Volver Al Pasado

Hoy volví de Argentina, tras haber pasado allí 14 días exactos. Poco tiempo para acortar tanta distancia pero por lo pronto pude estos días.

Vengo contenta de ver a mi mamá, a mis sobrinos, a mi hermana, a los vecinos, a los amigos, en fin, por suerte esta vez fue una estadía sin sobresaltos.

Pero también fue una estadía distinta con respecto a otras veces porque más que nunca esta vez yo sentí que volví al pasado.

En otras oportunidades lo que me pasaba era que imaginaba cómo hubiera sido mi vida de haberme quedado a vivir allí, según el contexto de ese momento, según cómo estaban las amigas de mi edad, según lo que veía en la tele (sí, podés creer! Porque la tele, sobre todo las propagandas, te muestran la vida cotidiana aunque muchas veces una ideal vida cotidiana, eso sí)

Esta vez mi mente no volaba imaginando lo que hubiera sido sino recordando lo que ha sido. Los disparadores podían ser un ruido en mi casa (el ruido de las patas de la silla, el ruido de la cama cuando me levantaba, el ruido de las puertas que se cierran, etc) y lo que veía (cierto rincón, cierto objeto, cierta persona, cierta calle).

Hay una calle en particular que tiene una cantidad de negocios y de casas de barrio que caminé y cada metro me remitía a cierto episodio en mi vida pasada:

– Acá vivían esos chicos que estudiaban inglés conmigo, con esos dientes tan Kennedy;

– Acá vivía Gustavo, mi compañero de primaria que un día de febrero, mientras hablaba con otros chicos, salió de su casa con un balde lleno de agua y me empapó (De la bronca me metí en el baño de su casa y a los gritos le dije que si no me daba una remera para taparte todo lo que se me “notaba” no salía más. Me alcanzó una y jamás se la devolví!)

– Acá venía a comprar el pan con mami y mi hermana y la panadera, en una época muy mala que pasamos, nos regalaba facturas del día anterior que recalentábamos para nuestra merienda.

– Acá estaba el almacén de los padres de Miriam, donde comprábamos todo, en la época donde no existían tantos supermercados. (Ahora es un kiosco, qué tristeza!)

Y así todo el tiempo. Donde fuera o con quien me encontrara. Fue todo nostalgia.

Pero también hubo mucho descubrimiento. Además de encontrarme con dos de mis compañeras de la secundaria (sorry chicas, me olvidé de sacarnos fotos!) me encontré con dos compañeras de la primaria! Qué flash! Desde 1982 que no las veía! Nos divertimos como si nos hubiésemos visto seguido todos estos años!

Con Marisa, mi compañera de banco de 5to. grado y Laura.

Mirando fotos de la primaria!

Al otro día apareció Claudia, que no pudo llegar a la cita pero buscó mi casa y nos dimos el gusto de sacarnos una foto también!

Con Claudia!

Y como siempre, me encontré con el divino de Gonzalo. Qué sabor a poco, nos hubiese gustado tener más tiempo para charlar pero sólo pude ir al centro ese día.

Gonzalo amoroso.

Sólo salí la segunda semana. Es que la primera fue terrible para mi cuerpecito lleno de invierno. El primer sábado lo pasé en cama, creo que tuve un golpe de calor por la descompostura que tenía y lo débil que me sentía. Menos mal que la semana siguiente el tiempo refrescó.

Así que aquí estoy de vuelta en Londres, en mi ciudad, en mi hogar, con mi marido, con mis cosas, en mi contexto, con mi presente.

Dejé mi pasado y mis queridos seres en Argentina. Me traje el corazón lleno de cariño y amor…

Y es bueno volver.

Tu Amigo Fiel

Algo que me llamó la atención desde un principio cuando vine a vivir a Londres fue encontrarme con perros en lugares a los que no estaba acostumbrada a encontrarlos: en el colectivo, el subte, el pub…

Hay pubs donde no se pueden entrar con perros salvo aquellos que sean perros-guía. Pero en la mayoría se puede. En los shoppings son permitidos los perros-guía únicamente.

Me pone un poco incómoda cuando veo los perros sentados en el piso del colectivo, por ejemplo. No los trasladan en esas valijas típicas, entran con correa y caminando. Y me incomoda verlos porque, para mí, el perro sufre.

Una vez escuché decir a un veterinario que los perros sacan la cabeza por afuera del auto porque se marean o descomponen.

Y me pasó en un par de oportunidades, estando viajando en colectivo, ver a perritos quejarse o aullar un poquito y luego descomponerse.

Generalmente, se echan y quedan con su cabecita sobre sus patitas y una expresión de tristeza en los ojos. Me parece cruel.

Hace unas semanas, vimos estos dos cachos de perro en el subte.


Esto ya me parece anti higiénico. Un asco. Menos mal que estaba bien lejos de olerles el aliento.

Y no sé si será muy seguro para los perros ya que estaba todo el mundo tocándolos y menos mal que eran mansos. Pero creo que semejantes animales tendrían que tener bozal.

Soy muy paranoica con respecto a los perros grandes. Soy de la idea de que el dueño le tiene que poner bozal a su perro así lo saque solamente a hacer sus necesidades. “Ay, pero es re bueno, no hace nada!” A vos no te hace nada! Qué sabés si el perro no olfatea que le tengo miedo (Ah, sí, por qué? No puedo no tenerle miedo a un perro? ) y me ataca? O se asusta él y me ataca?

Por lo pronto, la nariz fría de un perro humedeciéndome los pies o husmeando mi generoso derrière no me causa ninguna gracia. Tocar un perro tampoco al menos que sepa que está recién bañado.

Sin embargo, antes yo no era así. A mí me encantaban los perros. Pero desde que tengo gata estable, hace 18 años, me desacostumbré a ellos.

De todas formas, más allá de lo que piense con respecto a los canes, me cayó simpático encontrarme lo siguiente a la entrada de un pub:

Un canastito con una toalla húmeda para limpiarle las patitas a tu perro antes de entrar.

Parezco Mi Viejo

“Cada día canta mejor.

Niños, si ustedes creen que mamá y papá les hacen pasar vergüenza delante de vuestros amigos con sus comentarios y puntos de vista sobre cualquier cosa o les parece que lo que ellos piensan u opinan son ridiculeces, no se amarguen en balde: ustedes dirán lo mismo cuando tengan la edad de ellos.

El otro día, viendo el recitar de Elvis, mi favorito, el 1968 Comeback Special, yo extasiada y feliz me escuchaba decir: “Escuchá, fijate, cómo canta!” “No, no puede ser… O sea, como él, un cantante así, es único…” “Mirá, hasta para hoy en día el tipo es actual…”

Y blah blah blah…

Me dí cuenta que estaba repitiendo casi con las mismas palabras lo que mi viejo decía cada vez que escuchaba a Carlos Gardel.

“Ufaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!” Pensaba cada vez que él se deshacía en elogios para con su ídolo. No entendía a lo que él se refería, no quería intender ni me interesaba pero pasé toda mi vida con mi padre escuchándolo hablar de Carlitos y encima en tiempo presente!

Como hago yo cada vez que hablo de Elvis!

Lo que me lleva a declarar lo más objetivamente posible, que es inevitable parecerte a tus viejos cuando llegás a la adultez. No solamente en lo que se refiera a hablar de tu ídolo.

Yo me quejo de las mismas cosas que se quejaba mi viejo, comprendo el por qué de su malestar con ciertos temas porque son esos mismos temas los que genuinamente me molestan también.

Ahora sí comprendo por qué le parecían ridículas ciertas cosas, actitudes y / o personas o personajes porque a mí me generan la misma reacción.

Me está pasando mucho últimamente. Porque sucede algo y pienso o digo mi opinión al respecto y es como si tuviera a mi viejo al lado diciéndolo y yo lo estuviera escuchando…

Te pasa a vos también?

Evento Y Chocolates

Inesperadamente, hace unas semanas llegó a mi casilla de email una invitación de la gente de ZChocolat.

Hace mucho tiempo que yo estaba en la lista de contactos de esta empresa porque, creo recordar, yo una vez hace miles de años, solicité un catálogo. Desde entonces, recibía periódicos emails contándome de sus novedades.

Claro que una invitación a un evento donde se degustarán chocolates es todo un acontecimiento! Y, además, tener la posibilidad de llevar cuatro invitados… no es para desaprovechar ciertamente!

La cita era en el Waldorf Hilton desde las 6pm hasta las 10pm. Invité a Pity, a unos amigos y a mi primo Sergio. Llegamos puntualísimos y se notó!

Fuimos primerísimos! Mejor!

En un principio, cuando leí que se trataba de una cata de chocolates, imaginé que seríamos un pequeño grupo o varios grupos, quienes nos sentaríamos a degustar chocolates y la empresa a contarnos de qué se trataban, el por qué de este evento, etc.

Pues nada de eso. Llegamos y muchas de las promotoras, que apenas hablaban inglés (francés era su otra lengua) nos dieron un pequeño libro con cada bombón catalogado con un número y una muy completa descripción del mismo.

Los catálogos.

Sobre cada mesa había dos variedades con la correspondiente explicación, muy completa por cierto.

Según lo que leyeras y si te apetecía, lo probabas, así, libremente, vos con tu manito agarrando un bombón. Las veces que quieras. El Paraíso.

Los bombones son numerados porque todos tienen la misma forma salvo las trufas, que son bien redonditas. Acá tienen el catálogo online.

El sabor? Sublime! Son buenos en serio! Uno de mis favoritos fue el relleno con lavanda. Había decidido empezar con los de chocolate semi amargo y seguir con alguno de chocolate con leche y terminar con el chocolate blanco… Pero no pude!

Constantemente los mozos traían y traían chocolates y jamás vi un plato vacío!

Por entre un biombo, saqué una foto de donde tenían los bombones todos prolijamente guardados.

Entre bombón y bombón yo tomaba un sorbo de agua sin gas para limpiar el paladar. Habré degustado unos cinco que decidí probar una de las trufas de chocolate semi amargo cubiertas con cacao en polvo.

Deliciosas, obvio pero… no pude probar más!

Y no es que me haya caído mal, no pude más! Se ve que mi límite son 6 bombones y ya!

Entonces me senté a charlar!

Mis invitados tuvieron mejor resistencia que yo, cada tanto se levantaban y probaban uno o dos y volvían. Fue bastante concurrido y nos habremos ido a las 2 horas y seguía habiendo gente.

La estrella del evento fue la presentación de un corazón de chocolate relleno de praline de avellanas con trocitos de avellanas.

Corazones. Eran enormes!

Yo pensaba que el corazón era hueco, pero no.

Y te lo daban a probar de a pedacitos que cortaban o te cortabas vos.

Todos coincidimos que fue uno de los chocolates más deliciosos que habíamos probado… en nuestras vidas! No les puedo explicar lo delicioso!

Lo que noté siempre es que los bombones de ZChocolat no vienen con las típicas cajas de cartón doradas… No… Estos chocolates se venden en monas cajas de madera, envueltos en su correspondiente bolsita de paño y empaquetadas con papel y selladas con lacre!

Ejemplo de cajas.

Otros ejemplos.

Los precios estaban allí pero en este evento no se vendía nada. Sólo se ofrecían los bombones para degustar.

Empaquetados.

La pasamos genial!

Petersham Nurseries


Cómo describir este lugar?

Es lindo, sí. Petersham Nurseries es un gran vivero, donde se plantan y venden flores, árboles frutales, hierbas, vegetales, lo que sea y además cuenta con una cafetería que es, en realidad, un restaurant y también hay un salón de té.

Es un lugar muy visitado. Este vivero fue comprado por unos hermanos de apellido Boglione para que no fuera loteado y vendido. Lo reabrieron en 2004 y, para algunos, se ha convertido en un lindo lugar para pasear y comer algo rico.

Entrada al restaurant.

El restaurant ha ganado una estrella Michellin y el menú está diseñado por una chef muy famosa llamada Skye Gyngell. El menú varía porque se realiza, según se dice, con lo que se produce en ese lugar.

Todo es orgánico, moderno, de apariencia pobre pero con precios de millonario: el famoso estilo shabby chic.

Shabby en inglés significa gastado, raído y está muy de moda, parece, estilar lugares, vestimenta y ambientes con ese dejo campestre, entre descuidado y un poco desprolijo, todo decorado con objetos viejos, usados, que han sido reciclados (o sea, rescatados de la calle o de un tacho de basura) y que de querer comprarlos, te los cobran como si hubieran sido recién producidos por un diseñador afamado.

Por ejemplo, esta taza con la que seguro te sacás un reprobado en una clase de cerámica.

Pregunta: Cuánto creés que cuesta?

Respuesta: 6o libras!

No es mi estilo, pero en realidad, nada es mi estilo porque soy cero decoración, cero ambientación pero también cero tonta. No pago una fortuna por una silla torcida, despintada y oxidada.

Una silla frágil y vieja a alrededor de £50…

(Tal vez el número 50 no parece mucha plata pero sí lo es, cuando una silla nueva se consigue por muchísimo menos!)

Todo, pero absolutamente todo lo que ves en Petersham Nurseries está a la venta. Todo objeto tiene un sticker con el precio.

Una sección del restaurant que se dedica a vender objetos.

Fuimos con Pity, aquella vez que paseamos por Richmond. Entramos y miramos, sacamos fotos, curioseamos pero no me convencía comer allí.

Con respecto a los platos, está bien que tiene buena fama y los precios son un poco caros (£7 libras una sopa!) pero yo pagaría un precio alto por un menú bueno pero en un lugar donde el piso no sea de tierra!

Sea en el restaurant o el salón de té, el piso es de tierra y los mozos andan con botas de lluvia. No me parece muy higiénico que digamos.

La cafetería o restaurant.

Si ves las fotos, todo parece bonito porque comés rodeado de vegetación pero lo que no se aprecia en las fotos es el aroma. No me gusta comer con aromas, olores. No son desagradables pero a mí los olores, intensos o suaves pero que se sientan, atentan contra mi disfrute de la comida.

Aparte a mí me gusta hacer sobremesa, charlar tranquilos después de comer, sin prisa un domingo… Es difícil sentirse cómodo sobre esas sillas de chapa tan débiles!

No, Pity, yo tampoco lo puedo creer!

Así que en nuestro caso, la experiencia de ir a Petersham Nurseries fue algo para contar, no para probar. Preferimos salir de allí y almorzar en un pub cercano, donde el piso era de madera y todo alrededor estaba limpio y prolijo.

Bolsas Nada Más

Retomando aquel post sobre qué comprar como souvenirs, agrego este sobre las bolsas.

Hacen ya varios años que los supermercados, sobre todo, venden diferentes tipos de bolsas ecológicas. Las venden a muy bajo precio y son una muy buena alternativa para llevarse de regalo: Muchas tienen el logo del supermercado y todo el tiempo están diseñando nuevas.

Tita te cuenta que los precios van desde 40 centavos a £2.50 y convienen realmente porque además de ser más baratas que la mayoría de los Big Ben de yeso que se pueden romper en el bolso de viaje, las bolsas se achatan, se doblan, no ocupan lugar ni pesan nada!

Otras ventaja es que las de yute, por ejemplo, son muy resistentes, duran un montón!

Esta es una de los últimos diseños de Tesco, a £1.25.

Además, son de un tamaño importante. Quienes sean profesoras, las amarán! Tienen el alto y ancho perfecto para llevar las carpetas!

Las que les muestro abajo son del supermercado Tesco. La azul es de plástico reciclado o algo así y la grande es de algodón Fairtrade. No les puedo describir LA CANTIDAD de cosas que entran en cada una!

La azul está a £0.40 y la de algodón a £2.25.

Esta es de Marks & Spencer. Es enoooormeeee. Creo que estaba a £2.50

Esta de aquí abajo hace añares que la tenemos! La usamos para poner papel y plástico y luego lo llevamos a reciclar.

Del supermercado ASDA.

Pero notarán cuando vengan aquí que no sólo los supermercados venden este tipo de bolsas.

Si visitan algún castillo o palacio, es muy posible que encuentren estas bolsas también.

Esta tan linda es de Hampton Court a £1.

Tita pregunta: ustedes comprarían estas bolsas como souvenir para regalar y/o regalarse?

Lo Tuvo Todo

Todos estos días, en los cuales te enterás de algo nuevo sobre la muerte de Whitney Houston, constantemente se muestran fotos de su “involución”, de cómo pasó de ser una chica de cara angelical a una mujer madura pero avejentada de tanto vicio.

Quién no quería ser como ella cuando recién empezó su carrera? Flaca, alta, con una voz increíble, simpática, una sonrisa perfecta, unas cuerdas vocales únicas.

Whitney lo tuvo todo y lo perdió todo. Ganó y perdió millones. Pero además perdió la voz, que le daba identidad, por haber fumado tanto crack. Ya nunca pudo ser como era cuando quiso retomar su carrera.

Personalmente, la descubrí en 1987 con su hit I Wanna Dance With Somebody, que era un plomazo, lo pasaban a cada rato y me recuerda a Bariloche, a nuestro viaje de egresadas.

Sinceramente, sus canciones no me terminaban de convencer, era un pop demasiado artificial aunque en vivo cantara otras cosas. Rescato The Greatest Love Of All, por la letra y el video que me emociona y la de El Guardaespaldas me tiene harta.

Algo que me llamó la atención una vez, al leer la información técnica de un CD de ella (tengo la manía de leerme hasta el último renglón de la letra chica) fue que en sus agradecimientos, constantemente aludía a Jesus Christ o Christ The Lord.

Me sorprendió que fuera tan devota y ahora me entero que ella empezó cantando en una iglesia con su mamá.

Dudo que fuera tan devota. A lo mejor era todo una pantalla. No sé, es raro ver que una persona tan creyente cayera tan bajo y que se haya rehúsado a recibir ayuda para estar mejor.

Uno tiene la imagen de que una persona con convicciones religiosas ni se arrima a las drogas o a gente que pueda ser una mala influencia.

Es cuando pasan estas tragedias que te preguntás si realmente todo lo que te venden de los celebrities, es real.

Cuando se mueren, te enterás de sus miserias más privadas. Y sentís que cada vez estás más cerca del fin de la inocencia.

Algo Tan Cotidiano


Una manía que tengo cuando me siento a comer es que siempre debo tener una servilleta a mano, no importa que sea de papel o de algodón o de hilo o lino (qué lindas son!) o del material que sea pero para todos los días, prefiero la comidad de las de papel.

Compro y uso servilletas de papel. No me gusta poner el rollo de cocina en la mesa para ir cortando pedacitos. Lo hago cuando no me queda otra, cuando se me terminaron las servilletas.

Algo que no podía encontrar por ningún lado cuando me vine a vivir aquí fue un servilletero. Buscaba infructosamente sin resultados.

Qué manera de describir esta hazaña! Como si no tener servilletero fuera un drama… pues sí lo era para mí!

Por eso en mi primera oportunidad de volver a Argentina, me compré uno y lo tengo desde entonces.

Este objeto tan cotidiano para muchos, fascina a mi amigo Jonathan. Cada vez que viene a almorzar o cenar, lo mira, lo toca y me comenta que le causa mucha gracia, le cae simpático…

Es hora de que me vaya avivando que quiere que le regale uno, no? La verdad, no sé si es una indirecta pero es divertido que el servilletero le llame tanto la atención.

En cuanto a mí, hace tanto que vivo en Londres que me es difícil decir qué objeto cotidiano en un principio me llamó la atención. Lo debo tener muy incorporado…

Tal vez sea una especie de pantalla circular que se pone sobre las ollas o las sartenes para que no salpique lo que se está cocinando adentro… tal vez eso ya existía en Argentina y no lo sabía y lo descubrí acá…

Alguna vez, en algún otro país o ciudad te llamó la atención algún objeto, cotidiano para quienes vivían allí, un poco exótico para vos?

Los Zombies Duermen En Gran Bretaña

Esto no es lo que parece…

Cuando fui adolescente, nunca me gustaron las películas de terror. No porque me dieran miedo sino porque no llegaban a entretenerme del todo.

Vi algunas durante mi infancia; los sábados a la noche por Canal 13 a las 22hs solían dar esa clase de pelis y me quedaba sola mirando y después me daba miedo apagar la luz.

(Cómo olvidar el final de Carrie!)

Pero de adolescente, esas de Freddy, de Jason, de zombies, de no sé qué más, no vi ninguna aunque mi hermana las veía todas!

Ale también las vio y cada tanto él se puede llegar a enganchar a ver alguna y yo me quedo dormida o hago otra cosa.

Por eso a veces me parece que habla en serio (no, no hablás en serio, no?) cuando dice que a él no le gustaría vivir cerca de los cementerios porque un día los zombies se pueden despertar y comerte el cerebro.

Lo qué?!?!?

Tampoco le gusta pasear por los cementerios.

What?!?!

Sí, acá es común pasar y pasear por los cementerios. Los antiguos cementerios han sido aprovechados como parques y plazas y es súper común que las lápidas de siglos anteriores se pongan prolijamente contra la pared y se aproveche el espacio dejado para poner bancos y la gente pasea sola o con el perro, se sienta a leer, charla con amigos, con sus niños, etc.

A nadie le da miedo… creo!

Muchas veces tenés que cruzar de una calle a otra por el medio de un antiguo cementerio, entre lápidas de piedra o mármol, de día o de noche! A mí me parece… bueh, no me parece nada, no me da miedo y sí lo tomo como una muestra de respeto hacia quienes yacen bajo tierra en ese lugar porque sus lápidas no han sido destruidas (hay del mil cuatroscientos, setescientos, los siglos que se te ocurran, con los nombres todavía tallados, podés creer!) ni han sido tiradas.

Más tumbas!

Pero el caso que hemos visto como ejemplo emblemático de este constante convivir con la muerte, es esta plaza que está cerca de casa, enfrente de un pub que visitamos algunas veces.

Usted, madre/padre de familia, llevaría a sus niños a jugar aquí!?

Haya Paz

Monumento a Los Caídos en Malvinas, Plaza San Martín, Buenos Aires.

Es muy temprano a la mañana, todavía no fui a trabajar y todavía no leí los diarios de Argentina. Estoy procrastinando. No sé, no me animo aunque estimo que no será nada grave.

Qué se yo.

Es una situación difícil. Soy argentina y vivo en Inglaterra. Para algunos, es lindo (para mí lo es), para otros soy una traidora o algo parecido aunque yo no traicioné nada ni a nadie.

A mí no me hablan ni me preguntan de Malvinas si se enteran que soy de Argentina; tal vez porque el tema hasta estos últimos días no estaba tan en el tapete, pero para algunas personas (para la mayoría, me parece) escuchar sobre Malvinas es como escuchar algo sobre Gibraltar. Nada nuevo, nada que les conmueva. Capaz que escucharon que está William allá pero nada más.

Por supuesto que hay gente que opina, que ha sido o es combatiente, que no está de acuerdo con esto o aquello, que se informa, etc. Pero uno acá no anda vociferando sus ideas políticas al menos que la conversación lo amerite o se haya dado un debate.

Yo hablo de Malvinas si salta el tema y según con quién. Con el único que hablo francamente es con mi amigo Jonathan que es militar, sabe de lo suyo, tiene su postura, yo la mía pero eso no significa que nos odiemos ni que no podamos debatir.

(Les cuento que es posible debatir este tema con un inglés y no terminar peleando, eh)

Aunque por mi parte, estoy convencida de que pertenecen a nuestro país pero no ando buscando pelea. Escucho a los que saben y leo y tengo mis convicciones.

Una vez, en una reunión, hablando amablemente con una persona, él sacó el tema Malvinas. Yo lo escuché, no fue un discurso aleccionador de su parte, sólo dio su punto de vista pero me pareció un poco fuera de lugar. Me sentí incómoda, no quería trenzarme en un debate. Cada cual con su manera de pensar.

No considero hacer patria debatiendo este tema con gente que no conozco.

Una sola vez me pasó algo feúcho. Había hecho un pedido al supermercado y el chico que trajo la mercadería, un grandote pelado, me preguntó de dónde era. Cuando le dije “Argentina” empezó a hablar de Malvinas y, creo que como defensa propia, ni le presté atención ni quise escucharlo. Mientras guardaba las cosas, miraba para otro lado. Lo ignoré.

Lo dejé pasar.

Yo hablo de Malvinas en Argentina. Ahí sí, hablo, debato, escucho. Pero a muchos, más que nada, les interesa cómo se ve el tema acá.

Para serte sincera, por la evidencia en la tele, sólo en estos últimos días se ven más titulares pero no más que los que hay cotidianamente sobre Afghanistán, donde sí están en guerra. Y la evidencia en la calle… pues nada.