Las Vegas Día 3

(Escrito el día 1 de setiembre)

En ese día decidimos seguir paseando y conociendo más hoteles y tomarnos todo con calma. Después de todo, estamos de vacaciones y un algo de descanso no viene mal.

Sobre todo con el calor seco que hace: tendrá la ventaja de que no transpirás (en serio! no transpirás) pero se te seca mucho la piel y te cansa,.

No viene mal dormir una siesta si es que vas a seguir paseando a la noche también. Si de por sí no se recomienda estar al sol entre la 1 y 4 de la tarde en verano en ciudades donde suele hacer 30 grados, no te quieras imaginar lo que es pasear por aquí por esas horas bajo los 43 grados!

El primer hotel visitado en esta ocasión fue el Paris.

El exterior.

El lobby.

Ale miró y sabiamente expresó: “Meh, al final es todo lo mismo!” porque, claro, después de ver tantas ciudades recreadas en un lugar cerrado, uno ya pierde la sorpresa, lo que no quiere decir que no te siga llamando la atención y que no te cause admiración. Al fin de cuentas, será todo muy artificial pero tampoco todo esto fue construido por aliens. El hombre sigue siendo el mentor, autor y realizador de todo lo que ves. (Qué filósofa!)

Sigamos mirando y admirando:

El día anterior habíamos jugado 1 dólar cada uno en las tragamonedas clásicas, donde cada crédito es de 25 centavos. No es que somos tacaños, no nos llama la atención jugar pero estando ahí por qué no probar? En esa ocasión, cada uno habíamos ganado crédito, creo que 50 o 75 centavos más cada uno.

Ale decidió volver a jugar y esta vez la suerte le sonrió pero más: ganó 7 dólares! Y sin más, decidió parar. No hay que arriesgar la buena suerte.

Chico con suerte.

Se retira campeón.

Ya no es como antes que te sentabas con un balde a juntar las monedas que salieran de la máquina. Ahora cuando ganás, se te imprime un voucher y lo cobrás en caja o en unos cajeros automáticos.

Desde que vi por primera vez los capítulos de Friends que se desarrollan en Las Vegas que quise conocer el Caesars Palace.

El exterior.

El lobby.

Es, por supuesto que como todos los otros, ENOOOOOORME pero también fastuoso y exagerado. Tiene muchas esculturas, hasta una réplica exacta del David y según dice la placa, está hecho de la misma piedra de mármol que fue hecha el original.

También se recrean muchas fuentes a la manera americana, o sea, poniendo mucho y todo muy cerca o cambiándolo de lugar.

Cuenta además con un shopping de marcas caras y una escalera caracol pero mecánica.

Por último, en este paseo de día, paseamos por el Venetian.

El exterior.

El lobby.

El interior.

De este hotel me gustó que los cielorrasos estuvieran pintados (estarán pintados de verdad? A pincel, quiero decir…) pero de todas maneras, me resultó simpático.

Hay gondoleros, por supuesto y te pasean por el canal que va por afuera y por adentro y cuando llegan a un sector donde se ve que hay buena acústica, se ponen a cantar. Y todos sacamos fotos!

A la noche fuimos a la calle Fremont, bastante alejada de donde se encuentra el Strip. En los ’40s este lugar ardía de casinos y luces de neón.

Aquí sucedía todo hasta que se empezaron a construir los megahoteles famosos y esta calle quedó casi en el olvido hasta que en los ’90s se hizo una modernización: se hizo peatonal, se techó, se puso aire acondicionado y de alguna manera, recuperó su encanto. El techo es ahora una larga y gigante pantalla donde se proyectan comerciales, videos, etc.

La entrada a la calle.

Aquí es donde se ve el famoso cowboy.

Arriba de un negocio de souvenirs baratos.

De todas formas, a mí no me pareció que haya recapturado su antiguo glamour. Ahora se ven muchos imitadores o artistas callejeros tocando algún instrumento.

Los imitadores.

Pero obviamente sigue habiendo casinos!

Así llegamos al final de este día, gracias por pasar y comentar, no puedo contestar porque apenas llego con escribir lo que pasa cada día! Ah, sí! La valija llegó al segundo día, por suerte! All is well!

Hasta el próximo post, el último desde la Sin City!