Agredir Por Agredir

Nunca reniego del mundo virtual porque gracias a él conocí a mi marido e hice amigos nuevos; escribo y me leen; encuentro información; estoy al día con lo que pasa en Argentina y hasta veo tele de allá…

El mundo virtual es para todos y es masivo: Hoy en día no necesitás ser un experto en redes ni en tecnología para acceder a un blog, a una cuenta en Twitter o a una cuenta en Facebook. Estos programas (o lo que sean) son cada vez más fáciles de usar y entonces te das cuenta que, de repente, tenés una voz y te escuchan. O que tenés protagonismo de alguna forma. Y es una caricia al ego.

Quién no se siente importante cuando te comentan un post? O cuando tenés un nuevo amigo en Facebook o alguien te responde un tweet?

Y por más que muchos digan que la realidad que uno muestra a través de un blog, un tweet, etc es un poco ficticia (muy raramente escribimos o mostramos lo que verdaderamente nos angustia o algún problema serio que tengamos), lo virtual suele desenmascarar a muchos y mostrarlos tal cual son. O poner en evidencia su peor costado.

Por ejemplo, cuando te dejan un comentario mala onda (por adjetivarlo de una manera suave).

Curiosamente, lo que te deja entrever un comentario así es una persona de una gran inocencia, hasta diría de mucha ingenuidad: Más allá de las palabras agresivas que pueda utilizar, cuando leo un comentario de esas características, no puedo dejar de sorprenderme de cuán candorosa es quien cree que comentando en un blog (una realidad virtual) va a cambiarte algo, va a lastimarte o hacerte trenzar en una discusión.

Más sorprendente es, aún, que comentan enojados!

Personalmente, como creo que le pasa a toda persona más o menos normal, no me agrada que alguien me escriba algo agresivo. Yo soy calentona, una tana siciliana a quien ni lo bueno ni lo malo, le es indiferente. Pero cuánto dura la calentura que te pueda provocar un comentario así?

Lo que verdaderamente me provoca es un sinsabor, cierta desazón al no poder comprender cómo hay gente que prefiere perder su tiempo en leer un blog que le desagrada y clickear en “Comentarios”; esperar a que se abra la ventana; escribir; clickear “Publicar comentario” y cerrar la ventana; seguir surfeando la net  y luego volver al blog a hacer las mismas acciones anteriores para ver si publicaron lo que escribió y leer qué le contestaron y para volver a dejar otro comentario; y así ad infinitum…

No es más sano evitar lo que no te gusta? Quién gasta su precioso tiempo en leer algo que deplora? Únicamente una persona que necesita sentirse protagonista y no sabe cómo hacerlo sanamente o en forma creativa; alguien que quiere hacerse notar como sea y, de esta forma, alimentar su ego.

Mi teoría es que esta clase de persona te quiere hacer cargo de cierta frustración personal porque vos, con lo que escribís o mostrás, sos el disparador de eso que la tiene mal, su propia realidad (no virtual) que la abruma y terminás siendo un espejo que muestra lo que quiere y no puede.

Y te ataca porque está convencida (tan inocente y tan ingenua!) que no puede hacer nada para cambiar su propia vida, cuando tendría que entender que cada uno es artífice de su propio destino.