Rebelión En El Placard

Cada vez que empieza una nueva temporada, me gusta ver qué se usa y siempre hay cosas que me agradan, otras que no y termino comprando ropa cuando paso por una vidriera y veo algo que me gusta o cuando digo “necesito algo” y voy a ver qué consigo.

Y cada temporada, cuando tengo que guardar la ropa de verano y sacar la de invierno o viceversa, descarto algunas prendas y las guardo en una bolsa para cuando vaya para Argentina.

Hace poco estuve haciendo eso justamente y descubrí que:

No sé cómo corno guardar los cinturones. Los cuelgo de los ganchitos de las perchas pero cuando quiero sacar uno tengo que sacar todos los anteriores! Y a la mañana estoy apurada, agarro el que necesito, me voy corriendo y dejo todo tirado! Un horror! Pero cuando me pongo a ordenar algo (de vez en cuando) me enoja tener que colgar los cinturones que inevitablemente voy a revolear por el aire cuando necesite alguno en particular.

Hasta ahora no he visto en ningún lado algo que lo solucione!

También descubrí que compro compulsivamente (por la cantidad que tengo) medias can-can (no sé cómo se dicen ahora ni cómo se llaman en otros países, te doy el inglés tights y una foto). Es una debilidad, pareciera. Las compro de color piel o negras, siempre opacas, hasta la rodilla o hasta la cintura y acá no salen caras. Te vienen en cajas de a 5 pares y siempre pareciera que tengo pocas.

En realidad, compro por las dudas, no sea cosa que se rompan y no tenga cómo reemplazarlas. Ese por las dudas ya me llenó un cajón de la mesita de luz y cuesta cerrarlo! Tampoco sé cómo guardarlas, las hago un bollo pero esos bollos ocupan mucho lugar!

El problema con los tops. Tops acá es una palabra que se usa para todo lo que te pongas arriba de la cintura. Camisas o blusas, bien, se planchan, se cuelgan. Con los tops, o sea, camisetas o lo que fuera, una las plancha y en mi caso, las guardo en un cajón. En una mañana me puedo llegar a probar como cuatro si a la noche o mientras me duchaba no decidí qué ponerme.

Para ir eligiendo, voy buscando de arriba hacia abajo y es incómodo! Y así como las medias, todo queda hecho un bollo!

Los zapatos. Me compré un organizador de zapatos para poner en el placard, debajo de lo que cuelga de las perchas. Al costado, puse bolsos y carteras. El problema son las botas. No hay forma de encontrar lugar y obvio que no entran en el organizador. Se me ocurre que la opción es ponerlas en cajas y apilarlas. Creo que hay un rinconcito en mi cuarto que pueda aprovechar.

(Quisiera aclarar que la foto es ilustrativa. Si ése fuera mi placard, no estaría escribiendo esto!)

La ropa que me saco: Tengo la costumbre que no bien llego de trabajar, me cambio y me pongo ropa y calzado más cómodo. No puedo cocinar ni comer con la ropa que traigo de afuera, siento que no me relajo. Entonces, la camisa o top va al canasto donde pongo la ropa para lavar. El pantalón, si lo usé más de dos días, también va para lavar. Me he acostumbrado a colgar el saco o tapado. Pero si el pantalón no está para lavar, dónde lo pongo!

Me gustaría tener un mueble o algo que suelen tener los hoteles para colgar el traje pero he buscado y no lo consigo! Sé que en inglés se lo llama suit organizer.

En fin, esta rebelión indomable en el placard es la que me inspiró este post. No sé si notaron que no me he quejado de Ale. Ale no tiene estos dramas, él combina pantalón, remera y zapatillas. Su vestuario es simple. No desordena. Dobla y ya.

Menos mal, no?