No Somos Iguales

El otro día, hablando con una amiga, me contaba ella de una conocida suya cuyo matrimonio pudo salir adelante económicamente gracias a que la mujer salió a trabajar.

Se trataba de un matrimonio con dos chicos y el marido perdió su trabajo allá por los ’90 y nunca más se pudo recuperar anímica ni económicamente. Salió a trabajar de lo que pudo y sigue así desde entonces, en el mercado, se diría ahora, informal; por no decir en negro, sin aportes jubilatorios ni obra social.

Su mujer la sufrió con él, educando y criando a sus hijos dentro de las limitaciones del caso hasta que cuando los chicos tuvieron algo más de 12 años decidió que la situación así no seguía más: basta de seguirla remando en dulce de leche, basta de las depresiones y salió a la calle. Estudió para maestra, se recibió y desde entonces, trabaja en blanco, tiene obra social para todos y, lo más importante, su autoestima está por las nubes.

Reflexionábamos que tal vez la innacción por parte del marido (que no es ningún vago ni poco inteligente, todo lo contrario) se debía a cierta depresión que no se manifestó nunca en quedarse tirado en una cama llorando, sino justamente, en su no-accionar, en vivir paralizado y no animarse a ir por más.

Mi amiga dice que la mujer es diferente al hombre: La mujer pare a los hijos, me decía. Una vez que vos sos capaz de éso, ya nada te parece imposible; más dolor, más adrenalina que el saber que estás a punto de dar a luz, que es el ahí y ahora y que de esa situación no podés escapar, no hay y que cualquier otra situación que se te presente en la vida, la podés enfrentar si pudiste con un parto.

Como yo no he pasado por esa situación, no puedo decir que sea así pero que puede ser, claro. Pero también creo que cuando una mujer tiene hijos busca hasta debajo de las piedras los medios para que ellos estén bien y eso está muy arraigado en el instinto de toda mujer.

A lo mejor, a un hombre lo motiva salir adelante el sentimiento de proteger o proveer a una familia pero si es muy golpeado por distintas situaciones, en general es de tirar la toalla y seguir a la vida cuando, en cambio, una mujer, muchas veces, sale a enfrentarlas y a cambiarlas.