Pólvora Y Chimangos

Me pregunto si los años te hacen menos gruñona, menos dramática o más estúpida porque a veces no sé si es que tengo mucha paciencia o comprensión o es que no me doy cuenta de lo que realmente significa lo que me dicen.

Pasa que cuando estás en un ambiente de muchos adultos (ya sea en la facu, el laburo, una reunión o… no sé!), tienen que haber ciertas normas de convivencia que hagan que todos se traten más o menos civilizadamente.

Siempre habrá alguno que desbarranque y diga esa frasecita, esa palabrita que te llega al hueso y te astilla y te parte en dos y vos tenés que seguir con cara de póker.

Tenés que seguir con cara de póker?

Muchos años fui muy sensiblera: cualquier cosa que me dijeran que podría sonar a reproche, burla o chanza para mí era un dolor terrible y no paraba de llorar, de sentirme mal, inútil, avergonzada y todos esos sentimientos feos que una tiene cuando no sabe defenderse o no está acostumbrada a ser maltratada.

Porque yo te lo tomaba como un maltrato.

Hoy en día, hay ciertos comentarios ácidos o frasecitas o palabritas que al principio me pueden calentar pero que al segundo, me resbalan! Y no lo puedo creer! No puedo creer que yo, tan llorona, virtualmente me encoja de hombros y encima piense: “Bueh, parece que hoy tiene un mal día…” o el maligno y digno “Lo tomo como de quien viene…”

Leyendo esto hace unos años hubiera pensado que era otra persona. Será que soy más tolerante? Será que los años hacen que no te calientes por nimiedades? (Es que encima eso, las considero “nimiedades”!)

Será la experiencia de haber conocido mucha gente y haber aprendido a tratarlos según su carácter? Será que una es más moldeable o maleable?

O será que una ya no tiene más ganas de perder el tiempo?