Estocolmo Día 3

Ayer fue nuestro último día en Estocolmo, un día mitad gris/lluvioso, mitad soleado. Claro que la mitad soleada fue cuando ya terminábamos nuestro paseo pero no nos enojamos (contra quién!?!) así que disfrutamos de todo aunque estábamos cansados después del paseo intenso del día 2.

Nos levantamos un poquitín más tarde que el día anterior y después de hacer el check-out, vimos que el día estaba nublado pero no lluvioso así que fuimos a ver el Globen.

El Globen.

El Globen es un estadio con forma esférica más grande del mundo y allí se ofrecen recitales, partidos (sobre todo de hockey sobre hielo) y demás espectáculos y eventos importantes.

Lo novedoso es que se lo puede “trepar” en una cápsula que va siguiendo una vía. El paseo dura una media hora y llegás hasta arriba de todo.

Vista desde la cápsula mientras se va subiendo.

La vista que se tiene está bien pero no es wow porque está muy lejos del centro así que todo se ve muy pero muy chiquito. No es como el London Eye que se ven los edificios perfectos.

Se sube lento y baja de la misma forma pero sí impresiona cuando baja, eh. Porque mirás para abajo y ves… piso! No digo que da vértigo pero las personas que sí sufren de ésto, mejor que no miren!!

Parece una montaña rusa.

De allí fuimos al mercado donde Ale tenía la idea fija (desde que salimos de Londres) de ir a un restaurant donde sirven algo que lo sirven en todos lados pero que aquí lo hacen delicioso.

El restaurant se llama Melanders y se encuentra en un mercado muy mono, el Söderhallarna, donde se puede comprar toda clase de pescados y mariscos además de chacinados, quesos, frutas y verduras y panes y tortas.

Söderhallarna por fuera.

Söderhallarna por dentro.

Muchos puestos tienen sillas altas en sus mostradores así uno puede comer allí mismo lo que le apetezca.

Mellanders tiene un puesto de productos y el restaurant y nosotros preferimos sentarnos a una mesa y tranquilamente deleitarnos…

Ale y su räksmörgås.

Lo que comió Ale es una especie de sandwich abierto de camarones con ensalada y mayonesa rica.

Esos dos platos son para mí!

Yo pedí una selección de pescados y mariscos de estación. No sólo fue una delicia probarlo sino que pude ver al chef cómo preparaba el plato! Puso tanta atención, se notaba que era muy detallista y puntilloso y la verdad que mi plato era una obra de arte! Como pude, lo terminé!

Era hora de hacer la digestión y pese a la lluvia que otra vez había empezado, fuimos al Vasa, finalmente.

Por suerte empezaba justo un tour en inglés así que esa media hora estuvo muy bueno porque si no, leer cada detalle escrito acerca de la historia y construcción de este barco nos hubiese llevado mucho mucho tiempo!

No entra todo en una sola foto!

El Vasa es un galeón que se construyó entre los años 1625 y 1628. Era el más grande de su época y estaba hecho de madera pero a pesar de su magnífica apariencia se hundió luego de haber recorrido 1300 metros. Sí, se hundió el mismo día que se suponía iba a navegar por primera vez.

Por años y años estuvo olvidado hasta que en los años 50 el arqueólogo marino Anders Franzén lo encontró luego de hacer un trabajo de investigación exhaustivo y consiguió los medios para reflotarlo y restaurarlo y recién en junio de 1990 se abrió el museo donde se lo puede ver y visitar.

Al salir, recorrimos un ratitito un parque hermoso en Djugården.

Con muchos patitos.

Qué nos quedaba por hacer sino volver al hotel y enfilar para el aeropuerto? Ah pero con el sol que había era un crimen! Entonces fuimos con el último aliento para el punto panorámico nuevamente y nos dimos el gusto de sacar fotos de Estocolmo con sol!

Ahora sí!

Entonces volvimos al hotel a buscar las valijas y nos tomamos un subte que luego de un par de estaciones llegamos a la estación desde donde tomamos un tren que en 2o minutos nos dejó en el aeropuerto.

El Arlanda Express.

Les gustó Estocolmo? Irían? Sinceramente, mi impresión en general (ya escribiré un post más detallado) es que Estocolmo es una ciudad tranquila, no hay locura de tránsito y tampoco tanto amontonamiento de gente. Claro que tres días no sirve para juzgar mucho pero igual nos sentimos a gusto!