Confianza Ciega

A veces un recuerdo lleva a otro y te empezás a acordar de cosas que te ocurrieron en el pasado y vistas con los ojos del presente, te pueden llegar a parecer graciosas cuando no lo fueron o… todo lo contrario!

Ayer Ale se acordaba de una vez que, cuando era chico, se alojó con su familia en un hotel de Mar del Plata. Una noche, sus padres salieron y los dejaron solos a él y a su hermano seis años menor, en la habitación, en la cama, listos para dormir.

Se durmieron. Pero en algún momento de la noche, Ale se despertó porque escuchó que su hermano estaba llorando y cuando se dio vuelta, vio al que sería el manager del hotel consolándolo, tratando de calmarlo!

Nos moríamos de risa pero a la vez decíamos: “Hoy en día, si pasa eso, ese tipo va en cana!”. Después pensamos que, bueno, a lo mejor porque todo ahora lo vemos acostumbrados a cómo se vive aquí, capaz que en Argentina por ahí, todavía, eso no se vería tan mal…

Acá de por sí, tenés que tener cuidado porque no se ve con buenos ojos que uno ande alzando o haciendo un cariño a un niño que no conoce. Todo depende del contexto, claro, pero si es el hijo de una persona que recién conocemos, a lo mejor a esta persona no le puede llegar a caer bien y entonces, por las dudas, conservás tu distancia. Son costumbres.

En Argentina estamos acostumbrados a demostrar cariño y más si es un bebé o niño simpático pero igual, hay algunas mamás a las que no les gusta que le anden besuqueando el hijo.

Por eso, todo depende. Y yo también me acordé que cuando tenía unos 4 años, fuimos (también) a Mar del Plata a veranear y nos alojamos en el hotel del Sindicato de Luz Y Fuerza. Creo que era en la cena o el almuerzo en que los chicos comíamos primero y nos llevaban a una guardería a jugar y los grandes comían después, sin niños a la vista..

Había una moza que se había encariñado conmigo y le pidió a mamá si me podía llevar a pasear esa tarde y traerme de vuelta a la noche. “Sí, claro!” Y yo que a esa edad no le tenía miedo a nada ni a nadie, me fui con ella lo más feliz y me acuerdo que me llevó a la calesita.

Qué confianzudos eran nuestros padres! O era otra época?