Taste Of London 2012

  Pity y yo con los libros-souvenir de recetas! Y la bandera!

Ayer abrió oficialmente Taste Of London 2012 y releyendo la última vez que fui, en el 2009, me doy cuenta que aún conservo cierta dignidad: No pienso pagar una entrada de 40 libras para un evento donde una vez adentro, tenga que seguir gastando!

Por suerte Ale ganó dos entradas para ayer, para el slot de 12 a 16hs, porque a partir de las 17hs entraban otras personas hasta las 21hs.

Pero no pudo ir por el horario así que invité a Pity que aceptó encantada.

Lo bueno de estas entradas fue que incluían ciertos beneficios:

– Eran VIP (o sea que no hacías tanta cola y podías entrar a un sector VIP que creo que lo único que te daban era champagne o no sé qué)

– Te regalaban 20 coronas (la moneda que se usa ahí adentro, o sea cupones, bah) que equivalían a 10 libras.

– Te regalaban un libro de recetas.

– Ubicación primera fila para cualquier demostración de cocina de platos que quisiésemos ver.

A punto de entrar!

No bien entramos, los representantes del Perú nos recibieron con un ceviche picantito pero rico.

Así como ha venido siendo todos estos años, en esta exhibición están presentes los restaurantes más importantes de Londres, que ofrecen un menú fijo de entrada, principal y postre en pequeñas porciones así que podés degustar aquí y allá y terminás comiendo como un cerdito sin darte cuenta.

Aparte también hay muchos stands de bebidas, de productos regionales como aceites de oliva, panes, repostería, lo que te imagines!

Y una especie de escenario donde cada hora y media cocinaba algún chef mientras explicaba qué hacía.

Como había leído algo en el website para saber qué actividades había, también sabía que British Airways tenía un espacio gigante de dos pisos llamado el Height Cuisine donde iban a exhibir Taste of Britain, Taste of Moscow y Afternoon Tea with Twinings and The Dorchester.

Como yo tengo una tarjeta de voladora frecuente, pude entrar y pensé que iba a estar atiborrado de gente. Había gente, sí, pero no tanta y vi unos chefs dando vueltas y en eso se acerca y nos dice: “Vengan, pasen, suban que vamos a empezar la muestra”.

Pity y yo nos miramos sorprendidas y dijimos “Ok!” (nos habrá visto cara de hambrientas?) y subimos a la planta alta y, es de destacar, toda la gente que estaba allí, todos te recibían con una sonrisa y unos modales que te hacían sentir muy cómoda.

Muy cordiales y elegantes, la azafata bromeaba que ese era su uniforme oficial!

Nos sentamos en un lindo sector y el chef que nos invitó era, además del encargado de hacer la presentación, el Diseñador Manager de los platos que íbamos a comer.

Estábamos todos muy cómodos.

Yo pensé que eran unos canapés o cositas así…

Pues no. Era la comida de First Class en porciones pequeñas!

La entrada: Heritage tomato salad with Laverstoke farm mozzarella and basil dressing.

Tres tipos de tomates dulces y deliciosos con mozzarella y condimento de albahaca.

Plato principal: Herefordshire fillet of beef with new forest girolles, spinach tortellini and madiera sauce.

Una carne riquísima y tierna con una salsita de vino y unas verduritas cocinadas pero crocantes y un tortellini de espinaca al dente.

Postre: Chilled chocolate fondant.

El famoso “volcán de chocolate” pero de adentro salía una salsa de caramel levemente salado, delicioso! Lo de arriba son hilos de caramelo.

Todo muy lindo, delicioso, la calidad excelente, aplaudimos agradecidos y vimos que a la media hora empezaba Taste of Moscow. Nos apuntamos, como diría Pity, bajamos, nos regalaron una bolsa con panes adentro, esperamos la media hora, subimos y nos sentamos nuevamente!

El mismo chef presentando ahora el menú que se sirve cuando uno toma la ruta a Moscú.

Entrada: Smoked salmon tartare with Oscietra caviar, pickled cucumber and radish salad.

Tartare de salmón ahumado con caviar, unas tiras de pepino y “ensalada” de rabanitos.

Plato principal: Chicken Topaca with pickled vegetables salad and pont neuf potatoes.

Pollo con una ensalada picante, papas y vegetales.

El postre fue el mismo que el anterior así que con Pity dijimos “no, thank you.”

Al rato vino una especie de supervisor y amablemente nos preguntó si había algo malo con el postre, que no lo comíamos. Le aclaramos que no, que no era que estábamos disconformes sino que ya lo habíamos probado.

El chef decía que en las alturas, uno pierde un 30% del gusto por eso tienen que diseñar las salsas y la comida en general con sabores un poco más fuertes de lo habitual.

Los chefs explicando. Parecen una boy band!!!

La verdad es que la estábamos pasando genial! Y eso que no tomábamos el vino que nos servían, para la entrada blanco, para el principal tinto y para el postre uno muy dulce!

Bajamos y vimos que a las dos horas servían el té. Preguntamos si nos podíamos anotar. Pues sí.

En esas dos horas que faltaban recorrimos un poco la exhibición aunque se hizo un poco difícil porque llovía y paraba y volvía a llover, a cada rato!

Lo vimos a Michel Roux! Pity como loca “Michel! Michel!” y se acercó, pura sonrisa y Pity le dijo que era su “biggest fan” y que si se podía sacar una foto con él y dijo que sí!

Un divino! Pero yo no me animé a pedirle una foto…

Vimos un puesto del restaurant Gaucho… 
Pero bueno, ya habían pasado las dos horas, así que nos fuimos a tomar el té.

Preparada? Lista?

Lo lindo de esta degustación fueron los tés mismos. Los sandwiches y facturas estaban bien pero no eran wow, yo tuve la suerte de tomar el té en el Dorchester y nada que ver, pero bueno, la excusa era probar los nuevos sabores de Twinings y su nuevo packaging.

Sandwiches y dulces.

 Los sabores: Mint Humbug, Red Berry Fool, English Breakfast y Jasmine Pearls.

La verdad? Riquísimos pero el mejor, para mí fue el de menta porque verdaderamente tiene un aroma y sabor a menta que no sentís en ninguno al menos que lo hagas con las hojas frescas. Un excelente digestivo!

Cuando salimos de allí, nos dimos cuenta que ya se estaba cerrando todo para quienes teníamos la entrada hasta las 16hs así que buscamos el libro de recetas que teníamos incluido con la entrada y me gasté las 20 coronas en un platito que tiene como espinas sobre el cual frotás el ajo o el genjibre o chocolate o queso y se hace como una pastita.

Con un cepillito y pelador de ajo de regalo.

Así que cansadas de haber estado todo el día caminando… mentira! Comimos más de lo que anduvimos pero sí que estábamos cansadas: de hablar!, nos saludamos con Pity y cada una emprendió camino a su casa.

Y aquí les muestro lo que me traje de recuerdo:

Una cajita con dos muestras de cada sabor que degustamos.

Unos panes artesanales riquísimos que venían en la bolsa que nos dieron al principio.

Lástima que las 4 horas que estuvimos resultaron insuficientes para recorrerlo con más tiempo, pero la verdad, no me puedo quejar de esta experiencia gastronómica!

Volveré el año que viene?