Copa De Polo Del Embajador Argentino

La pulserita, un lindo recuerdo.


Ayer se jugaron los cuartos de finales de la Argentine Ambassador’s Cup, al cual fui invitada.

Para mí, para Ale y para los amigos con los que fui (menos para una) era nuestra primera vez que íbamos a ver un partido de polo. Nunca antes había tenido la oportunidad o la curiosidad para ir y me encantó!

Los partidos se jugaron en el Cowdray Park Polo Club, un hermoso lugar que queda a 1 hora en tren desde Londres (lo cual es muuuuucho) y de la estación nos tomamos un taxi que luego de pasar por rutas rodeadas de naturaleza total (árboles y árboles y árboles) nos dejó a la entrada del club.

A la entrada.

Una vez adentro del club.

Unos puestitos de productos argentinos de muy buena calidad.

La carpa argentina!

Vimos jugar a Loro Piana versus Les Lions. Por lo que vi y escuché, había algunos jugadores argentinos y otros de diferentes nacionalidades.

La cita era a la 1 de la tarde en la carpa donde estábamos los argentinos, mayoría absoluta. Al costado, había unas gradas y al lado de esas gradas había un VIP donde estaban los socios del club.

Adentro de la carpa.

El menú consistió en unos canapés (yo comí unos de pollo o pavita rellenos deliciosos) y unos sandwiches de lomito, carne argentina y rica, con unas hojas de rúcula que le quedaban muy bien.

En un momento en que estoy con Ale esperando a que me alcanzara un agua, veo que pasa una chica y me llamó la atención… Pensé: “Será ella?” Justo se dio vuelta y sí, era ella!

Me acerqué y le pregunté si me podía sacar una foto con ella y me dijo muy simpática, “sí”. Ale nos vio y dijo “yo también quiero una foto!”. Le comenté lo que dijo Ale y me dijo ella “Bueno, entonces le digo a mi marido (estaba atrás mío) que nos saque a todos!” No es una divina?

Pero al final vino Ale, me sacó a mí y luego yo a Ale.

María Laura, 1/3 de Las Trillizas de Oro. Emoción!

No saben qué flaquita flaquita que es, súper simpática, relajada y muy linda.

Todos estábamos parados, en la carpa hacía un poquitín de calor, pero no nos podíamos quejar del día que estaba sin llover, lo cual es mucho decir. De a ratos se nublaba, de a ratos salía fuerte el sol. Nos fuimos para el césped y al ratito comenzaron a invitarnos a ver el partido. La mayoría se fue a las gradas, nosotros preferimos quedarnos donde estábamos y por suerte trajeron unas sillas para que nos sentáramos.

Las gradas y las sillas.

Estábamos súper cómodos y teníamos una excelente vista.

Hubo un relator que primero contó las reglas básicas del polo y que si no las sabíamos, no importaba, que ni los jugadores las sabían, sólo el umpire!!

Allá en lo alto, el relator.

Exageraba con sus relatos, por supuesto, pero se ve que era su estilo y era muy gracioso! O bien sarcásticos y/o graciosos, de a ratos intercalaba Spanglish “Mucho, mucho gracias” pero destacó que si no fuera por Argentina, en Inglaterra no se jugaría polo, por la calidad de los caballos y de los jugadores.

Azules vs. blancos. Los de rayado son los umpires.

Los referees galopan al costado de la cancha.

Sinceramente, el partido no me pareció para nada aburrido, disfruté y festejaba cada gol, qué me importaba el equipo!

Por suerte había un matrimonio de Sra. Cigarrillo y Sr. Habano delante nuestro que, muy simpáticos, nos iban relatando o contando o contestando nuestras preguntas sobre el partido y en el entretiempo nos dijeron “Vayan! Vayan a pisar el pasto!” Me encantó que todo el mundo se fue a la cancha a pisar el pasto para aplastarlo o alisarlo de alguna forma, para el próximo tiempo.

Ahí va la gente!

Pisando.

Me hubiese quedado un poco más pero Alejandro quería volver así que nos fuimos un poco más temprano para mi gusto pero, de todas formas, la pasamos muy bien, fue tan interesante que me dieron ganas de ir a algún otro partido si me invitan porque ver correr caballitos me entretuvo, la verdad es que los caballos eran hermosos.

Divinos caballos.