La Una Y La Otra

Se podría decir que eran algo así como amigas mías. Las conocía desde hacía mucho y yo siempre fui un poco gris con respecto a las amistades: siempre traté de no enfrentarme con nadie; si una amiga que tuviera andaba con un mal día, miraba para otro lado y si me agredía, la dejaba de ver y listo.

Mucho no me calentaba tampoco porque yo he tenido más novios que amigas así que sola nunca andaba. O sea que tampoco me bancaba una amistad infeliz con tal de no estar sola.

Cuando estás en tus twenties, una ya está un poco más estable emocionalmente, tiene novio o pareja y suele salir con otras parejas. Los chicos y las chicas salen, van de vacaciones, se reúnen los fines de semana, etc.

Pero si son más de tres parejas, siempre hay un roce. Que una con la otra, que uno con el otro o que una con el otro. Que me mira, que me dijo, que me tiene envidia.

“Me tiene envidia”. Esa éra la frase de cabecera de dos chicas que yo veía seguido pero casi nunca juntas. Si estábamos juntas, todo era diversión. Si yo estaba con una o con la otra, todo lo que dijeran (criticaran, en realidad) de su némesis terminaba con un “porque me tiene envidia”.

Al quedar en el medio, escuchaba las dos campanas y siempre me preguntaba cómo las dos siendo tan distintas, pudieran tenerse envidia.

La una era racional, carrera de números.

La otra era bohemia, carrera artística.

La otra frase que solían usar, por separado, era “porque yo soy muy sincera y las cosas las digo tal cual son y si te gusta bien y si no, también”. Con eso, tenían carta blanca para decir las cosas más horrendas de los demás y a decir verdad, nunca ví que una o la otra fueran muy sinceras entre sí.

Por qué se veían seguido era otro misterio. Quizás los novios se habían hecho amigos. Quizás la una y la otra se necesitaban. Quién sabe. De todas formas, una amistad con integrantes así no es muy sana y termina cansando.

Tal vez porque maduraron o tal vez porque se hartaron, la una y la otra dejaron de verse. Y estuvo bien que así sea. Lo malo es cuando dos personas así siguen frecuentándose. No quisiera imaginarme si hay alguien así en la familia! Porque si sólo te une una amistad, podés cortarla y ya, pero cuando está entre tus familiares, cómo hacés!?

Tan distintas pero tan parecidas…

Este artículo, livianito pero interesante, me trajo estos recuerdos.