Ser Madre Hoy

Hace unos días se subió un post a un blog y todo bien, todo el mundo comentó, se debatió muy civilizadamente y todos fueron felices. Yo sólo leí.

Hace un tiempo largo también hubo un largo pero civilizado debate blogger, sólo que se vio opacado por comentarios tan agresivos de parte de una persona que hasta hizo que cerrara el blog Malas Madres.

Los posts publicados tenían que ver con la maternidad.

Yo miro todo desde afuera y noto que con este tema la gente reacciona de tantas maneras diferentes, de forma agresiva o de forma divertida o de forma realista, pero nadie es indiferente.

Bah, no sé para qué digo “gente”: estamos hablando de mujeres.

Personalmente, al no ser madre he experimentado en carne propia las típicas reacciones que tienen muchas mujeres con aquellas que no somos mamás: desde alentarte con cariño genuino a que tengas uno, “que vas a ver qué lindo”, hasta el extremo de habérseme espetado “no, solamente nos reunimos las que tenemos hijos”.

A veces me cuesta entender por qué una experiencia tan movilizante como es la maternidad enciende en algunas sentimientos de rechazo o agresión con las que no tenemos hijos o con aquellas madres que se toman con humor la maternidad (como las Malas Madres) y que muy realistas te muestran que no siempre es todo color de rosa.

Tener o no tener hijos tiene que ser anecdótico para que las mujeres podamos entablar una amistad. Claro que muchas amistades nacen en el jardín o playgroup donde van los hijos pero que no se crea que las que no tenemos niños somos unas insensibles y malas mujeres o las que no hablan de sus hijos como si fuesen el Mesías, son malas madres.

Todas somos distintas y hay lugar para todas en este mundo. Para qué agredirnos y /o discriminarnos entre nosotras?