Niños Superpoderosos

Es increíble que durante dos días seguidos haya sido testigo de dos escenas tan parecidas entre sí y (por lo menos para mí) tan graciosas.
Escena 1:
Estando en la parada del colectivo, se acerca una mamá con su hijito de 3 años máximo. Era una pulguita. Ella se paró detrás mío y escucho que el nene le proponía a su mamá sentarse en el banco que estaba allí. La mamá le dijo que no. Él dijo que sí, caminó por delante mío y le dijo a ella: “Sentémonos”. La mamá lo siguió y se sentaron los dos.
Después de esperar un buen rato, el niño quiso irse. “Vamos mami,” dijo, “el bus no viene”. Se puso de pie, caminó y la mamá, obediente, lo siguió… y se fueron!  
Escena 2:
En los colectivos de dos pisos, en el piso de abajo, las dos últimas filas de asientos están enfrentadas, por lo que la última fila es de cinco asientos y enfrentados hay dos filas de dos asientos cada uno, como si fuera un tren.
Yo estaba sentada de forma que viajaba “al revés”. Enfrente mío se viene a sentar una mamá con su hijita, supongo de 2 años. Era muy pequeñita. La mujer se sentó y cuando fue a agarrar a la nena para sentarla sobre su falda, la nena empezó a exigir, gritando, que su mamá se pusiera de pie (ahí la reconocí: es una nenita de nuestro edificio que los fines de semana nos despierta con sus berridos y a la hora de dormir, llora y chilla).
La mamá le hizo caso y la nena se sentó y se hacía a un lado para dejarle lugar a su mamá: lo que ella quería era que su mamá se sentara junto a ella. La mamá, con el colectivo en movimiento y haciendo equilibrio entre los que estábamos sentados, le decía que no había lugar. La nena chillaba más. La mamá le siguió explicando que no podían sentarse juntas.
Al cabo de un ratito, la mujer se ve que se cansó y la distrajo, la alzó, se sentó ella y sentó a la nena aúpa. Y esta vez la pequeña no se quejó.
Me pregunto si estas mamás serán así de obedientes en todo momento o sólo son así con sus niños porque están en público? En sus casas serán igual?
Lo que sí es que estas situaciones me hicieron acordar a una frase muy célebre de la genia de Gabriela Acher:

“Cuando yo era chica, mandaban los grandes. Ahora que soy grande, mandan los chicos. Y a mí cuándo carajo me toca?!?!?”