Comprar en Londres

Siempre digo que acá la gente se queja de lo mismo que se queja la gente de todo el mundo, sólo que para quienes cambiamos de país de grandes, podemos comparar y a veces acá se quejan de cosas que si supieran cómo son en otros países, se callarían…

Como les conté en este post, la atención al cliente acá es muy importante y todo el mundo se trata con respeto. El empleado puede ser un chico muy joven, de mediana edad o grande, que el fin de semana se emborracha o que tiene mal carácter o es mala persona pero a la hora de ser empleado, se olvida de todo, hace su trabajo y te trata con respeto y diligencia.

Porque una parte importante del trabajo de atención al cliente es el respeto y es esencial. Y lo más lindo es que todo es con una sonrisa.

Yo estoy acostumbrada a la forma británica de esbozar una sonrisita por cualquier cosa: si iniciás una conversación, si vas a algún lado a preguntar algo, si te chocás con alguien y cruzás miradas… Y parezco tonta en Buenos Aires, sonriendo en esas mismas circunstancias pero en otro contexto!

(Please, no quiero dar la imagen con esto último de que en Buenos Aires nadie sonríe! La gente es muy cordial pero hay excepciones como en todos lados).

Supongamos que, en Londres, vamos a un shopping o una calle importante con muchos negocios. Los negocios acá son muy grandes y te diría que en el 99% la ropa y/ o productos están exhibidos de modo que vos puedas tocarlos, probártelos, sacarlos de la percha, etc. Es muy raro que ande un empleado atrás tuyo preguntándote si te vas a probar eso que estás mirando, si necesitás algo, si te puede ayudar…

Sí pasa que no bien entrás a un negocio , es muy posible que se te acerque un empleado a preguntarte si te puede ayudar en algo y si decís que no, gracias, que estás mirando, se van enseguida. Y no vuelven más!

Vos entonces mirás todo, como hay muchos espejos te podés acercar la ropa a vos y fijarte cómo te queda o si no, como hacen muchos, si es algo para probar que no requiera que te bajes los pantalones o quedes en corpiño adelante de todos, te lo probás ahí mismo, sin entrar al probador. Lo mismo con los zapatos, están ahí exhibidos y vos agarrás uno, te lo probás y ya.

Si necesitaras algún otro talle u otro color que no veas allí, podés entonces preguntarle al empleado si hay eso que buscás y si hay, te lo traen, obvio, si no, te dicen que no y vos seguís mirando o probando.

Si ya elegiste algo que te gustó y te lo querés llevar, vas al mostrador y se sucede un diálogo donde abundan los thank you. Si tuviera que traducirte literalmente un diálogo típico, sería así:

– Hola. Podría tener esta remera, por favor? (Mientras se la das). Gracias.

– Sí, por supuesto. Gracias (la recibe)… Esto sería £10, por favor.

– Aquí tiene (le das, por ejemplo, la tarjeta). Gracias.

– (Recibe la tarjeta) Gracias. Por favor, ingrese su número PIN. Gracias. (Te da el aparatito para que pongas tu número clave)

– (Ponés el número clave y se lo das) Gracias.

– Gracias. (Recibe el aparatito). Aquí tiene su recibo. Gracias.

– (Recibís el papelito) Gracias. Chau! (Sonrisa)

– Chau! (Sonrisa)

Es así!!!! Y cuando a veces acompaño a comprar a alguna amiga o amigo que están de paseo, yo bajito, mientras están con el vendedor o vendedora, les digo: “Decí gracias” porque viviendo acá te das cuenta que si no lo decís gracias cuando recibís algo, el silencio indica que estás molesta.

Al principio te parece medio ridículo pero te acostumbrás enseguida porque agradecer, aunque más no sea en estas circunstancias tan simples y cotidianas, te hace sentir bien.