Québec Día 4

Nuestro último día en Québec! Hicimos unos últimos paseos y no por eso, pocos. La verdad es que no hemos parado un segundo estos días! La ciudad se camina perfectamente, casi que uno no necesita ningún medio de transporte salvo tus propias patitas.

Después de desayunar, fuimos al Observatoire, desde donde pudimos tener una muy buena vista  de 360° de la ciudad.

Subimos hasta el piso 31, a 221 metros de altura.

Te encontrás, además de los grandes ventanales, con una muestra interactiva de la historia de la ciudad muy interesante:

Los ventanales, los sillones y las pantallas.

Podés sentarte en esos sillones de forma esférica y mientras descansás, escuchás la historia de diferentes personalidades históricas, en primera persona. Podés elegir entre inglés o francés.

Ahí te sentás y escuchás.

También hay unas pantallas cada tantos metros donde ves la misma vista que tenés enfrente pero interactiva: Si te llama la atención algún edificio, lo tocás en la pantalla y se abre una ventana con información.

Las pantallas táctiles.

La vista.

Ale usa mucho Foursquare y tiene la costumbre de hacer check-in DONDE QUIERA QUE PONGA EL PIE. Bueno, esta vez valió la pena porque al hacerlo, leyó que tenía de regalo una guía de la ciudad y que podía reclamarla en la caja del lugar.

Cuando bajamos, insistí que la pidiera porque Ale no creía que fuera gran cosa… Todo lo contrario! Se trata de una guía muy completa con muchos datos… De haberlo sabido, hubiésemos ido el primer día!

La guía.

De allí, bajamos a una avenida muy cheta (se sigue usando esa palabra?), llena de barcitos y restaurantes que a juzgar por la cantidad de sillas y mesas que había, a la noche esa zona debe arder!

Grand Allée.

Aconsejados por Rod, cruzamos la plaza y de allí cruzamos un parque, el Parc de l’Esplanade. Aquí comienza o termina (según por dónde subas o bajes) la Promenade des Gouverneurs. Se trata de un paseo por escaleras inaugurado en 1960 y que baja hasta el paseo contiguo al Château Frontenac.

Conviene empezarlo desde el parque porque es todo cuesta abajo hasta el Château. Solamente hay unas pocas escaleras que suben pero son manejables porque los escalones son bastante anchos y no muy altos.

Hay muchos niveles llanos y muchos puntos panorámicos.

Al comenzar.

Un trecho largo y plano, por suerte!

Por suerte todo era cuesta abajo!
Y llegamos al paseo al pie del Château Frontenac.

Una vez finalizado este paseo, nos tomamos un ferry y, gracias a Rod otra vez, lo que hicimos fue lo siguiente: Podés tomarte el ferry y pedir un boleto de ida y vuelta o de ida solo. Llegás al otro lado de la costa, a una isla, donde no tardás casi nada en llegar.

Los ferries. Uno que va y otro que viene.

Como no teníamos tiempo de explorarla y también porque Rod dijo que no era gran cosa, nos convino sacar los tickets de ida solamente, quedarnos en el ferry, esperar y volvernos a la costa.

Aclaro que no hicimos nada raro, nadie vino a pedir que nos bajáramos y no fuimos los únicos.

Al volver, podíamos ver al Château Frontenac y los demás edificios desde otra perspectiva.

Miren cómo se ve la escalera que acabábamos de bajar!

Quedó algo más por hacer?

Sí! Cenar y esperar a que anochezca para sacar más fotos de Québec!

Hermoso, no es cierto?

Y una vez finalizado este periplo, decidimos que ya era hora de ir a descansar.

Gracias a todos por entrar, leer y comentar. Publico todo pero casi que no me queda tiempo para contestar de a uno, como siempre hago. Apenas me queda tiempo para escribir!

Te agradezco que me hayas acompañado hasta acá!

Te quedan ganas de seguir? Próxima parada: Toronto!