What’s Your Name?

Mi soya latte delator.

Como se sabe (y es cierto) la gente aquí es muy reservada con respecto a contar cosas de su vida y a preguntarte cosas de tu vida. Debe de haber excepciones pero yo todavía no me la/lo crucé.

De todas formas, si alguien te pregunta algo que vos no querés responder, decís: “Perdón, pero prefiero no responder / revelarlo, etc.” y se termina ahí.

Creo que me estoy adaptando a esto porque cada vez que vuelvo a Argentina me sorprendo de la clase y cantidad de preguntas que me hacen sobre mi vida que ya no estoy acostumbrada a responder! Me siento en un interrogatorio! Pero claro, muchos que preguntan son familia o amigos, así que trato de no sentirme incómoda y veo qué y cómo lo digo. También me desacostumbré a hablar de mí.

(Debe ser por eso que escribo tanto acá!!!)

Por eso me llamó la atención que desde el 14 de marzo, en Starbucks te preguntan tu nombre, lo escriben sobre el vaso y te llaman luego para retirar tu bebida. Hasta ahora te llamaban diciendo a viva voz lo que pediste.

Esta práctica la experimenté por primera vez en Starbucks Argentina y me pareció simpático y miraba sorprendida cómo sin ningún atisbo de incomodidad, todos decían su nombre en voz alta!

Quisiera que entendieran por qué me sorprendía: lo veía como dar DEMASIADA información. Tu nombre. Tu nombre es tu nombre y no tenés que andar ventilándolo delante de extraños… Sí, se ve que me adapté. Pero no lo critico, repito que me parecía simpático y otra muestra de qué tan abiertos y francos podemos ser los argentinos…

Así que ahora los británicos tendrán que abrirse un poquito más… o mentir! Para festejar este acontecimiento, Starbuks regalaba hasta el mediodía un Latte, el tamaño tall, el más chico que de chico no tiene nada.

Fui a uno que está cerca de mi trabajo, hice cola (no tanta como imaginé) y por la espera me regalaron tres cupones con descuento. Cuando llegué al mostrador, les confieso que sentía cierto pudor al escuchar a todo el mundo revelar su nombre y la gente lo decía bajito… Y vos veías cómo lo escribían o escuchabas al empleado pedir que lo deletree… Incomodidaddddddd!!!

Cuando me tocó a mí, se ve que yo también hablaba bajito porque me preguntaron dos veces y me pidieron que lo deletree. Y me regalaron otros tres cupones!

No sé si realmente esta costumbre va a “pegar”. Mmmmmm… Por lo pronto, ayer 15, cuando volví a comprarme un latte con el 50% de descuento, los empleados te pedían el nombre pero en la mayoría de los casos, para darte la bebida decían qué era. Se ve que ellos también se tienen que acostumbrar a llamar a un extraño por su nombre!