestando mal… Todo el mundo con una sonrisa o si estaban serios, si te acercabas a preguntarles algo, contestaban con total corrección.

Los de chalecos flúo son empleados del subte que ayudaban también con el orden.

Nadie estaba nervioso ni a los gritos ni dando órdenes con mala onda. Pasabas por al lado, te decían “Thank you for coming” o “Que tenga buen día” o “Por qué equipo vino?”, etc.

Divinos!

No quedaba otra que pasar por Westfield que sí estaba atestado, no tanto los negocios sino los lugares donde comer, que hay miles. Estaban todos llenos.

Dando vueltas por el shopping, me acordé de que desde el tercer piso donde está John Lewis se tiene una vista panorámica del estadio. Hasta allí fui y noté que había cola (bien ordenada por los empleados) para acceder.

La gente en John Lewis.

 Las mascotas. Horribles! Salvo los leoncitos, que son hermosos, no entiendo por qué un ojo.

Vi una maqueta de medio estadio hecha con Lego.

La vista panorámica está desde el negocio donde se puede comprar los souvenirs oficiales. Esperé (pero no mucho) mi turno para subir al tercer piso y cuando llego tenía dos posibilidades, como te decían quienes estaban allí ordenando: para un lado, el negocio para comprar que estaba llenísimo de gente, o para la vista panorámica.

Vi una fila de gente y a una empleada y pregunté: “Esta cola es para la vista panorámica?” “Sí,” me contesta “pero hay que pagar”.

Por lo inesperado de su respuesta y por la contradicción entre lo que dijo y con el candor que lo dijo, yo largué tal carcajada que la chica enseguida, sonrojada, se apuró en aclarar “For charity! For charity!”

“Oh, OK, thank you”

Y me fui. Pero pensé que si se podía ver desde el tercer piso, también se podría ver desde el segundo. Bajé y era el sector muebles y no había NADIE! Cuando me acerqué a los ventanales, me encontré con unas cinco personas así que saqué algunas fotos.

(Ya sé que no es lo mismo!)

Decidí, luego, ir afuera a ver qué más podía ver.

Hasta acá pude llegar. 

Así que me puse a sacar fotos a lo que sucedía a mi alrededor.

Habría jugado Team Great Britain recientemente, porque había muchos lookeados con la bandera.

Gente volviendo de algún partido.

Y voluntarios.

Ayudando con buena onda.

Y seguridad por aquí…

Seguridad por allá…

A esta altura no me quedaba hacer nada más salvo algo de shopping o comerme unos pochoclos y volver un poco frustrada de no avanzar más allá de un centro comercial.

Yo entiendo que sea más por un tema de seguridad que no te dejen ir más allá. Creo que también es porque si no, sería insoportable para quienes van a ver una disciplina, tener que lidiar con multitudes de curiosos.

Pero también sentí que si no tenés un ticket, no podés ser tan parte de los JJOO.

Así que un poco de capa caída me fui para casa.

Fui por el puente por el cual llegás al Westfield.

Bajé las escaleras y pude tomar más fotos desde arriba.

Ese es el shopping que está enfrente, el del barrio, donde compra seguido Tita Baratita.

También había cabinas rosas. 

Me acerqué a verlas y no había nada adentro salvo distintos displays de plásticos de esos donde se ponen papeles con información así que ahí pondrán  mapas y demás.

Lindas, no?

Emprendiendo el camino de regreso, los puestos de diarios gratuitos.

Más gente ayudando. Fíjense en el “body language”. Todos relajados y tranquilos!

Acá se ve cómo se organizaban las filas.

 Fila aquí para el ascensor.

Entrando nuevamente a la estación, más puestos de diarios gratuitos.

Cuando tomás un ejemplar, los que los reparten te dicen “Thank you”.

Un policía.

Y llegué al andén y parecía que no había nadie!

Pero apenas llegó el siguiente subte, se llenó! Salen cada 2 o 3 minutos.

Me enteré que por diferentes zonas de Londres hay pantallas gigantes para que todos tengan la posibilidad de verlos bien.

Espero entonces sentirme parte del espíritu olímpico, un poco más!