Contexto

Cuando vivía en Argentina mientras fui chica e incluso cuando ya era grande y profesora de inglés, tenía una visión muy republicana de la monarquía británica: unos individuos muy poco agraciados físicamente (salvo Diana, por supuesto) y una reina malvada que usaba sombreros ridículos.

Una de las cosas que aprendés con el tiempo y la experiencia es que no podés juzgar a las personas de acuerdo a tu historia personal y de acuerdo a tus principios. Imaginate querer juzgar a un pueblo entero.

Eso es lo que aprendés viviendo en otro país o simplemente viajando. Aprendés a respetar al otro, tratás de entenderlo y de entender su contexto. Entonces ves cosas cotidianas que no llegan a los noticieros de tu país.

Y vos acá ves otras cosas: Ves y leés sobre la monarquía desde muchas perspectivas y hay gente que no se lo pasa hablando de la reina y hay gente que es súper fanática y hay gente que se acuerda de la reina cuando hay algún acontecimiento y hay gente que no le va ni le viene.

La reina tendrá mala fama en muchos países (y es entendible que así lo sea) porque representa un pueblo que a lo largo de la historia de la humanidad se ha hecho odiar.

Pero si nos detenemos a meditar sobre lo que significa la reina, ves que es una mujer que representa al pueblo todo pero no al gobierno de turno: no puede dar opiniones personales ni políticas ni sobre ningún tema: hacerlo sería ponerse del lado de una porción de la población y ella representa a todo el país.

La reina es muy respetada, a pesar del 22% de la población que no está de acuerdo con la monarquía y ha sido una mujer que se dedicó por completo a hacer su trabajo que no es sólo firmar papeles y recibir flores: Por ejemplo, todas las semanas se reúne con el Primer Ministro quien la tiene al tanto de lo que sucede en el gobierno y ha vivido recluída desde que su papá fue coronado rey.

No ha tenido una educación formal pero fue preparada para el reinado. Por más que esté rodeada de lujos no puede darse otros que nosotros damos por descontado: de qué vale tener tantas joyas (que no le pertenecen en su totalidad) si no puede ir de shopping o caminar libremente por la calle.

Pero más allá de lo que cada uno pueda pensar sobre la monarquía o de esta reina en particular, por experiencia personal, habiendo vivido gran parte de mi vida en una república democrática como lo es Argentina y en una monarquía parlamentaria como la británica, no digo que un modelo es mejor que el otro: Cada uno es una genuina forma de expresión de la autodeterminación de un pueblo.