4 Días En La Isla de Jersey

Estuvimos 4 días en la isla de Jersey que forma parte del archipiélago de las Channel Islands junto con Guernsey y otras islitas más que apenas están habitadas.

A pesar de estar muy cerquita de Normandía, Francia, Jersey se considera independiente aunque reconoce relaciones especiales con la corona británica. Tienen una moneda que también se llama pound y los billetes tienen la imagen de la reina y te aceptan el dinero que llevás desde el Reino Unido.

Se habla un dialecto (el jèrriais) pero los carteles están en inglés aunque los nombres de las calles están en francés.

Jersey se caracteriza por tener un clima benévolo y por las vacas de raza Jersey, unas marroncitas muy lindas y  la leche y subproductos tienen mucho sabor. También hay una variedad de papas llamadas Jersey y son cremosas y deliciosas.

Es una isla que invita al trekking y de eso hicimos bastante el segundo día que por suerte estuvo soleado. El primer día estuvo bastante nublado y a pesar de la media hora de viaje en avión, yo estaba un poquito cansada, demasiado relajada como para salir a caminar con viento. Así que anduvimos dando vueltas por ahí y organizándonos con lo que haríamos al día siguiente.

Lo que nos maravilló desde que llegamos fue observar casas tan grandes en terrenos tan grandes.

Jersey es una isla casi tax-free, no hay impuestos a las ganancias y apenas un 5% de IVA y muchos jubilados con plata deciden irse a vivir allí. Es un muy importante centro off-shore.

Comenzamos, pues, al segundo día, sacando una foto en la Liberation Square, a un monumento que se erigió en 1995 para conmemorar el fin de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

 Liberation Square.

Se veía que el día iba a estar muy lindo así que fuimos al Centro de Información Turística, compramos un pase de 3 días para andar en colectivo y decidimos visitar un castillo y luego hacer trekking, guiados por un mapa.

El castillo que visitamos es Mont Orgueil, un castillo construido en el siglo XIII y que está allí allí arriba desde donde se tiene una vista magnífica del mar, de las casas, de las colinas y de los barcos.

En la punta de aquel cerro…

Sabíamos que la marea suele oscilar bastante en Jersey. Sube y baja tal vez dos veces en el día (o más, no lo sé bien) pero en todos lados hay guías con las horas en que la marea sube porque baja tanto que uno puede caminar sobre la playa sin problemas. Pero una vez que empieza  a subir… hay que salir corriendo!

Cuando nos bajamos del colectivo, vimos que la marea estaba bastante retirada.

 Marea baja.

Y subimos al castillo y lo recorrimos muchísimo porque es muy grande y didáctico y tiene muchos recovecos y hasta una capilla medieval. 

 Un sector de la capilla.

También jugamos un poco!

 

 

 Socorroooo!!! 😀

 Pero no parábamos de sacar fotos desde arriba!

La vista desde el castillo.

 
Parte del castillo y de los jardines. Y de la playa y las casas.
Cuando nos cansamos de recorrer el castillo y ya estábamos hartos de tanto viento, decidimos comenzar el trekking. El trekking fue bordeando la costa, caminando por las piedras, e incluso por las rutas tan angostas que hay. Pero los conductores nos dejaban el paso o ellos frenaban, la verdad es que no temíamos.
Bordeando la costa.
 

Y las rutas angostas.
Cómo temerle a conductores que frenan cuando un ganso se queda parado sobre la ruta… Y cuando digo ganso, quiero decir ganso!

 
No tocaba bocina! Esperó hasta que el animalejo se vaya!

 
Es que están prevenidos…

Como escribí más arriba, nos sorprendió ver tantas cottages, tantas casas grandes en terrenos amplios donde se sembraba y/ criaban animales.

 Hermosas casas!
 Fíjense en esta foto, no me digan que no es de cuento!
 
Animalitos sueltos.
 El trekking nos llevó toda la tarde y fue un recorrido en círculo, por lo que terminamos en el mismo lugar que empezamos. Cuando bajaba la tarde, pudimos sacar una foto del castillo desde otra perspectiva.

 
Fíjense que ya la marea estaba alta.

Al otro día todo fue llovizna y cielo nublado. Salimos a caminar igual, esta vez decidimos visitar otro castillo, el St. Helier.
A este castillo se accede caminando si la marea está baja, como la mañana en que lo visitamos. Si no, a bordo de un pequeño bote.

 Marea baja, no?
Seguimos este camino hasta el castillo.

El castillo más bien estaba como abandonado, daba esa impresión. No se pudo visitar por dentro y creo que se usa para otro tipo de actividades.
Vimos un bunker nazi, de los tantos muchos que hay por toda la isla.

Un día nublado, con llovizna… Habíamos desayunado bien y pasamos todo el mediodía y parte de la tarde caminando y chupando frío… Qué se puede hacer?

 A tomar el té!
Lo mejor es que la crema para los scones estaba hecha con leche de vaca Jersey así que estuvo todo más que delicioso!
Al otro día, nuestro último en la isla, fuimos a ver el faro Corbière, construido en 1874, el primer faro construido de concreto y no de piedra.

Sacamos muchas fotos pero antes…

 
Paré a tomarme un helado hecho con leche jersey. Ñam!

 Se podía acceder por este camino pero claro… mientras hubiera marea baja…

Nosotros preferimos sacarlo a la distancia, no teníamos tanto tiempo!

Y otro bunker!

Al rato nos tomamos el colectivo para volver al hotel, buscar nuestras valijas y volver a casa.

Nos gustó mucho, descansamos bastante y nos hubiese encantado hacer más trekking con sol. Rescatamos que por lo menos un día fue hermoso y lo aprovechamos bien!