Galletitas De Amor Y Paz


En mi trabajo por suerte todos nos llevamos bien. Nos ayudamos y nos damos apoyo moral cuando las responsabilidades son muchas y se nos vienen encima. A veces chocamos, a veces nos quedamos callados pero siempre nos hablamos con el corazón.

Hablarse con el corazón no necesariamente significa que de nuestras bocas salgan palabras amorosas. Somos honestos hasta la médula, aunque dependiendo de cómo te sientas o se sienta el otro, la honestidad pasa de ser honestidad brutal a honestidad bruta.

Es tan así.

Hay una chica que es yo hace 10 años, no sólo porque le llevo 10 años sino porque me hace acordar a mí en esa edad, nuestras vidas se parecen en pequeñas cosas, en aventuras, formas de pensar, en pequeños detalles. Y también somos honestas brutas.

Cuando se da que chocamos, o una o la otra se calla y más tarde se charla francamente. Y se pasa otro día.

Ayer fue un día de nervios y tensión laboral, no muy distinto de otros que hemos tenido, pero ayer hubo un choque. Antes de irnos, charlamos y nos dijimos qué nos pasó y lo que cada una pensaba y nos despedimos cordialmente.

Sin embargo, debo reconocer que la honesta bruta fui yo. Así que al salir del trabajo, di unas vueltas, y llegué a casa con la decisión de decir “I’m sorry”.

Y yo te lo digo con comida.

Estas galletitas son lo más fácil y rápido de hacer, lo puede hacer hasta un niño y son deliciosas cuando se enfrían.

Te sacan de apuros si te cae alguien y les querés hacer algo casero. Si vienen niños, con unos cortantes infantiles quedás súper bien.

(En qué década vivo?! Quién le regala galletitas a los chicos ahora? Quién se pone a hornear galletitas si llega gente inesperadamente?!?!?)

En fin, los ingredientes son pocos y aquí va la receta que saqué de un libro de Gordon Ramsay, de la sección cuando se pone a cocinar con sus hijos:

Ingredientes

125g de manteca blanda

125g de azúcar

1 huevo batido

250g de harina

Procedimiento

– Mezclar la manteca y el azúcar hasta formar una crema.

– Agregar el huevo y mezclar bien.

– Agregar de a poco el harina.

– Enseguida se forma una masa y dejarla descansar en la heladera por media hora o un poquito más.

– Prender el horno a 180 grados.

– Cuando la saquen de la heladera, sobre un poco de harina esparcida, estírenla con palote, unos 5mm de espesor. No la amasen nuevamente porque al tener mucha manteca, la masa en contacto con las manos, se ablanda.

– Cortar las galletitas con la forma que quieran. A mí me salieron como 38!

– Llevar al horno por unos 10-15 minutos.

Enmantecar o enharinar la fuente o poner algo para que no se peguen.

– Dejar enfríar y decorar.

Se enfrían rápido porque son finitas.

Yo mezclé unas 8 cucharadas al ras de azúcar impalpable con gotitas de limón (fui agregando todo a ojo) y le agregué colorante rojo.

Me quedó rosa.
Placer total decorar con boquillas Wilton!

Las galles quedan riquísimas con la decoración con gustito a limón. Buen contraste!

I’m sorry!