Québec Día 1

En mi caso particular, estoy revisitando Québec ya que estuve aquí hace 15 años, pleno invierno, nieve y temperaturas bajo cero.

Recuerdo que en aquella oportunidad, tenía que parar casi cada 2 horas para tomar algo caliente y bajarme media caja de Dunkin’ Donuts (Oh! Época gloriosa cuando comía como un caballo y no engordaba un gramo!). Ahora también paramos cada casi 2 horas… pero para refrescarnos!

Qué calor que hace!

Pero qué hermosa que es Québec! Ahora que la conozco en verano, repito lo que decía cuando la había conocido en invierno: Québec es preciosa! Verdaderamente lo es: los colores, la atmósfera, el ambiente, la gente, las casas… Todo es bonito y tiene su encanto.

Y empezamos de la mejor manera: En el aeropuerto nos estaban esperando Rod y Chloé!!!

Qué amorosos!

Llegamos a alrededor de las 9.30pm, por lo que nos saludamos, charlamos, Rod nos trajo hasta el depto donde nos estamos alojando y fue recién al otro día que comenzamos a explorar la ciudad.

Pero no bien salimos, fue un descubrimiento grato ver que cerca había una calle tan bonita.

Además de ver esa iglesia que ahora es biblioteca.

Recomiendo ciegamente una guía gratuita llamada Voilà Québec que, como las que hay en muchas ciudades, tiene mucha publicidad pero esta está muy buena porque tiene dos mapas que se pueden sacar fácilmente con un itinerario a pie cada uno y con explicación concisa de los diferentes monumentos, plazas y casas antiguas que uno va viendo. Se los muestro?

El primer tour fue por la sección llamada Haute-ville o ciudad alta.

Comenzamos en la plaza George V que estaba ocupada por muchos escenarios y parlantes ya que se está desarrollando un festival de música por unos 10 días. Enfrente hay una oficina de turismo completísima, recomiendo ir allí si no tuvieran ningún mapa o ninguna información.

La oficina de turismo.

Al salir de allí, nos dirigimos al Parlamento. Cada hora y media hay tours gratuitos y se van turnando, ya que son en inglés y en francés. También hay tours gratuitos para la plaza que rodea el Parlamento y que es hermosa y está llena de estatuas y monumentos.

En esta carpa te dan las entradas gratuitas para el tour.

 
Hôtel du Parlament, que como su nombre NO INDICA, se trata del Parlamento.

Tuvimos la suerte de llegar para el siguiente tour que era en inglés. Después de pasar por seguridad y mostrar una identificación con foto, nos guió una chica jovencita y simpática que explicó todo muy bien y aclaró desde el principio que se podía sacar fotos a lo que quisiéramos. Es la primera vez que en un lugar tan importante nos invitan a ello!

La entrada.

El Parlamento de Québec tenía dos cámaras, una baja y alta pero desde los años 60 sólo tienen la baja. Toda ley que se promulga en este parlamento alcanza al territorio quebequense.

 La cámara baja. Oficialistas y oposición sentados al estilo británico, o sea, enfrentados.

Y en el recinto donde antes sesionaba la cámara alta, ahora se reúnen los del oficialismo, la oposición y los especialistas, quienes todos juntos estudian cada punto de cualquier ley o reglamento que se quiera promulgar.

 Cuando lo utilizan, agregan mesas y sillas.

La visita fue corta y estuvo bien, la información fue la justa y necesaria.

Seguimos caminando y pasamos por la Porte Saint-Louis, una de las entradas más importantes a la ciudad.

La porte.

Al costado nomás podés desviarte a la derecha para entrar a la Citadelle de Québec, un sitio histórico ya que este fuerte fue el fuerte británico más importante de Norteamérica.

Fuimos? No! Preferimos seguir caminando, hacía mucho pero mucho calor y subir hasta allí no nos pareció en ese momento una buena idea.

Fue así que pasamos por diferentes edificios monos:

Rue Saint-Louis, Musée des Ursulines.

Arriba, Place D’Armes. Abajo, otra oficina de turismo, Cathédral Anglinae Holy Trinity y Hôtel Clarendon.

Seguimos la caminata hasta llegar al Château Frontenac, un hotel construido a finales del siglo XIX, para atraer el turismo de lujo. Hoy está gerenciado por la cadena Fairmont y es un hotel famoso en todo el mundo.

Y es hermoso!

Ahí nomás hay una especie de terraza desde donde sale y llega un funicular y además tenés una hermosa del Río Saint-Laurent.

El río.

A esta altura ya teníamos hambre y a pesar de haber pasado por muchos restaurantes, vimos uno que nos llamó la atención por las banderas que colgaban: una de ellas era la de Argentina.

Se trataba de un restaurante italiano y uno que nos atendió era justamente, argentino; rosarino para más datos!

Después de esta jornada, llamamos a Rod y nos encontramos en un shopping donde Tita Baratita encontró un lugar de sumo agrado:

Todo a un dolar canadiense o más (pero no mucho más!)

Mañana sigo con el tour número 2! Gracias por pasar!