Me Chicago En Mr Beef!

Dice “On Orleans” porque está sobre esa calle.

Cuando vamos a algún lugar del mundo, Ale y yo queremos probar lo típico de esa zona o país y leemos algo antes dar con el lugar apropiado o les hacemos caso a amigos que vivan allí o directamente, miramos si algún restaurant está lleno de locales. Si están casi vacíos, señal de que lo que ofrecen no es muy bueno. Si están en lugar turístico lleno de turistas, mmmmh, es muy raro que entremos.

En nuestras últimas horas en Chicago, decidimos ir a un lugar típico llamado Mr Beef, donde lo que ofrecen es el Italian beef, un sandwich de carne cortada en pedacitos con alguna salsa a elección o con ají verde si querés, acompañado de papas fritas.

Cuántos premios, che!

El origen del Italian beef se dio entre los inmigrantes italianos que no podían comprar los cortes tradicionales de carne y al comprar los más baratos (por ende, más duros) los cortaban en tiritas, las asaban y luego las hervían.

Pues fuimos a Mr Beef.

Llegamos.

Al entrar, vimos el mostrador por un lado atendido por dos hombres y sobre la pared de enfrente, un montón de fotos enmarcadas de celebrities y de recortes de diarios y revistas alabando el sabor delicioso de este sandwich. Ya estábamos que se nos hacía agua a la boca.

Los cuadros de los celebrities.

Uno de los que atendían nos preguntó qué queríamos con un “What’s up, bud?” y Ale pidió uno con alguna salsa (no me acuerdo) y yo pedí otro sin salsa pero con un poco de ají.

Como allí había mesas de las altas, de las incómodas, y vimos que pasando una puerta había más lugar, decidimos ir.

Obviamente que lo de “elegant” me lo tomé con filosofía y humor.

A mí no me interesa cómo está decorado un restaurant mientras sea cómodo, en la medida de lo posible, y limpio. Así que si es un lugar humilde o no, me importa poco.

Una mesa laaaaarga con bancos. Me pareció auténtico.

Había allí poca gente en el comedor comunitario y cuando abro mi sandwich… meh, se veía… sandwich, digamos.

Con el ají.

Sin el ají. Para la foto.

Pero cuando lo probé… el horror!

No soporto, no SO-POR-TO el pan mojado o cualquier otro acompañamiento que esté demasiado húmedo al estar en contacto con los jugos de una carne. Es comida para engordar patos!

Le quise poner onda pero el gusto de la carne era inexistente y me pareció que un hot dog comprado en la calle tenía más dignidad que este sandwich.

Yo quiero que se me entienda: no estoy denostando este sandwich en particular sino que estoy denostando esta forma de preparar o tratar un cacho de carne. Puedo entender el contexto histórico en que fue creado, que no había otra alternativa en ese momento, pero hoy en día no es tan difícil ni tan caro preparar tiritas de carne de forma apetitosa. Se accede a mucha información al respecto.

Hoy en día el paladar medio está un poco más evolucionado y un poco más sofisticado… Ah no, pará, estamos en USA…

Qué mala me pongo cuando como mal!

No terminé el sandwich, las papas fritas estaban horribles y me fui con hambre. Me quejé todo el tiempo, no concibo comer algo mal preparado, me fastidia.

Ni esta estatua de los Blues Brothers me cambió el humor.

Pero él sí estaba conforme!

Serán los años? De lo que sí estoy segura, comer mal me arruina el humor!