Haya Paz

Monumento a Los Caídos en Malvinas, Plaza San Martín, Buenos Aires.

Es muy temprano a la mañana, todavía no fui a trabajar y todavía no leí los diarios de Argentina. Estoy procrastinando. No sé, no me animo aunque estimo que no será nada grave.

Qué se yo.

Es una situación difícil. Soy argentina y vivo en Inglaterra. Para algunos, es lindo (para mí lo es), para otros soy una traidora o algo parecido aunque yo no traicioné nada ni a nadie.

A mí no me hablan ni me preguntan de Malvinas si se enteran que soy de Argentina; tal vez porque el tema hasta estos últimos días no estaba tan en el tapete, pero para algunas personas (para la mayoría, me parece) escuchar sobre Malvinas es como escuchar algo sobre Gibraltar. Nada nuevo, nada que les conmueva. Capaz que escucharon que está William allá pero nada más.

Por supuesto que hay gente que opina, que ha sido o es combatiente, que no está de acuerdo con esto o aquello, que se informa, etc. Pero uno acá no anda vociferando sus ideas políticas al menos que la conversación lo amerite o se haya dado un debate.

Yo hablo de Malvinas si salta el tema y según con quién. Con el único que hablo francamente es con mi amigo Jonathan que es militar, sabe de lo suyo, tiene su postura, yo la mía pero eso no significa que nos odiemos ni que no podamos debatir.

(Les cuento que es posible debatir este tema con un inglés y no terminar peleando, eh)

Aunque por mi parte, estoy convencida de que pertenecen a nuestro país pero no ando buscando pelea. Escucho a los que saben y leo y tengo mis convicciones.

Una vez, en una reunión, hablando amablemente con una persona, él sacó el tema Malvinas. Yo lo escuché, no fue un discurso aleccionador de su parte, sólo dio su punto de vista pero me pareció un poco fuera de lugar. Me sentí incómoda, no quería trenzarme en un debate. Cada cual con su manera de pensar.

No considero hacer patria debatiendo este tema con gente que no conozco.

Una sola vez me pasó algo feúcho. Había hecho un pedido al supermercado y el chico que trajo la mercadería, un grandote pelado, me preguntó de dónde era. Cuando le dije “Argentina” empezó a hablar de Malvinas y, creo que como defensa propia, ni le presté atención ni quise escucharlo. Mientras guardaba las cosas, miraba para otro lado. Lo ignoré.

Lo dejé pasar.

Yo hablo de Malvinas en Argentina. Ahí sí, hablo, debato, escucho. Pero a muchos, más que nada, les interesa cómo se ve el tema acá.

Para serte sincera, por la evidencia en la tele, sólo en estos últimos días se ven más titulares pero no más que los que hay cotidianamente sobre Afghanistán, donde sí están en guerra. Y la evidencia en la calle… pues nada.