3 Días En Vancouver

En una librería en Vancouver.

Qué escribir sobre Vancouver?

Vienen a mi memoria los árboles y la mucha naturaleza, los parques nacionales y el color verde.

Pero cuando uno viene de un viaje largo, de muchos días de caminar y caminar y llega a la casa de amigos con auto, llueve y hace frío, qué pasa? Se desinfla. Descansa un poco más… o pasea más relajado.

Llegamos a la noche tarde provenientes de New York donde estuvimos unas horas y al siguiente día, como estaba bastante nublado, nuestros amigos decidieron llevarnos a pasear y mostrarnos el lado natural de Vancouver.

La impresión que tenés al ir por las carreteras y autopistas es que Vancouver tiene el equilibrio perfecto entre concreto y naturaleza pero que podés acceder fácilmente a los parques y paseos sólo si tenés auto.

Una vez que llegás a los parques, la vista que tenés desde ellos o de ellos por adentro, te deja sin aliento: Me maravilla ver tantos bosques de pinos, me imagino que en invierno salpicados de nieve se ven hermosos lo mismo.

El barrio donde viven nuestros amigos es de película, tan limpito y ordenadito, observad:

Casitas prolijitas.

El primer parque que visitamos se llama Burnaby Park desde donde teníamos esta vista:

Lindo.

Pero lo primero con lo que te encontrás es estos tótems, unas esculturas dedicadas a los ciudadanos de Burnaby por los ciudadanos de la ciudad hermana de Kushiro en Japón.

Los tótems.

Los animales que se ven son el oso, el búho y la orca que representan los dioses de la tribu Ainu.

La orca.

El oso.

El búho.

Después fuimos a otro parque llamado Belcarra National Park donde había una pequeña playa y a pesar de que el día no invitaba a bañarse porque estaba nublado aunque tampoco hacía mucho frío…

…se podía ver niños y familia chapoteando…

 O haciendo picnics! Qué parrilla!

Se pueden hacer unos trekkings interesantes.

Pero eso sí, te previenen de algo:

Cuidado con los osos.

En realidad, parece ser que hay osos pero de los negros, que son más pacíficos que los marrones aunque igualmente de gigantes.

Y para prevenir que estos animalotes se acerquen a buscar comida en los tachos de basura, hay unos contenedores muy ingeniosos.

Que tienen apariencia de tacho común.

Pero cuando ponés tu mano y apretás un botón que no ves, se abre. 

Así ningún oso puede meter su hocico para buscar comida.

Otros dos parques que visitamos Cypress Mountain y Whitcliff Park.

En el primero sólo subimos para ver una pista de ski que ahora está verde, pero que en invierno, obvio, hay nieve.

Ahí a la izquierda se nota la pista.

Y si no hay nieve, te la fabrican con esto.

Más allá del baño que visité, no vi otra cosa más interesante y el frío que hacía ahí arriba era insoportable!

En el siguiente parque caminamos un poco más, subimos a unas piedras pero no tenía el calzado apropiado así que mucho no pude explorar.

Ale y su amigo se subieron a esa piedrota.

Me olvidaba del Stanley Park!

Allí vimos un mapache!

Se acercó bastante a la gente, seguro estaba buscando comida.

Pero a mí me dió impresión, es muy grande y desconfío de un animalito con antifaz, me daba la sensación que en cualquier momento saltaba a mi cara…

Pero teníamos esta vista del puente Lion’s Gate.

Al otro día sí visitamos la ciudad de Vancouver. Con frío! Con humedad!

Tenía sólo ropa de verano y me abrigué con lo que pude por lo que la primera parte del día estuvimos caminando por unos shoppings para juntar un poco de calor.

Luego, cuando la lluvia amainó un poco, decidimos visitar un mercado, el Granville Island Public Market.

Ale tuvo la aventurera idea de llegar hasta él caminando por un puente.

Yo todo bien con los puentes, no sufro de vértigo pero el frío se fue al diablo de los sofocones que me dieron al tener que cruzar el puente a pie, un puente pegado a una autopistaaaaa!!

Oh, un cruce peatonal, qué alivio (!) Yo, mirando aterrada igual!

O sea, es caminar por una veredita pegada a una AUTOPISTA: Los autos te peinan, te pasan a toda velocidad, y para peor, pasar por encima de un río a la ALTURA que pasamos…

Yo me quería ir, quería volverme pero Ale me hizo ver que estábamos a mitad de camino y como pude, no fomenté este pánico pero, como dije, del frío me olvidé. Me vino la calor.

La vereda sin protección alguna.

Cuando llegamos a tierra firme, me vino el frío pero aliviada.

Me entendés por qué? Por ahí arriba pasamos!

Fuimos al mercado lindo.

Comimos allí y luego nos tomamos un barquito.

Otra forma de viajar es tomarte el Sky Train, un tren muy cómodo que va por arriba de la ciudad.

Para evitar el tránsito.

Pasamos también por el barrio gay.

Sobre Davie Street.

Y vimos edificios interesantes en todo Vancouver.

La villa olímpica de los Olímpicos de Invierno de 2010!

Esto ha sido todo sobre Vancouver. Hemos vuelto con jet lag, yo particularmente con dolor de cabeza que espero se me pase pero contentos de haber pasado unos cuantos días en el país lindo de Canadá! Les recomiendo ir!